Demuelen campamento de refugiados y los sueños de quienes lo habitaban

Entre 6.000 y 8.000 personas vivían hacinadas en "La Selva" en Calais, a orillas del Canal de la Mancha
Equipos de remoción de escombros, escoltados por policías, iniciaron este martes la demolición de ranchos y carpas que albergaban a los migrantes del campamento de Calais conocido como "La Selva", en Francia, luego de que el lunes comenzaron a sacar a sus habitantes, que hacinados y en condiciones lamentables soñaban con un destino mejor si lograban cruzar hacia el Reino Unido.

Para muchos de los inmigrantes que huyen de la guerra y la pobreza en Siria, Afganistán y otras zonas de conflicto, el cierre de "La Selva" significa el final de su anhelo de llegar a Gran Bretaña, que queda a una corta pero tormentosa distancia separada por el mar.

Cientos de inmigrantes residentes en el campamento, muchos de los cuales llevaban todas sus posesiones en mochilas, pasaban este martes entre las filas de policías al exterior del lugar para ser fichados y subidos en ómnibus que los transportarán a alojamientos temporales en toda Francia.

Algunos se mantenían calientes junto a pilas de basura ardiendo en el campamento, un sucio terreno que se ha convertido en símbolo de las fallidas políticas migratorias de Europa, mientras los estados miembros discuten sobre quién debe recibir a los que buscan asilo y a los inmigrantes económicos.

Este martes, los funcionarios utilizaron sierras eléctricas para destruir los refugios hechos de madera y maquinaria pesada para remover los escombros de este campamento en el norte de Francia donde hasta el domingo vivían a orillas del Canal de la Mancha, y en condiciones infrahumanas, entre 6.000 a 8.000 migrantes que buscaban cruzar al Reino Unido.
Al enorme campamento conocido como "La Selva" llegaban unos 100 migrantes por día. "La situación es como África en esta Selva", dijo la semana pasada a The New York Times Mohammed Zakaria, un sudanés de 25 años de edad que compartía una carpa con otros nueve. Aunque las condiciones en Calais eran malas, no quería regresar a Sudán.

La demolición de este campamento de refugiados fue un promesa recurrente del presidente francés, François Hollande. Hubo un primer intento de demolición en marzo, cuando allí vivían 4.000 personas y se tiró abajo la mitad de las viviendas, pero fracasó. Desde entonces, el número de refugiados en el lugar se duplicó.

"En general, los inmigrantes han comprendido que le llegó su hora a la Jungla. Han sido receptivos", dijo el trabajador social regional Serge Szarzynski.

No obstante, algunos inmigrantes afirmaron que resistirán los intentos de realojarlos en Francia.

"Francia es un buen país, pero no es el adecuado para mí y mi situación. ¡Me voy a quedar y construiré otra jungla!", dijo un afgano de 32 años que se identificó como Khan.

Antes del inicio de la nueva demolición esta semana, voluntarios y funcionarios pasaron por cada uno de los refugios para asegurarse que estaban vacíos, informó la agencia AFP.

Hasta el martes por la tarde (hora de Francia), más de 3.000 migrantes habían sido evacuados, en el segundo día del operativo de desmantelamiento decidido por el gobierno francés con fines "humanitarios".




Fuente: Agencias

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