Cuatro lecturas esenciales sobre la innovación abierta

Por Cristina Pombo, especialista Senior de la Oficina de Relaciones Externas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

La innovación abierta es un término que genera mucho interés en estos días y que hunde sus raíces en distintas corrientes académicas de la década de los ochenta.

En este artículo repaso cuatro lecturas fundamentales sobre la innovación abierta y que describen cuatro aspectos claves de este proceso: apoyarse en la tecnología para apalancar los esfuerzos de innovación, incorporar la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) como una parte fundamental del proceso productivo, considerar a todos los actores del ecosistema como una fuente de conocimiento y superar el síndrome del “no-inventado aquí”.

Algunas de las lecturas mencionadas han sido fundacionales para el debate entorno a la innovación abierta que se dio en los ochenta y sus premisas y propuestas siguen aún vigentes.

Esperamos que esta guía les ayude a comprender mejor qué es y cómo puede ayudarnos la innovación abierta.

1
Innovación Abierta: el nuevo imperativo para crear y beneficiarse de la tecnología (2003)

(Texto disponible en inglés: Open Innovation – The new imperative for creating and profiting from technology)

El término de “innovación abierta” (“open innovation”) se lo debemos a Henry Chesbrough, profesor de la Universidad de Berkeley, que lo difundió a través de su libro publicado en 2003. En este libro explica que la innovación puede realizarse en dos sentidos: “de afuera hacia adentro”, o sea, buscar ideas y oportunidades de innovación fuera, usando los recursos y tecnología externos en igualdad de condiciones que los propios; y “de adentro hacia afuera”, o sea, canalizando innovaciones propias por cualquier vía del mercado que pueda valorizarlas y no solo por los canales internos.

Este libro describe un nuevo entorno para la I+D y demuestra que este nuevo contexto sustituye la lógica de una época anterior, donde la innovación se cerraba a ideas y tecnologías externas. En consecuencia, ninguna empresa puede depender totalmente de sus propias ideas para avanzar en su negocio ni tampoco restringir sus innovaciones a una única ruta de acceso al mercado.

2
Capacidad de Absorción: una nueva perspectiva sobre el aprendizaje y la innovación (1990)

(Texto disponible en inglés: Absorptive Capacity: A New Perspective on Learning and Innovation)

W. Cohen y D. Levinthal enunciaron en 1990 el concepto de “absorptive capacity” o “capacidad de absorción”, para resaltar la necesidad de invertir en I+D propia con el objetivo de mejorar la capacidad de entender, traducir y asimilar tecnología externa.

La discusión se centra en las implicancias de la capacidad de absorción para el análisis de otras actividades innovadoras, incluyendo la investigación básica, la adopción y la difusión de innovaciones, y la decisión de participar en emprendimientos cooperativos de investigación y desarrollo.

3
Las fuentes de innovación (1988)

(Texto disponible en inglés: The sources of innovation)

Eric von Hippel (1988) ayudó a despejar el camino destacando la importancia de las fuentes externas para innovar: 1) Proveedores, 2) Clientes, 3) Universidades, centros públicos de investigación y laboratorios privados, 4) Competidores. A este autor se le debe también los estudios pioneros sobre “innovación-a-partir-del-usuario” (user innovation), y democratizar la innovación (“Democratizing innovation”).

4
Cuestiones organizativas sobre la introducción de nuevas tecnologías (1985)

(Texto disponible en inglés: Organizational issues in the introduction of New Technologies)

R. Katz y T. Allen hablaron por primera vez del llamado “síndrome de no-inventado-aquí” (NIH= Not Invented Here) para referirse a la resistencia que suele producirse al interior de las organizaciones para aceptar ideas que vienen de afuera.


Comentarios

Acerca del autor

BID

BID

Blogs del BID