Diez cosas que no sabía de El lago de los cisnes

Desde su música y su coreografía iniciales, hasta su rol preeminente en la cultura soviética, la obra esconde una rica historia

Clásico de principiante

El lago de los cisnes fue el opus número 20 de Piotr Ilich Tchaikovski y su primer ballet, antes de El cascanueces. Hasta entonces, la música de ballet tenía un carácter fuertemente decorativo, y la composición de Tchaikoski, inexperiente en el rubro, cambió la forma de componer para la danza.

Cambio de movimiento

La primera coreografía, de Julius Reisinger, fue un fracaso entre el público y la crítica. Fueron Marius Petipa y Lev Ivanov los responsables de reformular la danza, y la bailarina Pierina Legnani, la primera en bailar la renovada obra, le imprimió una dificultad extra a su rol, con un giro o fouetté de 32 vueltas que alzaría el listón para las próximas bailarinas.


Historia conocida

La historia que relata El lago de los cisnes proviene de una conjunción entre un cuento alemán y una leyenda folclórica rusa, y su temática corresponde a una afición de la época por los cuentos de hadas sobre ninfas de agua.


Antes del blanco y negro

En las primeras representaciones, Odile, el "cisne negro", no tenía vestuario negro sino multicolor, lo que la proyectaba más como una hechicera o una suerte de asistente del brujo que condena a Odette como una "gemela malvada". Sus movimientos y su carácter, sin embargo, eran igual de antagónicos que hoy en día.

Teatro Bolshói
Las primeras representaciones fueron para el Teatro Bolshói, que comisionó la obra a Tchaikovski<br>
Las primeras representaciones fueron para el Teatro Bolshói, que comisionó la obra a Tchaikovski

Favorita soviética

En pocos años, El lago de los cisnes logró convertirse en uno de los espectáculos más icónicos de la cultura rusa, logrando sobrevivir la era de los zares, la Revolución de Octubre, la Segunda Guerra Mundial y la Unión Soviética. Stalin incluso consideraba que era sumamente importante mantener El lago de los cisnes dentro del repertorio del Teatro Bolshói, y era uno de sus ballets favoritos. La obra incluso fue transmitida por televisión durante momentos decisivos de la historia rusa, como el colapso de la Unión Soviética en 1991 y la muerte del secretario general Leonid Brezhnev en 1982.

Frecuente, pero difícil

Pese a ser el ballet más conocido alrededor del mundo, también es uno de los más complejos, conjugando técnica y actuación constantemente y muchas veces requiriendo que sus dos roles principales, el cisne blanco y el cisne negro, sean interpretados por la misma bailarina.


Una despedida que se repite

La versión de El lago de los cisnes que estrena hoy el Ballet Nacional del Sodre reproduce una coreografía del maestro argentino Raúl Candal, elaborada especialmente para el retiro de Julio Bocca de los escenarios. La gran demanda física de los roles principales hace que sean necesarios seis repartos para catorce fechas.


Fuera y dentro de la pantalla

La primera bailarina María Noel Riccetto, responsable de cuatro de las funciones de este montaje, fue la doble de danza de Mila Kunis en Cisne negro (2010), protagonizada por Natalie Portman.


Con otro género

Luego de la coreografía de Petipa e Ivanov, en 1895, múltiples compañías han realizado sus propias versiones. Una de las más polémicas fue la del inglés Matthew Bourn, de 1995, en el que los cisnes son interpretados por hombres, con torsos descubiertos y pantalones de plumas.

El lago de los cisnes de Matthew Bourne


Y comieron perdices

Las distintas versiones también han planteado finales alternativos. Algunas producciones, especialmente las montadas para público infantil, prefieren un final feliz a la tragedia planteada originalmente por la obra, en la que los amantes Odette y Sigfrido se suicidan para poder unirse en el amor. Otros coreógrafos, en tanto, indican que Odette se vio condenado para siempre a mantener la forma animal, mientras que Sigfrido, su amor, debe enfrentar el dolor en soledad.




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