De vecino que busca la buena convivencia a estafador de bancos

Christian Martín es el joven de 23 años procesado por diferentes estafas, entre las que se encuentra la del Fonasa
En junio de 2012, los problemas de convivencia entre personas del asentamiento Acosta y Lara y de Carrasco Norte motivaron a que representantes de ambos lugares se reunieran para llegar a un acuerdo. Asistentes sociales, Policía Comunitaria, Concejales y vecinos de la zona participaron del encuentro, que tenía como único objetivo lograr una buena relación. Entre los nueve participantes, se encontraba Christian Martín Ferreira, que en ese entonces tenía 18 años y marcó presencia como vecino de Carrasco para lograr una buena resolución del asunto.

Martín, que ahora tiene 23 años, es el mismo que fue procesado el viernes 24 por la jueza penal Julia Staricco por un delito de estafa continuada. Su procesamiento no fue nuevo: ya estaba recluido en Cárcel Central por reiterados delitos de estafa, por los que había sido procesado el 25 de enero de este año. Ese encarcelamiento se dio por la estafa a un banco privado a través del depósito de una suma de dinero en las buzoneras que era menor a lo que luego retiró. Antes de estafar a ese banco, había hecho lo mismo con otros dos y tenía otros dos procesamientos por estafa, uno de 2015 y otros de 2011.
Según relató a la Policía durante el interrogatorio de enero de este año, la maniobra la aprendió de un conocido cuando era adolescente.

Consistía en ingresar en determinado horario a una buzonera un sobre con una cantidad de dinero que era menor a la digitada y, casi de manera inmediata, retirar el monto ingresado. Por ejemplo, en noviembre de 2014 realizó un depósito por $ 20 mil pero en realidad había depositado $ 2.000. Unos días después, registró un depósito por $ 50 mil pero puso en el sobre $ 700 y llegó a hacer una maniobra por $ 60 mil cuando el depósito real fue de $ 500. Los depósitos y retiros los realizaba en cajeros diferentes, alejados y preferentemente en días feriados. Cuando a Martín lo estaban interrogando por su última estafa a un banco, confesó estar relacionado con la maniobra con el Fonasa, aunque no se señaló como el principal responsable.

El rol de Martín como estafador comenzó en 2009, cuando conoció a quien le enseñó la forma de robar plata de bancos a través de los depósitos. El hombre que ofició de mentor le dio una tarjeta de débito a su nombre y le enseñó cómo hacer depósitos poniendo un poco de dinero en un sobre y colocando cifras diferentes en el cajero. El joven dijo ante la Policía que lo hizo varias veces pero al ser menor era detenido y entregado a su abuelo.

Cuando cumplió los 18 años, conoció a tres personas que trabajaban con su maestro de estafas clonando tarjetas y documenación falsa para sacar créditos. Esas personas le ofrecieron sacar créditos con papeles apócrifos y el adolescente aceptó.

Fue en una de esas maniobras que lo agarraron y terminó siendo procesado. Corría el año 2011 y fue la primera vez que Martín cayó preso.

Las estafas continuaron e incluso llegaron a pedir tarjetas que se consiguen a través de una cadena de supermercados para poder seguir operando.
Los bancos a los que logró estafar hasta su penúltimo procesamiento, en enero de este año, fueron el Itaú, Santander y Scotiabank.


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