Cuestionan falta de objetivos en nuevo sistema para combustibles

Experto dice que se debió definir si el consumidor final iba a tener beneficio
El camino que el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y ANCAP utilizaron para introducir un cambio significativo en la cadena de distribución de combustibles no fue el adecuado porque el objetivo central es la mejora de los números del ente petrolero que no asegura un precio más bajo para el consumidor final, advirtió el docente e investigador del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar, Leandro Zipitría.

El economista y experto en temas vinculados a la competencia, que ha realizado trabajos para la Unidad Reguladora de Energía y Agua (Ursea) y organismos internacionales, dijo a El Observador que "son más las dudas que las certezas" las que surgen tras los cambios que la semana pasada anunciaron ANCAP y el MIEM para la cadena de distribución.

Para el experto, "hay un problema porque no está claro qué mercado" de combustibles se pretende instrumentar. "ANCAP es productor pero también tiene un distribuidor que es Ducsa. Está metido en los dos mercados. Esa es una política que como país tenemos que abandonar", sugirió.

Zipitría precisó que no estaba "juzgando" las razones de ANCAP para instrumentar esos ajustes en la cadena de distribución pero consideró que "lo correcto" sería que "un regulador independiente" sea el encargado de establecer las reglas del mercado de combustibles. "Tenemos que salir de las lógicas de que las empresas públicas definen qué tipo de mercado tiene que haber al final", remarcó. En ese sentido, recordó que hoy la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) "no tiene la capacidad legal ni cuenta con el consenso político" para que sea el organismo encargado de regular el mercado de combustibles. El investigador de la Udelar dijo que esta solución a la que apeló ANCAP puede llevar a que "hoy este sistema sea el correcto pero mañana quizás no lo sea. Tiene que existir alguien que mire todo el mercado. Hoy no puedo saber si ANCAP mira todo el mercado para saber si esto está bien o no", explicó. "No tengo claro cuál es el objetivo final de esto. ¿Es para bajar el déficit de ANCAP? ¿O es para repensar el modelo de distribución de los combustibles?", se cuestionó el experto.

"Por ahora no tenemos elementos para asegurar que esto se va a trasladar inmediatamente a la tarifa. Tenemos que trabajar en este proceso de emprolijar los números de ANCAP que lleva tiempo", explicó la ministra de Industria, Carolina Cosse, en rueda de prensa cuando se anunció el nuevo modelo. Según Zipitría, antes de pensar en una nueva forma de operar, el principal objetivo debe apuntar a definir a "cómo va a quedar el precio" para el consumidor final.

"Si vamos a repensar la forma cómo se maneja la distribución para arreglar lo que pasó en ANCAP, estamos por mal camino", dijo Zipitría.

"Si el objetivo central es la mejora de los números de ANCAP, quiere decir que las medidas no apuntan a mejorar el funcionamiento de este mercado. Por eso, no tengo claro que sea efectivo para lo que venga después", criticó. Durante la presentación que hizo el gobierno se informó que la medida apuntaba a reducir en un 10% (US$ 36,2 millones) el costo anual que tiene para ANCAP la cadena de distribución de combustibles.

Según Zipitría, si el objetivo "era reducir el precio al consumidor final" debió quedar explícito con un plazo. "Si los combustibles van a ser más baratos a futuro, se puede perder plata ahora y hacer una apuesta al futuro", indicó.

Los cambios

El margen de ganancia que ANCAP otorga a las estaciones asciende a US$ 273,2 millones por año. Por cada litro de gasoil y nafta comercializado perciben en promedio $ 4,887. Con el nuevo esquema, ANCAP elevará ese pago para los primeros 30 mil litros mensuales que reciban las estaciones para cada combustible (gasolinas y gasoil). Eso beneficiará a unas 60 estaciones en todo el país. En tanto, aquellas que comercializan entre 30 mil y 150 mil litros mantendrán en esa franja el mismo margen –lo que involucra a un universo de 250 a 300 estaciones–, mientras que aquellas que comercializan por encima de 150 mil litros mensuales –unas 170 bocas– verán reducidos sus márgenes en las ventas que superen ese volumen.

Para Zipitría ese esquema de bonificación escalonada se debería "planificar de otro modo" y que no sea ANCAP el que defina ese modelo. "Debería ser un regulador el que defina ese tipo de acciones porque quizás sea el distribuidor de ANCAP (por Ducsa) el que tenga que pagar el costo y quedarse con las estaciones más alejadas y que menos combustibles comercializan", alertó.

Para Zipitría esto puede generar una puja de negociación entre dos monopolios (distribuidores y gremial de estaciones) donde es "muy difícil predecir un resultado. Por eso es que los estacioneros están pidiendo la importación porque es una opción alternativa", reconoció.




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