Decidite a aprender

Profundiza en la imprescindible actitud de aprendizaje continuo para no quedar fuera del juego
*Por Pablo Buela

Desde niños nos han formado bajo la vinculación absoluta del "aprender" como algo casi exclusivo de la educación académica. Vamos a la escuela a aprender, a estudiar, a incorporar nuevos conocimientos. Pero ¿qué pasa en el mundo por fuera de la escuela, colegio o liceo? No siempre se promueve como un mundo vinculado al aprendizaje como objetivo mismo.

Esto entiendo va cambiando conforme avanzamos en años y llegamos al terreno laboral. Ahí empezamos a vivenciar que el aprendizaje va mucho más allá que las cuatro paredes de una clase, y nos enfrentamos a la "realidad" de las cosas. Del plano teórico al práctico.

Dependerá en gran parte de la formación previa que hayamos tenido, y de la educación familiar, el cómo afrontaremos esos años que siguen. Si entenderemos ese mundo como un mundo de aprendizaje, o si entendemos que el aprendizaje ya nos fue dado en los años de escuela, liceo o universidad.

En un mundo tan dinámico, cambiante e inestable como en el que vivimos, si no vivimos bajo una actitud de aprendizaje continuo seguro habrá más chances de que estemos fuera de juego. Podrás ser el mejor científico, pero ya no basta que seas científico. Podrás ser el mejor abogado, pero ya no basta que seas abogado.

Esto aplica a todos, incluyendo a quienes más chances de éxito parecen tener para el mundo que se nos viene: los tecnológicos. El mundo del futuro no sólo vivirá de y para creadores tecnológicos. Ellos serán claves para el desarrollo, pero también todos aquellos vinculados a las demás disciplinas que hacen a una vida en sociedad. Sobre todo las disciplinas humanísticas, bajo la premisa que somos y seguiremos siendo seres emocionales y sensitivos.

Pareciera ser que quienes más chance de éxito tienen en el futuro son aquellos que tienen la capacidad de aplicar los conocimientos adquiridos en las nuevas situaciones que irán surgiendo por delante. Es decir, más que quienes tienen el conocimiento para resolver una y otra vez el mismo asunto, quienes más fácilmente saldrán adelante son quienes puedan resolver asuntos nuevos en base a sus conocimientos anteriores.

En este marco creo que un buen ejercicio es mirarnos al espejo y ver qué está pasando en nosotros en cuanto a la manera de vivenciar el aprendizaje. ¿Estamos buscando aprender cada día algo nuevo?

Recuerdo hace un par de años que el gerente general de una importante empresa me dijo delante de todos sus gerentes: "Pablo, tengo 63 años, ya no tengo más ganas de aprender, estoy cansado". Hasta el día de hoy recuerdo ese momento. Claramente esa persona tenía muchos más chances de quedarse fuera que de seguir dentro del mercado laboral. Es una decisión.

En mi caso gracias al mundo de internet y del marketing online he tenido la suerte de ir buceando por distintas industrias, estando hoy trabajando activamente en tres de ellas (publicidad con PIMOD, inmuebles con PROP y automotores con Premium Cars). Esto me ha casi obligado a no tener más remedio que forzar este modo de aprendizaje continuo y volverlo hasta una cuestión de supervivencia.

Pero aún para quienes se desarrollen en una sola industria el punto clave está en cómo poder reinventarse para no dejar de aprender de forma declarada y decidida.

La pregunta entonces que nos debemos hacer cada día es: ¿Estoy decidido a aprender?


* Pablo Buela es director de Prosper


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