Danilo Astori y el Frente Amplio

El actual ministro de Economía puede terminar siendo el candidato a la Presidencia por el FA

* Doctor en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Udelar / adolfogarce@gmail.com

Hace un par de años pensaba que, en el Frente Amplio, el tiempo de la “astoridependencia” estaba llegando a su fin. Me equivoqué1. Cada día que pasa me convenzo un poco más de lo contrario. El FA depende de Astori más que nunca. No me sorprendería que, dentro de tres años, el actual ministro de Economía y Finanzas logre ser proclamado candidato a la Presidencia. Desde luego, falta mucho, y el desenlace depende de muchos factores. Pero permítanme presentar la secuencia argumental que desemboca en Astori como candidato del FA.

Primero. En 2019, y por primera vez en 15 años, desde mi punto de vista el FA no será favorito. En 2004 no podía haber dudas: por eso me atreví a escribir que empezaba la Era Progresista. En 2009 tampoco: era obvio que el FA iba a ser reelecto (y con Mujica como candidato). En 2014 dudé del triunfo del FA durante uno o dos de los sesenta meses del quinquenio. Fue cuando Lacalle Pou se impuso en la primaria blanca y aparecieron un par de encuestas sorprendentes. El resto del tiempo pensé que Vázquez ganaba sin problemas. Ya no me atrevo a decir que el FA volverá a ganar. Todo puede pasar. La economía se frenó. La inflación acecha. El presidente Vázquez tiene niveles comparativamente bajos de aprobación. La intención de voto al FA cayó. La inseguridad sigue preocupando. La educación sigue esperando, en vano, un cambio estructural. Demasiados amigos del FA tienen problemas con la justicia (me refiero a los escándalos de corrupción en el PT brasileño y el kirchnerismo argentino).

Segundo. En cada una de las tres elecciones anteriores, y pese a ser el favorito, el FA recurrió al prestigio de Danilo Astori para asegurar la victoria electoral y obtener la mayoría parlamentaria. Vázquez lo hizo dos veces, en julio de 2004 y de 2014, cuando anunció que sería su ministro de Economía. Lo hizo Mujica en 2009, luego de vencerlo en la primaria, cuando lo incorporó a la fórmula como candidato a la vicepresidencia. Si el FA recurrió a Astori “en las buenas”, me parece evidente que la probabilidad de que recurra a él “en las malas” es muy alta.

Tercero. Astori no ha podido ser presidente de Uruguay solamente porque no ha logrado ser candidato del FA. No pudo vencer a Vázquez primero, y a Mujica, después. Vázquez, como es bien sabido, no puede ir por la reelección. Mujica podría volver a intentarlo, y sospecho que si se reeditara el memorable duelo de 2009 por la candidatura presidencial volvería a vencerlo. Pero me inclino a pensar que, esta vez, habla en serio cuando dice que no quiere volver a ser candidato a la Presidencia. Creo, además, que –pese a su extraordinario carisma– sería un candidato a la Presidencia más vulnerable que Astori. En ese caso, sin sus dos grandes rivales delante, tendría el camino despejado.

Cuarto. Por cierto, si se empecina en chocar con la interna del FA puede generar una reacción potente y facilitar la irrupción de una candidatura alternativa. Astori tiene que “acercarse” al FA. Creo que lo viene haciendo y que Vázquez, en este sentido, lo ayuda mucho. Astori se acerca al FA cuando se muestra dispuesto a negociar. Lo hizo durante estos meses en ocasión de esta Rendición de Cuentas. Se tomó el trabajo de ir al Secretariado del FA, de recoger opiniones y de modificar su proyecto inicial. Lo hizo la semana pasada cuando admitió modificar nuevamente el proyecto. Astori también se acerca al FA (o evita alejarse) cuando no paga el costo de liderar innovaciones que son resistidas por los frenteamplistas. No me parece casual, en este sentido, que el polémico giro hacia el océano Pacífico de la política comercial del gobierno lo encabeza Rodolfo Nin Novoa.

Quinto. En 1999 los colorados lograron instalar en la opinión pública una idea muy poderosa. Al final y al cabo, se dijo, “es justo que Jorge Batlle sea presidente” porque te “canta la justa” y “le gusta a la gente”. Así, ganó sin problemas el balotaje. Desde luego, tanto el Foro Batllista (dentro del Partido Colorado) como los votantes del Partido Nacional hubieran preferido otra opción. Pero terminaron apoyando a Batlle para retener el poder. No veo por qué el FA no podría hacer lo mismo con Astori. Nadie puede reprocharle nada en el plano moral. Es público y notorio que toda la vida, en el acierto o en el error, defendió con sinceridad sus convicciones. Como Batlle, con una buena campaña electoral, podría distanciarse de su resistido estilo “doctoral” y acercarse más a la gente.

El FA está malherido. Pero la oposición cometería un grave error si pensara que el partido de gobierno no puede ganar la próxima elección. El actual ministro de Economía puede terminar siendo el candidato a la Presidencia por el FA. Desde luego, para que esto ocurra, la izquierda tendrá que hacer un esfuerzo extraordinario: Astori deberá acercarse al FA, y el FA a Astori.

1 Ver: http://www.elobservador.com.uy/vigencia-y-perspectivas-la-astoridependencia-n659364


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