Cuatro personajes en busca de una fiesta legendaria

Se comenzó a filmar Panchopalooza, una comedia de absurdos con apariciones de figuras reconocidas
Matías Castro - Especial para El Observador

Cuatro personas confluyen por distintos motivos en una fiesta secreta y legendaria organizada por un narco. Dos de ellos son delincuentes de poca monta, con aspiraciones a hacerse ricos con las drogas. Otro es un tipo común y corriente al que la policía usa de carnada. Y la última es una asesina que quiere matar al narco. Esa es la sinopsis de Panchopalooza, un largometraje uruguayo que se empezó a filmar este mes. Y, aunque así contada parece policial, la trama tiene un giro.

Panchopalooza, explica Diego Melo, director y coguionista del film, es el nombre de la fiesta. Pero también hace referencia al apodo del narco, Pancho, un hombre tan peligroso como obsesionado con estos embutidos, tanto que para la fiesta se viste como uno de tamaño real. La idea de humor absurdo es característica del equipo de Mervel Films, productora independiente y casa de amigos aficionados al cine, que han hecho cortometrajes de horror, ciencia ficción, acción y, siempre, humor. En sus veinte años de carrera filmaron aproximadamente cuarenta cortos y mediometrajes y este es su proyecto más ambicioso.

"No tenemos idea de cómo puede repercutir esta película, si pasa desapercibida o si es de esas de las que hacen una remake" dice Melo. "De cualquier manera nuestro espíritu es el de siempre: hacer la película que nos haga sentir bien del modo en que queremos, y lo demás son vivencias extra. Para mí, sentarme en el cine y ver gente compartiendo eso que vos hiciste, ya es el logro".

Mervel se forma con Melo, Marcelo Di Paolo, Ernesto Rodríguez y Martín Martínez y su historia de dos décadas es única entre las productoras uruguayas. De los cuatro integrantes fundadores, Melo es el único que se dedicó al audiovisual de modo profesional, ya que ha dirigido algunos comerciales y un segmento de la película Neptunia, aunque su especialidad es la holografía y tecnologías similares. Di Paolo es ingeniero agrimensor, colibretista de las producciones de Mervel y también protagonista de casi todas. Rodríguez es ingeniero, dirige una empresa de inteligencia artificial y en la productora se ha dedicado a los guiones, a la cámara y a la producción.

"Estamos haciendo esto para divertirnos, y no por nuestros egos", explica Melo. Con todo, la película es un gran paso hacia la profesionalización, ya que realizaron un crowdfunding para trabajar con comodidad y consiguieron un presupuesto relativamente bajo pero mayor al que tuvo La casa muda. Eso les ha permitido formar un equipo con profesionales del audiovisual e incluso contar con una directora de actores, Patricia Porzio. En promedio, durante los días de rodaje el equipo se forma por unas quince personas detrás de cámaras, a los que se suman actores y extras, que para la fiesta serán más de cincuenta. Hasta ahora, habían filmado con equipos de menos de diez personas, incluyendo a los actores, y presupuestos de cinco mil pesos.

"Es la banda de garaje, pero de rodaje. Es como un hobby que tenemos" agrega el director. "Nunca recibimos un mango en nuestra historia, porque cuando te dedicás a esto tenés que agarrar cosas ajenas. Y siempre lo hicimos porque nos gustaba ver lo nuestro en la pantalla y por eso ni siquiera pensamos en ofrecernos como productora para proyectos ajenos. Consideramos que nos puede hacer daño filmar algo que no nos guste".

Entre otros sitios, han filmado en Punta Carretas y en algunas zonas de Canelones, aunque todavía les quedan varias jornadas de trabajo. Hace unos días se confirmó que el narco será interpretado por Leo Lagos, el músico y conductor de radio y televisión, aunque también desde antes se sabía que se incluirán algunos cameos de figuras como Guillermo Lockhart.

Mervel empezó en 1995, cuando Melo y Di Paolo, amigos desde la escuela, tenían catorce años y querían hacer un cortometraje. Invitaron a Ernesto, que en ese momento tenía once pero que tenía una cámara. Su primer corto se llamó Batmelo y se basaba en historietas que el mismo Melo escribía y dibujaba. Tres años después, se sumó Martínez, amigo del barrio con el que tenían muchas afinidades y que actuaba y escribía los cortometrajes. Llegaron a producir a tal ritmo que algunos años filmaron quince cortos y, como broma interna en reuniones familiares, se autoentregaban premios a lo mejor de su producción.

Panchopalooza mantiene ese núcleo y el espíritu desinteresado de hacer ficción muy imaginativa con humor, pero con otras dimensiones. Y, por otro lado, el contexto del cine uruguayo, no es el mismo que hace dos décadas y eso los afecta. "Creo que ver todo lo que pasó con Manuel Facal (Relocos y repasados), Guillermo Kloetzer (Manual para ser un macho alfa) e incluso con Fede Álvarez, nos hizo tomar confianza" concluye Melo. "Si bien todos ellos son profesionales en lo que hacen, muchas veces en el pasado nos cruzamos en concursos y por eso sentimos que compartimos una historia".

"Lo más pro posible"

"Nuestros presupuestos en películas eran de $5.000", cuenta Melo. "No gastábamos nada, poníamos todo nosotros. Usábamos cámaras caseras. Esta vez decidimos hacer todo lo más pro posible, y parte de eso es contar con presupuesto. Igual somos guerreros y los que están en el proyecto muchos están cobrando menos de lo que le cobrarían a otra producción".

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