Déficit fiscal trepó en 2016 a su mayor nivel en más de dos décadas

El rojo de las cuentas públicas cerró el año en el equivalente a 4% del PIB, según el MEF

Si bien el gobierno había previsto en la última Rendición de Cuentas un año complicado para las finanzas públicas, los números venían mostrando un mejor desempeño del que preveían los técnicos en el gobierno y los analistas locales esperaban que los malos augurios finalmente no se cumplieran. Pero sin embargo lo hicieron. El déficit fiscal alcanzó el equivalente a 4% del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2016 –unos US$ 2.159 millones–, el mayor rojo de las cuentas públicas para un año terminado desde 1989.

El aumento del gasto público –en particular, los últimos coletazos del cierre de Pluna, el aumento de las transferencias al Fonasa y mayores transferencias a los gobiernos departamentales– junto a un peor desempeño de las empresas públicas, explicaron el aumento del déficit fiscal desde el equivalente a 3,5% con que terminó el año anterior, informó ayer el Ministerio de Economía (MEF).

Las autoridades ya preveían que iba a ser un año difícil para las cuentas públicas. En la última Rendición de Cuentas, el gobierno anticipaba que el rojo de las finanzas del Estado treparía a 4,3% del PIB en 2016, tres décimas de punto por encima del registro que efectivamente se dio. De ahí en más, anticipan una mejora paulatina del resultado fiscal –a fuerza de un ajuste que recaerá en gran medida en el bolsillo de los contribuyentes– hasta alcanzar el 2,5% del PIB al final del período de gobierno.

Por su parte, los analistas privados eran más optimistas respecto al desempeño de las cuentas públicas en 2016. La mediana de expertos consultados por la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador en diciembre proyectaba un déficit de 3,8% para el cierre del año. De cara a 2017, los expertos se alinean con la visión oficial de un menor rojo fiscal y prevén –en la mediana de los casos– un déficit equivalente a 3,4% del PIB.

De ahora en más

Las cifras actuales convalidan la posición del MEF en la interna del gobierno, que insta al resto de la administración –y en particular a algunos sectores pertenecientes a la fuerza política que exigen un sesgo más distribucionista en la política fiscal–, que colaboren y no pongan palos en la rueda al proceso de ajuste fiscal en curso.

A partir de enero de este año entraron a regir modificaciones en la escala de tasas del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS) que serán una piedra angular de la recuperación de las finanzas públicas.

En la misma línea se interpreta la decisión del gobierno de aumentar las tarifas públicas en enero por encima de lo que requerían los costos operativos de las empresas del Estado.

El temor de Economía –compartido por el presidente Tabaré Vázquez y el grueso de los economistas privados– es que el desmejoramiento de las finanzas públicas afecte la capacidad del país para acceder al financiamiento en las actuales condiciones.

Un mayor gasto por encima de los ingresos obliga al país a procurar nuevas fuentes de financiamiento en un momento en el cual el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos –y la incertidumbre política– encarecen el crédito. Al mismo tiempo, si las agencias calificadoras de riesgo entienden que el país deja de ser un destino seguro para la inversión, Uruguay puede perder el grado inversor y eso repercutiría en un salto significativo en el costo del crédito.

Un pico en el déficit

El principal factor que explicó la suba del déficit fiscal en el último año fue el incremento del gasto público, que no alcanzó a ser compensado por un leve aumento de los ingresos a las arcas públicas.

El gasto primario del sector público aumentó en el equivalente a 0,9% del PIB. Según señala el MEF en el comunicado publicado ayer, "el aumento se explicó por la contabilización de un egreso por
US$ 71 millones asociado al acuerdo alcanzado entre el Estado y The Bank of Nova Scotia en el proceso concursal de Pluna". A eso se sumó una mayor transferencia a los gobiernos departamentales y un incremento del gasto del Fondo Nacional de Salud (Fonasa) "asociadas a la incorporación del último colectivo de pasivos y cónyuges" al sistema.

Si bien la recaudación de impuestos aumentó el equivalente a 0,5% del PIB en el último año, el resultado primario de las empresas públicas se deterioró 0,3% del PIB. En ese sentido, no todos los entes tuvieron el mismo desempeño. ANCAP y ANTEL empeoraron sus números –incluso con tarifas en el caso de la petrolera que ignoraron la baja del petróleo y le permitieron hacer caja–, mientras que UTE los mantuvo –al igual que el resto de las empresas públicas en su conjunto–.


El BCU volvió a la compra de dólares

El dólar se transó ayer a $ 28,185 en el promedio de operaciones, lo que implicó una baja de 0,34% respecto al cierre del lunes y un retroceso de 3,7% en el primer mes del año. La baja del dólar en plaza provocó que el Banco Central (BCU) volviera a intervenir en el mercado de cambios con la compra de US$ 0,4 millones. La autoridad monetaria no intervenía en el mercado spot desde el 7 de noviembre, cuando acumuló un total de US$ 357,7 millones comprados durante 2016. Asimismo, en los primeros tres meses del año pasado el BCU vendió US$ 199 millones.



Populares de la sección