De qué informamos hoy

Nos acostumbramos a consumir chatarra desde la comida hasta la televisión

Nos hemos acostumbrado a consumir chatarra en todos los aspectos de la realidad: desde la comida hasta la música, pasando por la televisión (basta ver los programas más vistos en Uruguay, aunque nuestro país no es la excepción al respecto).

Los medios informativos no escapan de lo que en un principio parecía una tendencia o propensión y hoy es un hecho ratificado por lo que hay y tiene aceptación. Una noticia pierde vigencia con acechante facilidad y hasta pareciera que su importancia se evapora apenas uno termina de leerla.

George Neavoll, bajo cuya tutela pasé un maravilloso ano de aprendizaje periodístico en Kansas, me dijo una tarde con gran clarividencia (empezaba recién la década de 1980) que algún día los diarios para seguir generando interés deberán publicar historias y noticias del pasado que por una u otra razón quedaron incompletas y por eso mismo nunca dejaron de tener vigencia.

En otras palabras, los diarios y revistas serían portavoces de noticias provenientes de la investigación, y no de los dictados de la actualidad. La verdad de la noticia es lo que al fin de cuentas importa, y seguirá importando, incluso en tiempos tan pobres como estos en los cuales el concepto de "hecho alternativo" se maneja y defiende con sorprendente impunidad.

Hay quienes denominan a la nuestra "la era posfactual" (Pankaj Mishra, pensador de la India, le da otro nombre en su muy buen libro La era de la ira. Una historia del presente, publicado recientemente), pero agregar otro término derivativo a la discusión sería reiterar el mismo error de tiempos no muy pasados, esto es, cargar la terminología con una sobredosis de prefijos para referir a algo que no podemos definir, mejor dicho, que por su mutante naturaleza parece escapar a las definiciones.

Se ha hablado en abundancia de la era postmoderna, de la era postindustrial, incluso de la era pos tecnológica (cuando en algunas partes del mundo desconocen avances tecnológicos básicos). Por lo tanto, ¿cuál sería el vocablo propicio para definir a los tiempos actuales del periodismo, en que pocos prestan atención y a las pocas noticias que se la prestan son aquellas cuya vigencia pierde actualidad incluso antes de tenerla?


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