Disfraz editorial
Esta semana descubrimos que además de informar, en ocasiones nos convertimos -contra nuestra voluntad- en promotoras de otros medios
Ayer un lector de Salto nos envió la foto que se ve más arriba. Capaz que a simple vista no se nota la “sutileza” por lo que es obligación explicar el asunto.
La fotografía fue tomada en un quiosco de la ciudad de Salto que cuenta con un espacio exclusivo para la venta del diario local El Pueblo. Se trata de una especie de canasto que está ornamentado con una chapa impresa con una “supuesta” tapa de El Pueblo. Ese es el problema.
Al lector que nos envió la foto le resultó familiar las características del cartel, y no era para menos porque en realidad la acción de marketing había sido hecha en base a un ejemplar de El Observador y no con un ejemplar de El Pueblo, que dicho sea de paso, casi no tiene color en su tapa.
Cuando recibimos la foto, el cartel publicitario de El Pueblo nos causaba, a la vez, extrañeza y familiaridad. Entonces comenzamos a investigar en función de los títulos y la foto que aparecía en la portada, si efectivamente se trataba de una edición vieja de nuestro diario.
Así descubrimos que se trataba de la edición del 1 de marzo de 2011 de El Observador (ver foto arriba) y que el truco consistió simplemente en quitar la parte superior del ejemplar de nuestro diario y sustituirlo con un gran rótulo de El Pueblo.
Fue así que descubrimos que además de informar, también en ocasiones hacemos las veces de promotores de otros diarios.





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