Damiani renunció a la FIFA pero negó participar en corrupción

"Es un tema de formas, no de fondo", dijo el presidente de Peñarol.
El presidente del Club Atlético Peñarol, Juan Pedro Damiani, que ayer renunció al Comité de Ética de la FIFA tras el escándalo de los Panamá Papers que lo involucra, negó en diálogo con El Observador que exista una denuncia de corrupción en su contra y dijo que la aparición del nombre de su estudio en la investigación "se trata de un tema formal". Dijo que su dimisión es por una cuestión ética.

Damiani quedó involucrado en la investigación periodística por haber creado sociedades anónimas en Panamá para Eugenio Figueredo, ex presidente de Conmebol acusado de recibir coimas de parte de empresas de TV por los derechos de los torneos continentales, y a Hugo y Mariano Jinkis, propietarios de Fullplay, acusados de pagar esas coimas.

Según informó el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, que recibió los documentos, Damiani informó su vínculo con Figueredo al Comité de Ética de FIFA, del que era miembro, en marzo de este año, un día después de haber recibido las preguntas de los periodistas que estaban al frente de la investigación.

Luego de tomar conocimiento del caso, el Comité de Ética de FIFA inició la investigación.
El Observador consultó ayer a Damiani sobre por qué resolvió renunciar. "No hay una denuncia de corrupción en contra mía, sino que se trata de un tema formal, pero ante la duda y por la buena relación que mantengo con el presidente (de FIFA, Gianni Infantino), preferí dar un paso al costado", dijo el titular de Peñarol.

Damiani también sostuvo que a partir del escándalo de los Panamá Papers "nunca hubo un tema de honorabilidad de la FIFA" en su contra. "Se trata de un rol de competencia, no hay un tema de corrupción. Es un tema de formas, no de fondo. Es decir, se podían preguntar en ese caso si podía tener a Figueredo como cliente estando yo en la FIFA", insitió.

En el marco de la investigación sobre Figueredo a nivel local, Damiani admitió en enero de 2016 en el juzgado que pagó impuestos de las sociedades anónimas del exdirigente de Conmebol hasta mayo de 2015, cuando fue detenido en Suiza. Eso significa que mantuvo vínculos con las sociedades de Figueredo un año y medio después de haberlo denunciado ante la Justicia en 2013. Damiani informó en enero que presentó el Reporte de Operación Sospechosa (ROS) ante el Banco Central en junio de 2015, después de la detención del dirigente en Zúrich.

En su carta de renuncia Damiani afirma que "ni a título personal" ni a través de su empresa mantuvo "relación comercial" ni realizó negocios para Figueredo "ni para ninguna de las demás personas mencionadas en los artículos periodísticos divulgados en los últimos días". Además en la misiva insistió con que su empresa y su familia "se ven agraviados por insinuaciones injustas y calumniosas".

En ese sentido El Observador repreguntó a Damiani sobre si no hay una contradicción entre el contenido de la carta, en la que asegura que no hizo negocios para Figueredo, y lo que declaró ante la Justicia uruguaya a comienzos de 2016, cuando asumió que creó las sociedades anónimas y pagó los impuestos hasta mayo de 2015.

Damiani ratificó ayer la vinculación de su estudio con Figueredo pero negó que fueran "negocios". "Eso que hicimos con Figueredo no son negocios. Se abrieron tres offshores para hacer la liquidación de impuestos de tres inmuebles suyos. Es lo que hace mi estudio. No son negocios", dijo ayer el dirigente desde Buenos Aires.

A su vez el presidente de Peñarol –según los Panamá Papers– fue intermediario entre una empresa con sede en Nevada, Estados Unidos, ligada a los empresarios argentinos hoy presos, Hugo y Mariano Jinkis, y el estudio Mossack Fonseca de Panamá, informó Süddeutsche Zeitung. "Eso lo hicimos en su momento. Pero a los Jinkis mi estudio los administró solo hasta el año 2011", expresó Damiani. "Quiero aclarar que aquí no hay ningún tema ilegal, pero no puedo dejar de rehén al Comité de Ética de la FIFA", insistió.

Tanto Figueredo como los Jinkis fueron acusados por la Fiscalía de Estados Unidos de participar de una red de corrupción en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Los empresarios, dueños de la empresa Full Play Group SA, pagaron las coimas que dirigentes cobraron para quedarse con los derechos televisivos de la Copa América desde 2015 a 2023. l

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