Del futuro imaginable al probable

En su segundo disco Par sale de la ciencia ficción y aterriza en Uruguay. "Ahí viene la tormenta" es la forma (electrónica, claro) en que Ignacio Adda plasma su escepticismo ante la contemporaneidad

La primera canción del disco Ahí viene la tormenta de Par se llama Ser persona y dura más de siete minutos. En él, mientras los sintetizadores y efectos van ganando peso y complejidad, la voz de Louis CK reflexiona sobre la estupidez de que los niños tengan teléfonos siendo demasiado pequeños, o de cómo la felicidad se resume en cuántos productos tenés, o incluso de cómo la educación privada, dice el comediante, mete a los hijos en algo parecido a las “juventudes hitlerianas”.

Tras la bajada de línea se evidencia un cambio: hasta la anterior edición de El Futuro en 2013, Ignacio Adda se había movido un poco más lejos de la opinión o el discurso, algo que reservaba para sus espacios de redes sociales. De hecho, el concepto en ese disco debut era, en palabras del artista, “más bien una banda de sonido de un futuro de ciencia ficción”. Sin embargo, desde esas redes sociales estuvo avisando durante buena parte del año pasado que Ahí viene la tormenta tendría mucho más comentario y observación, y que el escenario de esa tormenta que se avecina era uno más tangible –Uruguay- y que los síntomas de esa tormenta serían identificados con precisión.  

De eso y algunas otras cosas habla Adda en esta entrevista que fue realizada durante una tarde de humedad y calor de febrero, cuando la tormenta climática, por cierto, parecía más una solución que una amenaza. Antes de comenzar, puede leer esta entrevista escuchando el disco de fondo haciendo click aquí.

- El disco anterior se llama El futuro, y este se llama Ahí viene la tormenta. ¿A qué se puede atribuir esta obsesión con lo que va a venir luego, con adelantarse?

- Creo que tengo la misma obsesión con lo que va a venir que todo el mundo. En cuanto a que lo haya plasmado como una necesidad artística en primer lugar, creo que todo fue una casualidad. Ahora, en este segundo creo que ya, inevitablemente, estoy estableciendo una línea. Pero lo que quiero decir es que no fue una obsesión mía de antemano. En “El futuro” yo empiezo a trabajar tras ver varias cosas del cine de los 70 como Blade runner. Y de ahí surgió la inquietud de hacer un disco inspirado en el futuro que esas pautas de ciencia ficción señalaban, que fuera una banda de sonido de eso. Entonces, si “El futuro” es uno posapocalíptico, Ahí viene la tormenta surge de una pregunta sobre qué pasa con el futuro más terrenal, con el que pasa cerca de mí mismo, en Montevideo. La frase del título entonces es una alerta y también es un comentario al pasar que se puede explotar desde ese punto ambiguo de la electrónica en el cual nada se dice directamente: vos te armás una película y los sonidos acompañan eso, lo ambientan.

- La contemporaneidad es lo que define a este disco, entonces.

- Sí. Está armado en función de cosas que yo veo y que todo el mundo ve, pero que en la electrónica no tienen cabida. Creo que la electrónica no es una música que trate mucho de reflejar a propósito determinados temas en concreto salvo algunas excepciones, pienso en cierta etapa de Depeche Mode o cosas por el estilo. Pero yo quería poner de lleno estos temas que están enmarcados en una tormenta que, creo, se nos viene. Es una visión política de algún modo, que no es explícita. Y sí creo que es un tema no muy explorado, dentro de la electrónica en particular.

- En cuanto al escenario donde transcurre todo se pasa de un ensayo de estilo en El futuro, una cosa que podría ser de un uruguayo o de cualquier otro, a este disco que sí es de algún modo un poco más "uruguayo" y dentro de un tiempo histórico real, no ficcionado. ¿Por qué moverse hacia ahí ahora?

- Creo que se fue dando. Estaba pensando en un documental de los años 50 que vi en el que se hablaba de Uruguay y de su educación… "el futuro de Uruguay está en buenas manos’", decía. Y yo creo que las cosas hoy no son tan prometedoras. ¿Qué nos han dejado los años desde la crisis del 2002 a nosotros como nación? Creo que el disco está muy salpicado de eso. Y los recursos igual no son solamente uruguayos. También aparecen bastantes audios de Louis CK hablando de la dificultad de relacionarse de la gente, de esa intervención de los dispositivos en el medio de las interacciones y de cómo se da una especie de microfascismo de aislar niños de la educación pública en pequeños guetos de educación privada. Guetos en los que viví yo también, por cierto y que marcaron también una desconexión mía con el entorno.

- Los ejemplos de lo que es para vos una tormenta que se viene parecen muy claros aunque en el disco estén sugeridos. Sin ir más lejos, en la promoción del disco en tu Facebook aparece una foto de (el conductor de TV) Jorge “Piñe” Piñeyrúa, que también aparece apenas en el clip de la canción Maltiempo. También ahí apareció por esos días una referencia a Rafael Villanueva como “el enemigo”. Es decir, que señalás  que esa “tormenta” en Uruguay para vos tiene que ver con ellos, o con lo que representan. ¿Por qué ellos?

