Damián Patcher y el primer tuit sobre la muerte del fiscal Nisman

El periodista tuvo que exiliarse en Israel tras aquella primicia; "lo asesinaron", afirma

*Por Fernanda Kosak. Especial desde Israel


Cuando hace un año el fiscal Alberto Nisman fue encontrado muerto en el baño de su casa, el periodista que dio la primicia se convirtió en la noticia. Una serie de eventos con ribetes de película lo empujaron al exilio y cambiaron su vida. Once meses después, Damián Pachter sigue marcado por lo que pasó el 18 de enero de 2015 en Buenos Aires.

El mensaje

Eran las 11 de la noche de ese día cuando Pachter recibió la noticia de que Nisman yacía sin vida en el baño de su casa. Ya estaba trabajando como corresponsal para el Times of Israel en la causa que el fiscal presentaría, se suponía, al día siguiente. "En ese momento yo estaba repasando de nuevo el resumen de la acusación con un marcador amarillo y ahí me llega el mensaje", recuerda. Por la calidad de su fuente, desde el primer momento tuvo la certeza de que la noticia era cierta. Por las dudas, solo tuiteó: "Me informan de incidentes en la casa del fiscal Alberto Nisman". Después comenzaron a llegar los detalles: "Estaba sobre un charco de sangre"; "la sangre estaba un poco seca". Para Pachter ese detalle fue clave, por lo que lo incluye en su segundo tuit: "Encontraron al fiscal Nisman muerto en el baño de su casa sobre un charco de sangre".

"Mi mente se puso en modo robot", explica. "Eran las 11 de la noche, era mi día libre, mis dos editores estaban de vacaciones. Decidí hacerlo por cuenta propia, en mi cuenta personal. Si pasaba cualquier cosa yo cargaba con toda la responsabilidad, no la empresa. Fue un costo consciente, si me echaban, me echaban. No era mi preocupación en ese momento".

Aquel tuit le significó tener que huir del país, dejando a su madre y amigos. La leche quedó sin abrir en la heladera. Hoy dice que no se arrepiente "ni en pedo" y que "lo tuitearía mil veces si hiciera falta". Y, en su opinion, sí hizo falta. "Los médicos entraron y encontraron el cuerpo de cierta forma, luego entró la Policía, horas más tarde después de mi tuit, y el cuerpo estaba de otra forma. Quiere decir que cuando yo tuiteé estaban haciendo algo ahí. Eso fue lo que arruinó el tuit. El plan de mostrarlo como un suicidio se descartó en ese momento. Empezaron a improvisar".

Los primeros cuatro días que sucedieron a la muerte de Nisman transcurrieron con normalidad para el periodista. Según él, más adelante se le confirmaría que estaba siendo seguido y espiado por los servicios de inteligencia argentinos que querían saber si tenía más información. "No es que asumí que me estaban siguiendo", insiste, "yo tenía a un tipo de Inteligencia sentado en la mesa de acá", dice señalando a la mesa de al lado del café en el que estábamos. Entonces decidió. "Cuando sentís que estás en peligro hacés lo mejor que podés en el tiempo que tenés, lo importante es salir sano y salvo". Opina que su pasado como miembro de las Fuerzas de Defensa de Israel lo ayudó mentalmente. Fue combatiente en una unidad de infantería de la fuerza aérea. El gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner trataría más adelante de usar esta época de su pasado como propaganda contra él. "Querían hacer creer a la gente que yo era del Mossad (servicio de inteligencia israelí)", dice riendo, "usar lo de judío, israelí, soldado... así que antes de que lo filtraran lo dije yo". Igual afirma que hay mucha gente que lo cree.

"Yo estoy convencido de que ella (CFK) dio la orden" "Yo estoy convencido de que ella (CFK) dio la orden"


En varios momentos de la entrevista en un café de Tel Aviv, Pachter habla solamente moviendo los labios o me hace bajar la voz por precaución cuando le pregunto ciertas cosas. Se reconoce como paranoico y pesimista. Cree que las amenazas que lo forzaron a abandonar el país no llegaron hasta Israel. "Solo me hackearon las cuentas del mail", dice restándole importancia. Pero no deja de ser precavido. En Whatsapp, por ejemplo, figura con otro nombre y apellido porque, según él, ya le han "entrado" a celulares de sus fuentes.

Recuerda cuando la Casa Rosada publica en Twitter los datos de su vuelo: "Tenían los datos de mi vuelo porque me estaban siguiendo", asegura. "Me fui a Montevideo primero. No salí del aeropuerto. Después hice Madrid-Tel Aviv. Ya no comía y no dormía hacía 10 días. Antes estaba trabajando en una nota sobre el memorándum de entendimiento y fue una racha de 10 días a base de adrenalina pura. No podía comer, no tenía apetito".

Una última foto que se sacó en el aeropuerto y que circuló en redes tenía como fin documentar todo lo que le estaba pasando pero con la promesa de que se publicara cuando ya estuviera lejos.

La agencia oficial de noticias Télam y el Buenos Aires Herald, el diario donde Pachter trabajaba también publicaron su foto. "Después se supo que quien autorizó la publicación (en Télam) fue a parar a la agencia de inteligencia de gobierno argentino". Para el periodista, esto no es casualidad: "El gobierno argentino puso un montón de topos en varias redacciones".

Para Pachter no hay dudas. Fue un asesinato. "Según la autopsia, más o menos desde las 10 de la mañana hasta las 12 del mediodía es cuando murió. La querella dice incluso el sábado a la noche. Nisman tenía 10 custodios, estaban citados para las 11 de la mañana. De 11 de la mañana a 10 y media de la noche nadie hace nada. Llaman al fiscal, no atiende, ninguno de los custodios abre la puerta. Horas y horas, medio día: eso es zona liberada". Para él, todos los implicados están mintiendo por miedo. "Creo que es todo tan siniestro que están apretando a todo el mundo". Apunta al vértice de la pirámide: "Yo estoy convencido de que ella (CFK) dio la orden".

Con el cambio de gobierno, las investigaciones de la muerte del fiscal y de la voladura de la AMIA van a ser "por lo menos, diferentes". Destaca que "el memorándum de entendimiento con Irán ya cayó" y que "muchos miembros del gobierno de Macri estuvieron apoyando al fiscal Nisman desde el primer momento", entre ellos la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

"Estamos en un momento clave respecto a cómo se va a esclarecer todo esto. Gracias a varias cosas, incluido el cambio de gobierno, la gente que estuvo involucrada va a empezar a hablar y se va a romper esta cadena de impunidad. Es cuestión de esperar".

Si bien al principio se mostraba pesimista, hoy cree que hay chances de que se esclarezca todo, "por lo menos, yo desde mi humilde posición voy a hacer todo para que así sea".

Patcher trabaja para Infobae, estudia un máster en la Universidad Hebrea y es investigador en el Instituto Truman.


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