Del carnaval a la seriedad

Se creó un nuevo Fondes, cuyo funcionamiento ahora ha sido reglamentado con normas estrictas

El carnaval de despilfarro que fue el Fondo para el Desarrollo (Fondes) desde su creación ha pasado a una prometida seriedad de gestión, detallada en la reglamentación que acaba de publicar el gobierno. El Fondes fue una idea bienintencionada del expresidente José Mujica para defender puestos de trabajo y actividad, centrada en poner en manos de cooperativas de su personal a empresas privadas fundidas. Pero se ejecutó pésimamente. Se le impuso al Banco República destinar una parte de sus utilidades para financiar proyectos de dudosa viabilidad, ignorando además recomendaciones de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto contra varios de los proyectos por sus nulas perspectivas de éxito.

El resultado fue malgastar la mayor parte de US$ 69 millones concedidos a 22 proyectos. Tres ya cerraron por inviables, incluyendo Alas Uruguay, que se llevó US$ 15 millones en crédito del banco, más aportes adicionales por ampliados seguros de paro y otros gastos. De los restantes emprendimientos, la gran mayoría está en mora con el BROU, al punto de que el actual presidente del Fondes, Gustavo Bernini, comentó que “prácticamente no paga nadie”. En saludable contradicción con la falta de controles que existen en erogaciones de muchos organismos públicos, el presidente Tabaré Vázquez frenó el drenaje voluntarista de fondos públicos poco después de asumir. Se creó un nuevo Fondes, cuyo funcionamiento ahora ha sido reglamentado con normas estrictas.

Establecen que no se concederán préstamos a proyectos cooperativos que no garanticen viabilidad operativa “por sus problemas de gestión, de mercado, de competencia”, entre otros factores. La falta de esas garantías causó el desastre financiero del Fondes original de Mujica. El caso más resonante fue Alas Uruguay, llevado empecinadamente adelante por el expresidente como corolario del cúmulo de errores con que se manejó el cierre de Pluna. El reglamento vigente desde ahora establece que se harán auditorías independientes y seguimiento permanente de las cooperativas sobrevivientes, incluyendo intervenir para ir atenuando la morosidad en que han caído al no realizar en plazo el pago de las cuotas adeudadas al BROU. Esta última meta, sin embargo, parece lejana. Bernini dijo: “No vemos que en el corto plazo haya posibilidades” de revertir el atraso en los pagos de las cooperativas.

Las decenas de millones de dólares ya perdidos o de cobro poco menos que imposible integran el descuido y la imprevisión con que se manejaron los recursos fiscales desde que el Frente Amplio llegó al poder. Cuando una década de auge exportador generó ingresos a raudales, con crecimiento anual del Producto Interno Bruto por encima del 5%, se gastó a manos llenas sin tomar en cuenta la inevitable reversión de los ciclos económicos. Se ignoró el camino lógico de ahorrar algo en un fondo especial, como hizo Chile, para ayudar a capear el seguro período de decaimiento. Esta tendencia se agravó agudamente durante la administración Mujica, cuyo manejo de las finanzas públicas está en la raíz de los actuales apremios financieros del Estado, que han llevado a castigar a la población con ajustes fiscales a través de aumentos de impuestos y de tarifas de los servicios públicos. Pero al menos se ha detenido el desastre generado por el Fondes hasta 2015, dura lección sobre la necesidad de prudencia y responsabilidad fiscal.


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El Observador

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