Desfile judicial Kirchnerista

Algunos ya están tras las rejas. Otros, incluyendo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, están procesados

Algunos ya están tras las rejas. Otros, incluyendo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, se encuentran procesados y en probable situación judicial complicada. El largo desfile de la cúpula kirchnerista ante la Justicia se acelera saludablemente a medida que surgen nuevas evidencias de los miles de millones de dólares que desaparecieron en enriquecimiento ilícito, coimas y prebendas de todo tipo durante 12 años de despojo a Argentina por el matrimonio gobernante y sus compinches. La expresidenta, lejos de la arrogancia desafiante que la caracterizaba, compareció ante uno de los tres jueces que manejan las múltiples causas de corrupción, narcotráfico, asesinatos y otros delitos. Está procesada, y con su cuantiosa fortuna embargada, por la venta fraudulenta de dólares a futuro. Quienes fueran su ministro de Economía, Axel Kicillof, y presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, están también procesados por este caso, que se estima le costó al país alrededor de US$ 5.000 millones. Cristina tiene además abiertas otras causas por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

El otrora poderoso jefe de gabinete, Aníbal Fernández, aparece comprometido como cabeza de una siniestra organización delictiva que vendió clandestinamente toneladas de efedrina a los carteles mexicanos de narcotraficantes para la fabricación de drogas sintéticas, operación en cuyo entramado hubo gente asesinada. Las anteriores acusaciones de legisladores de la oposición se vieron fortalecidas con los testimonios ante el juez de Ibar Pérez Corradi, otro involucrado en las maniobras, fugitivo durante cuatro años, detenido en Paraguay y extraditado a Argentina. Sus revelaciones, a cambio de ser tratado como testigo protegido, complementan las previas declaraciones de otro participante en los ilícitos, Leonardo Fariña, que recobró la libertad al acogerse a la figura legal del “arrepentido” a cambio de contar todo con pelos y señales.

La lista de los poderosos caídos es extensa. Está en la cárcel Lázaro Báez, que de modesto empleado municipal saltó a multimillonario bajo el gobierno del matrimonio Kirchner. Se le han comprobado 200 propiedades, incluyendo decenas de estancias, y cuentas por decenas de millones de dólares en el exterior, causa que envuelve también a sus cuatro hijos. El caso del encarcelado exsecretario de Obras Públicas, José López, el de las bolsas con US$ 9 millones que trató de esconder en un monasterio, involucra a su antiguo jefe ministerial, Julio de Vido, en sobreprecios y coimas por un tercio de US$ 1.200 millones en contratos de obras públicas.

Aníbal Fernández y sus dos predecesores en la jefatura de gabinete, Jorge Capitanich y José Abal Medina, están acusados de maniobras fraudulentas en el escándalo de Fútbol para Todos, en el que buena parte de los US$ 1.300 millones asignados por el gobierno kirchnerista desaparecían en múltiples bolsillos en su tránsito hacia la AFA y los clubes. Otras muchas figuras prominentes del régimen anterior están presas o en camino a estarlo, confirmando que el sistema judicial argentino ha prendido los motores, luego de mantenerlos más bien apagados durante muchos años por presiones represivas e intimidaciones del kirchnerismo. La limpieza recién comienza y todo indica que se intensificará, como advertencia ejemplarizante a cualquier gobierno o funcionario que se sienta tentado a aprovecharse indebidamente del poder, en detrimento de la transparencia y la rectitud.


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