De agente de la CIA a escritor de Batman

El estadounidense Tom King reemplazó su trabajo en la seguridad nacional por una carrera ascendente en los cómics

Michael Canva, The Washington Post


Tom King podría tener, profesionalmente hablando, un tornillo suelto. Él tiene y está fascinado con la química mental que lleva a que algunas personas salven vidas bajo el riesgo de perder la suya propia. Podríamos llamarle coraje. King simplemente le dice "locura".

"Estoy en el lado bueno de la locura", dice King durante una tarde en Washington. Está hablando de lo que lo calificó para trabajar en la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) durante siete años, generalmente en el exterior como un oficial de operaciones trabajando para la Central de Contraterrorismo.

"Tenés que estar lo suficientemente loco para ir a estos lugares horribles y estar lo suficientemente insano para saber que no vas a perder la cabeza".

Si la última frase suena como algo que saldría de una cuento de aventuras, King dice que "probablemente sea así". Puede que tenga el alma de un agente, pero también tiene el oído de un autor. Y tal lenguaje se plasma en su puesto de trabajo actual.

King, quien se dedicó a escribir sus propias historias tras dejar la CIA en 2009, ha encontrado a los personajes perfectos para calmar su obsesión con de salvar a las personas. Hoy en día es el escritor de Batman.

Y King, quien dice que sus misiones lo llevaron a lugares como Iraq, dice que heredar al combatiente del crimen de DC Comics de unos escritores "rockeros" como Scott Snyder y Grant Morrison le ha instalado sus propios miedos.

"Honestamente, da miedo", dice King sobre crear Batman: Rebirth, cuyo primer número coescrito con Snyder y dibujado por Mikel Janin fue publicado el pasado miércoles en Estados Unidos como parte de un relanzamiento de DC de sus historietas mensuales.

"Quiero ofrecer mi visión sobre un personaje que ha estado por aquí desde hace 75 años", dice el autor, cuyo debut pone al Hombre Murciélago contra la amenaza ambiental de un villano.

"Creo que eso es algo bueno para cuando no estoy relajado", dice King. "Cuando escribo asustado, estoy escribiendo bien".

Desde que era un niño, King ha crecido en el arte de la narración. Se crío principalmente en el sur de California, donde su madre trabajaba en los negocios de los estudios de cine. De pequeño visitaba el lote de los estudios Warner Bros. donde filmaron, por ejemplo, Duro de matar. "Cuando tenía 7, quería inventar historias para vivir".

Ese deseo llevo a que King fuera pasante en Marvel y DC Comics al principio de la década de 1990, mientras estudiaba filosofía e historia en la Universidad de Columbia.

Tras graduarse en el 2000, sin embargo, King no persiguió la escritura. "Creía que estaba más allá de mis habilidades. Pensé que era mejor convertirme en un abogado".

Cuando manejaba la opción de estudiar Derecho, se dirigió a Washington y comenzó a trabajar para el Departamento de Justicia, ayudando a las víctimas a través de un programa del Acto de Compensación a la Exposición de Radiación. Ahí, sentada a su lado, había una mujer con la que comenzaría a salir. Hoy Tom y Coleen King están casados y tienen tres hijos.

"Ella es mi mejor lectora", dice sobre las contribuciones editoriales de su esposa. A pesar de que ella no leía cómics cuando se conocieron, estaba "pronta para los superhéroes", apunta King.

El escritor hubiese seguido en el Departamento de Justicia pero tras los ataques terroristas del 11 de setiembre, dice que sintió el llamado de deber para servir a su país de forma inmediata. Así fue que entró en el sitio web de la CIA.

"Apliqué por un trabajo literalmente a través de su página", dice King, quien entonces estaba en sus veintes y no tenía experiencia alguna en idiomas extranjeros o viajando al exterior. "Quería estar lo más cercano de la acción como podía estar. No sé a quién le sorprendió más la aplicación, si a ellos o a mi."

King soportó la batería de pruebas y entrevistas. "Es un proceso muy duro el que hay que hacer para ser contratado", dice antes de ponerse más vago y silencioso sobre el trabajo dentro de la CIA. Al preguntarle sobre cuánto tiempo llevó el proceso, su respuesta es sencilla: "Eso es clasificado".

A pesar de su inexperiencia, King tenía algunas habilidades. "Tenía la suerte de haber estado en ambientes diversos y soy de aprender rápido. Entiendo las cosas muy fácilmente. Esas dos habilidades les hicieron darse cuenta de que podía ver las cosas de forma diferentes y entenderlas en el tiempo que se necesitaba".

También es clasificado, según bromea King, si sus experiencias en la CIA se trasladaron a las historias de sus cómics. Después de dejar la agencia, se quedó en su casa cuidando a sus hijas y comenzó a escribir durante las noches, en varios géneros. Eventualmente, empezó a promocionar sus ideas en las convenciones de comics y, unos años después, su carrera comenzó a ganar tracción.

King sí puede hablar de los motivos por los que los estadounidenses se inclinan ante los héroes y superhéroes de varias épocas. "Creo que durante la Guerría Fria, a las personas le gustaban los occidentales y la idea de un tipo bueno y un tipo malo", dice de la claridad geopolítica que surgió después de la Segunda Guerra Mundial. En comparación, King está interesado por el clima actual menos blanco y negro, "las ambigüedades de un tiempo en guerra perpetua", según describe.

"El mundo en el que nos encontramos es más gris", dice King. Para él, el desafío se convierte en cómo escribir con claridad moral en tiempos más empantanados, incluso cuando los cómics de superhéroes se mueven en las grandes temáticas.

"No hay respuestas fáciles", dice King. "Así que lo mejor que Batman puede hacer es ser un héroe hasta el final del día."

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