¿De dónde provendrá el crecimiento en América Latina? Retos y prioridades

Sin una mayor productividad, el dinamismo económico de la región quedará a disposición de tres amenazas que, juntas, tienen el potencial de ser muy disruptivas.

Por Ricardo Aceves

En los últimos 15 años las economías latinoamericanas crecieron más rápido que muchas regiones desarrolladas y, sin embargo, quedaron rezagadas en comparación a otras regiones del mundo en desarrollo. El crecimiento promedio a lo largo de este período fue de 3%, y casi el 80% de este se debe al aumento de la población y no al de la productividad. De acuerdo a McKinsey Global Institute (MGI), entre el 2000 y 2015 la productividad en Latinoamérica creció apenas un 0,6%, lo que representa uno de los peores desempeños a nivel mundial. MGI señala también que sin una mayor productividad, el dinamismo económico de la región quedará a disposición de tres amenazas que, juntas, tienen el potencial de ser muy disruptivas.

La primera es la caída en las tasas de fertilidad que socavan el crecimiento de la oferta laboral, lo que en una región donde el 80% del crecimiento económico ha provenido del aumento poblacional, es motivo de preocupación. En los últimos 15 años, la tasa de fertilidad descendió rápidamente, pasando de 2,7 nacimientos por mujer en el año 2000, a 2,1 nacimientos en 2015. Se pronostica así que en los próximos 15 años la tasa de crecimiento del empleo se reduzca a la mitad, lo que implicaría que, con un aumento de la productividad tan débil, el crecimiento económico sería 40% más débil que en los anteriores 15 años.

La segunda amenaza es el fin del boom de los commodities. El superciclo de los productos básicos ha sido un componente crucial para el impulso económico en la región, sobre todo en la región de los Andes. Ahora este ciclo ha terminado, lo que ha afectado profundamente el crecimiento de la región. No obstante, las economías de Latinoamérica continuarán beneficiándose de sus todavía abundantes recursos naturales, aunque el contexto actual requiere un cambio para hacer uso de esos recursos de forma más eficiente.

La tercera fuerza disruptiva es el riesgo latente del proteccionismo; sobre todo luego de décadas de esfuerzos para disminuir barreras comerciales y promover el libre comercio. De particular preocupación son las señales proteccionistas del actual gobierno de Estados Unidos, ya que es destino del 45% de las exportaciones de América Latina.

Dadas las amenazas y sus posibles limitaciones al crecimiento, ¿cómo puede responder América Latina? Para contrarrestarlas el MGI ve cuatro grandes prioridades.

La primera es que la región necesita crear y expandir actividades económicas con alto valor añadido a lo largo de cadenas de valor clave, mediante la eliminación de obstáculos a la competitividad. Hoy por hoy, los sectores más productivos de América Latina representan apenas una quinta parte del total del empleo formal en la región. En promedio, un trabajador latinoamericanos produce solo 25% de lo que produce un trabajador estadounidense.

La segunda prioridad es que los gobiernos y las empresas latinoamericanas tienen que promover y sumarse a la adopción de las tecnologías digitales y de automatización. Actualmente, la participación regional en estas tecnologías es muy baja en comparación con otras regiones. Según el Banco Mundial, América Latina invierte apenas el 0,8% del PIB en investigación, innovación y desarrollo (I+I+D), muy por debajo del 2.4% de la OCDE y del 1,8% del PIB que invierte China. Aproximadamente, la mitad de las horas trabajadas a tiempo completo en América Latina podría automatizarse (cubriendo potencialmente más de 76,4 millones de trabajadores a tiempo completo). De esta manera, la productividad se incrementaría, por lo que sería necesario fomentar la adquisición por parte de los trabajadores de nuevas habilidades relacionadas a las nuevas tecnologías.

Una tercera prioridad es que, para hacer frente a los retos creados por la presión sobre la mano de obra (no cualificada), los países latinoamericanos tendrán que mejorar las habilidades de los trabajadores mediante una mejora de la educación y la formación. Según, McKinsey, entre el 40% y 50% de los empleadores considera la falta de habilidades especificas como principal motivo para cubrir las vacantes de principiantes. Y de acuerdo con el Foro Económico Mundial, a pesar del notable aumento en la participación de la fuerza laboral en los últimos 20 años, las empresas de la región reportan que hay un numero significativo de puestos vacantes.

Para aliviar estos problemas, la calidad de los sistemas educativos tiene que mejorar sustancialmente. Además, el ingreso de más mujeres al mercado laboral ayudaría también a mitigar la presión en las bolsas de trabajo y estimular así el crecimiento del PIB. Finalmente, una estrategia de crecimiento inclusivo y sostenible requiere que los fundamentales macroeconómicos se fortalezcan, como una mayor inversión en capital e infraestructura que permita el crecimiento de la productividad y la competitividad.

Todos los agentes económicos como gobiernos, empresas e individuos, juegan un papel fundamental en transformar el potencial que tiene la región en un impacto real. Los retos de América Latina son muchos, variados y difíciles, pero con objetivos claros y liderazgo principalmente proveniente desde la sociedad, se puede dar lugar a una nueva agenda que permitiría afrontar el reto demográfico y así transformar la productividad con el fin de lograr un crecimiento más sostenible y de largo plazo.

Ricardo Aceves es un economista mexicano especializado en temas macroeconómicos latinoamericanos y actualmente trabaja como analista de riesgos crediticios en la región Iberia en CRIF Ratings en Barcelona. Anteriormente trabajó como Senior Economist de América Latina en FocusEconomics.

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