- Sobre estos personajes en puntual creo que fue a partir de que empecé a trabajar en un sitio donde se escuchaba mucha radio, que estuve muy expuesto a una radio que evitaba constantemente, Océano. Que creo que es una radio cuya programación se inclina cada vez más sobre la nada misma a medida que transcurre el día. Entonces a partir de ahí se me ocurrió entrar a pensar en el porqué pasan ese tipo de cosas. Por qué está esta gente en los medios haciendo eso. Por supuesto que no son ellos en concreto el problema sino el rol que cumplen; no es que si ellos no estuvieran se hablaría de arquitectura alemana. Pero me puse a pensar en eso, en qué es lo que le gusta consumir a la gente. Pero no solo hablo de eso: también pienso que la “tormenta” tiene que ver con muchas cosas como por ejemplo el linchamiento social que se genera a veces en redes sociales. Y me parecía bueno hablar de esto, no en plan “disco de denuncia” sino mencionándolo, tratando de dejar planteado qué podemos hacer con esto que se nos viene.  

- ¿Y qué es para vos “la tormenta” en concreto? ¿Una crisis social? ¿Económica? ¿Generacional?

- Creo que “la tormenta”, su consecuencia, es la fragmentación social. No es si nos va cada vez peor en las pruebas PISA, ni si vamos a caer en otra crisis. Te doy otro ejemplo: creo que es algo visible cómo la gente hoy se va aislando cada vez más en sí misma y en sus grupos, lo que hace que se generen cosas horribles a la hora de compartir espacios públicos con personas de otras procedencias. Un ejemplo: ahora hasta tenemos un “shopping plancha”. O sea que hasta le hicieron un shopping para que ellos se queden ahí y no vayan a los templos del consumo de otras zonas. Y encima, al parecer no los dejan entrar vestidos como lo que son. Creo que es bien ilustrativo. Y los celulares, las redes sociales, también contribuyen a una generación de varios Montevideos, todos desconectados. Yo qué sé, tengo gente de mi entorno que se cree que vive en Brooklyn, y es gente que trabaja en ámbitos culturales y que te muestra esa forma de ver la vida, y que quiere que acá se viva esa vida. Como queriendo hacerte una película de que vivís en un lugar que no es ese en el que vivís. Creo que eso tiene bastante que ver con ese concepto del que se habla hace tiempo, el del “nuevo uruguayo”. Y lo peor de todo eso es que hace más previsibles a las personas: qué comés, qué música escuchás, qué leés, qué ves...

- Más allá del concepto o las referencias, ¿cuánto de Uruguay hay en la música en sí?

- Bueno, sin que esto sea un objetivo, ojalá que también se vea a Par como una visión alternativa de la música electrónica local, quizá en otro costado diferente al de cosas como Campo, o la movida Subtropical. Creo que esto está cargado de cosas un poco más melancólicas, más relacionadas a mi concepto de Montevideo. Me gusta que las cosas tengan cierto desarrollo y cierta repetición para a la vez romperla en determinado momento, o intentar en vivo un cruce abstracto y a la vez relacionado entre visuales y música. De nuevo, algo que te desacomode un poco. Creo que se puede conectar con muchas de esas cosas.

- ¿Cuánto tardaron en llegar estas canciones a sintonizar con el concepto del disco?

- Creo que el concepto de Ahí viene la tormenta viene a mitad de camino, después de que ya tenía varias cosas armadas. Cuando terminó El futuro me quedé con muchas ideas sonoras en las que quería seguir profundizando. Y eso me llevó un proceso de un año de trabajo con sintetizadores. Hay un momento en el que parte de lo que yo estoy pensando que quiero evocar coincide con determinadas estructuras sonoras que me suenan  a mí. Si en El futuro quería hacer todo más futurista, más sintético, traté de dejar muchas cosas orgánicas, de primera toma. De algún modo hasta se puede pensar que tiene que ver con la idea de la ciudad en la que vivo. Está más cerca de lo improvisado que de ser una máquina que dispara y construye cosas.

- De nuevo en Ahí viene la tormenta las canciones transcurren lento y tienen una especie de evolución durante la canción, uno siente que va avanzando en cada tema como si fuera un capítulo, un tramo de algo. ¿Se puede decir que hoy esta es tu identidad musical más fuerte?

Eso no lo sé, aunque de todos modos creo que me interesa desde siempre que cada canción tenga un desarrollo, un transcurrir que sea evidente desde lo sonoro. Sí sé que la música que yo hago quizá esté más influida por el cine que por otra cosa. En concrteto, por el de (David) Lynch que además es indisociable de la música que hace (Ángelo) Badalamenti en sus películas. La idea es esta: en las escenas que te tienen que poner incómodo, muchas veces el sonido te está diciendo otra cosa. O los personajes hacen cosas que no tienen nada que ver con el contexto. Todo te va tensando, te incomoda. La música, entonces, es como la iluminación de la escena. Creo que algo de eso es lo que me gustaría que pase con mi música, con esas canciones que hago con esos instrumentos que están hechos para hacer bailar. Por ejemplo, que te hagan percibir cosas abstractas que a la vez están relacionadas, ir a la incomodidad y luego volver al confort. Hacer variaciones. En definitiva, que lo de Par sea una música más de planteo que de acompañamiento. Algo que no te acompañe en tus ambientes sino que te sugiera otros y te meta en ellos. Si puedo lograr que te pase eso, por ahora el trabajo está hecho.


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