Desocupados reducen exigencias ante un contexto laboral adverso

La retribución salarial incide menos al momento de aceptar un puesto de trabajo, segun el INE
De la mano de la mayor tasa anual de desempleo en seis años, junto con las expectativas de mayor deterioro en el mercado laboral para 2016 y 2017, los uruguayos que buscan activamente una fuente de trabajo lo hacen cada vez con menos exigencias. De hecho, que la retribución salarial sea un factor que incida en aceptar o no el puesto ofrecido está en el menor nivel desde que hay registros disponibles. En este contexto, el subempleo sin registro a la seguridad social alcanzó el máximo valor en cuatro años.

El año pasado la cantidad de personas mayores de 14 años que buscaron trabajo sin éxito ascendió por segundo año consecutivo y se situó en el 7,5% de la población económicamente activa en el promedio anual, siendo el mayor valor desde 2009 cuando la tasa de desocupación fue de 7,7%, según los últimos datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Asimismo, se espera que para este año la tasa de desocupación promedio sea de 8,9% y de 9% para 2017, de acuerdo con la última Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador.

Así, ese deterioro en el mercado laboral, producido por la destrucción de puestos de trabajo, determinó que las exigencias del trabajador para conseguir un empleo sean cada vez menores. En promedio, del total de desocupados en 2015, solamente 2% se encontró en esa condición por no ajustarse el puesto de trabajo ofrecido al salario esperado.

Ese requerimiento viene decayendo desde hace cuatro años y es el menor desde al menos 2006, cuando comienzan los registros del INE, lo que sugiere que los uruguayos prefieren resignar ingresos por mantenerse ocupados. En 2014 esa condición representó el 2,5% de la población desempleada mientras que en 2013 era el 2,7%. El mayor nivel se obtuvo en 2011 –cuando se alcanzó el menor nivel histórico de desocupación– con un total de 4,2%.

Como contrapartida de la resignación de salario, los uruguayos prefieren que su ocupación se relacione con sus habilidades. De los que buscan un empleo bajo ciertas condiciones, la que más pondera es la que su trabajo se encuentre acorde al conocimiento de la persona o experiencia, al representar el 21,2% de la población desocupada. Aún así, a pesar de ser la que tiene mayor peso, su incidencia para rechazar un empleo es la menor desde 2010 (20,7%).

Las otras condiciones que también disminuyeron fueron las de baja carga horaria pasando del 6,2% de los desocupados en 2014 a 6% en 2015, requisito de horario especial (de 5,3% a 4,3%) y horario flexible (2,4% a 2,1%). El único aumento estuvo respecto a la condición de lugar de trabajo que se situó en 3,7% de los desocupados tras el dato del año previo de 3,4%.
Por otra parte, los que buscaron empleo sin condiciones específicas (eran 60,6% del totlal de desocupados) aumentaron por cuarto año consecutivo alcanzando el mayor nivel desde 2007 (62,7%).

Bajo ese contexto, la cantidad de personas que accedieron a un trabajo en calidad de subempleados y sin registro social se incrementó en mayor medida que los que consiguieron un trabajo de al menos 40 horas semanales y con seguridad social. Así, del total de ocupados el 4,8% –aproximadamente 79 mil personas– son subempleadas y no tienen cobertura social tras el 4,4% de 2014. En tanto, el empleo sin restricciones aumentó una décima de punto porcentual de 72,9% a 73%, según el INE y los datos procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador.

Por otro lado, el ocupado que trabaja menos de 40 horas semanales pero desea trabajar más y tiene seguridad social representó el año pasado el 2,3% del total y el trabajador (de más de 40 horas por semana) que no tiene derecho a una jubilación en su empleo cerró el año en 19,9%.


¿Qué pasó en cada sector?

En el promedio del último año, en el entorno de 28.100 uruguayos abandonaron su condición de ocupados, lo que muestra un fuerte impacto de la desaceleración económica sobre el mercado laboral. El sector manufacturero destruyó 11.700 puestos en el promedio del último año, lo que explica por sí solo el 42% del total de empleos netos que eliminó la economía durante el período. La reducción en el número de trabajadores en el agro y el servicio doméstico fue de 7.000 y 6.900, respectivamente.

Las perspectivas del mercado de trabajo para 2016 están cargadas de incertidumbre. Hay sectores de actividad –la mayoría– que verán acotadas las oportunidades de empleo, pero hay otros vinculados a la logística, la ingeniería y la industria informática que seguirán demandando profesionales, habían dicho a El Observador varios expertos en recursos humanos. En tanto, el economista de CPA Ferrere, Germán Deagosto sostuvo que los convenios salariales que todavía restan por negociar adquieren particular relevancia, en tanto subas adicionales o rigideces surgidas de la negociación podrían "comprometer aún más el nivel de empleo hacia adelante".

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