Cubanos concurren por miles a despedirse de Fidel Castro

Comenzaron ayer en la isla y se extenderán hasta el domingo tras recorrer 13 provincias
Los cubanos que lloran a Fidel Castro no estampan su firma en un libro de condolencias. Por iniciativa del gobierno, suscriben un juramento de lealtad con la Revolución que instauró y defendió hasta su muerte el carismático líder.

El 1° de mayo de 2000, en momentos en que Cuba vivía "días de intensa y trascendental lucha", Fidel Castro lanzó el "concepto de Revolución" en la plaza donde se le rinde tributo a su memoria.

"Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional", dijo.

Entonces, Cuba libraba una fuerte campaña por la devolución del "balserito" Elián González, centro de una espectacular escalada de tensiones con Estados Unidos por su custodia, luego de que su madre lo sacara clandestinamente de la isla.

Dieciséis años después, los cubanos acuden voluntariamente a 1.060 escuelas, hospitales y centros de trabajo en toda la isla para firmar "el solemne juramento".

"Por estas ideas seguiremos luchando. ¡Lo juramos!". Añade al testamento político que leen los cubanos antes de estampar la rúbrica junto al número en que van pasando.

Nueve días de duelo

Quebrados en llanto o en silencio, cientos de miles de cubanos comenzaron a desfilar ayer por la Plaza de la Revolución, la tribuna amada de Fidel Castro desde donde retó muchas veces a Estados Unidos, para rendir homenaje póstumo a su líder.

De 72 mil metros cuadrados, la plaza que desde primeras horas colmaban los cubanos está dominada por el monumento en mármol a José Martí, héroe independentista. Al frente se levanta el edificio con la icónica imagen en relieve del Che Guevara.

"Fidel ha sido patria, ha sido revolución, pero Fidel ha sido sobre todo un hombre que abrió su pecho al pueblo, un gran ser humano", dijo Ana María Vázquez, quien trabajó con el líder en la oficina del Consejo de Estado y hacía fila ayer para entrar al Memorial "José Martí" en la capital cubana.

Con su muerte, Castro dejó un vacío entre sus partidarios y una sensación de incertidumbre sobre la continuidad de las reformas económicas, en medio de un acercamiento con Washington que podría enfriarse (ver página 25).

El exguerrillero marxista que gobernó Cuba durante casi medio siglo hasta que entregó el cargo a su hermano menor Raúl luego de una enfermedad en 2006, murió el viernes a los 90 años y las autoridades decretaron nueve días de luto.

El homenaje póstumo comenzó a las 9 de la mañana hora local con el disparo de 21 salvas de artillería simultáneamente en La Habana y Santiago de Cuba, donde inició la histórica revolución que acabó derrocando al dictador Fulgencio Batista.

Las autoridades habilitaron tres salas en el Memorial en las que fueron colocadas respectivamente una imagen de Castro ataviado con su tradicional uniforme militar verde olivo, botas de combate, gorra, mochila y fusil al hombro. Debajo de cada foto había condecoraciones y flores blancas.

Jóvenes, ancianos, enfermeras, soldados y alumnos de escuelas en uniforme pasaban caminando rápidamente y en fila frente a las imágenes de Castro. Muchos tomaban fotografías con sus móviles o cámaras.

Aunque fue anunciada para el sábado por la mañana, el gobierno no ha dado mayor información sobre la cremación del líder, ni tampoco sobre dónde están colocadas sus cenizas.

"No fue perfecto. Nadie lo es. Yo soy fidelista. Fidel era una escuela, una enseñanza", dijo Roberto Videaux, un jubilado de 72 años que estaba en el acto, al que muchos asistían con pequeñas banderas cubanas en la mano.

El homenaje en la Plaza de la Revolución se extenderá hasta hoy. Varios presidentes y líderes de la comunidad internacional son esperados esta noche para la "ceremonia de masas" convocada por el gobierno dentro de los nueve días de luto nacional que decretó (ver recuadro).

Las cenizas del Comandante, amado por muchos y odiado por otros, serán llevadas desde mañana y hasta el sábado a Santiago de Cuba, siguiendo un itinerario que rememora La Caravana de la Libertad, el trayecto que hizo con otros revolucionarios en enero de 1959.

La procesión pasará 13 de las 15 provincias de la isla, con un recorrido total de unos 1.000 kilómetros.

La ceremonia de inhumación se realizará el domingo en el cementerio de Santa Ifigenia, de Santiago de Cuba, en la región oriental de la isla a unos 870 kilómetros al este de La Habana.

Otros homenajes

Aunque el principal acto de tributo tiene lugar en la Plaza de la Revolución, los homenajes al fallecido líder socialista se repiten en otros puntos de La Habana.

Uno de los lugares más emblemáticos en el que los habaneros están presentando sus respetos al comandante revolucionario es en Ciudad Libertad, en el barrio de Marianao, un lugar considerado bastión de la enseñanza y la educación propugnados por la Revolución como uno de sus pilares.

En el lugar que antes albergó la primera fortaleza del régimen de Fulgencio Batista y que por orden de Fidel Castro pasó a ser escuela de nuevos maestros, cientos de personas desfilaron ante una foto del exmandatario y fueron dejando flores sobre unos cestos de paja.

A diferencia del silencio y la solemnidad que presiden el acto de la Plaza de la Revolución, en estos lugares sí se escuchaban notas de son cubano y se respiraba un ambiente más relajado.

También en lugares como estos, los cubanos renovaban su compromiso con la revolución, y firman el testamento determinado por su amado Fidel: "Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo".

Varios mandatarios ausentes en la celebración

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, recibió una andanada de críticas en su país tras calificar a Fidel Castro de un "extraordinario líder", y por ello decidió no concurrir a los funerales del líder cubano.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tampoco viajará a Cuba, informó ayer la Casa Blanca, a pesar del acercamiento entre la mayor potencia mundial y la isla.

En tanto, el presidente ruso, Vladímir Putin, también se ausentará del homenaje, según un portavoz del Kremlin.

Más allá de estos líderes, al menos 25 jefes de Estado extranjeros, entre ellos 15 presidentes de América Latina y África, asistirán a las honras fúnebres. Entre los presidentes están el venezolano Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa, el nicaragüense Daniel Ortega, el colombiano Juan Manuel Santos, el panameño Juan Carlos Varela y el mexicano Enrique Peña Nieto, según la lista entregada a la prensa internacional.

El rey emérito Juan Carlos de España asistirá en representación su hijo, el rey Felipe.

También viajarán a la isla los presidentes de Sudáfrica, Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, Zimbabue y Namibia, así como el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

Fuente: Agencias

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