Dilma Rousseff descartó renunciar y reafirmó su apoyo a Lula

La mandataria declaró que sería un "orgullo" tener a Lula en su gabinete
Dilma Rousseff descartó ayer la posibilidad de renunciar a su cargo y además aseguró que sería "un gran orgullo" tener a su lado a su antecesor y mentor Luis Inácio Lula da Silva en el gabinete. Estas declaraciones de la presidenta se produjeron en un momento complicado para el exmandatario, luego de que la Fiscalía de San Pablo pidiera el pasado jueves su prisión preventiva.

Estas afirmaciones buscaron llevar tranquilidad al gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), a poco más de veinticuatro horas de la protesta convocada para mañana domingo por la oposición, y que se espera sea multitudinaria.

Además, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), un aliado de la presidenta orientado más hacia el centro, debatirá hoy sábado si se aparta finalmente del gobierno.

"No tengo ningún interés en renunciar (...) no me resigno", declaró la mandataria en una conferencia de prensa celebrada ayer en el palacio presidencial de Planalto, y en la que dejó bien en claro su posición.

"Nadie tiene derecho de pedir la renuncia de un cargo de presidente legítimamente electo sin dar pruebas de que haya violado la Constitución", expresó Rousseff.

Sus dichos también fueron una respuesta al líder opositor Aecio Neves, quien exigió la renuncia de la presidenta la semana pasada como parte de un último "gesto magnánimo".

"Perdió las condiciones mínimas para gobernar y permita con su renuncia que Brasil inicie una nueva etapa en su historia", dijo Neves, que fue derrotado por Rousseff en las últimas elecciones presidenciales de Brasil.

Actualmente, la aprobación de la gestión de la presidenta está por el suelo, con solo un 11%, debido, sobre todo, al escándalo de la petrolera estatal Petrobras, que salpicó a distintos estamentos políticos de Brasil.

Además, la mandataria enfrenta un proceso de Impeachment (proceso de destitución) en el Congreso brasileño por un supuesto maquillaje de las cuentas públicas y además espera que la corte electoral decida sobre la denuncia de una supuesta financiación ilegal de su campaña para la reelección.

Sobre este punto, Rousseff afirmó que exigirle la renuncia "es reconocer que no existe base para el Impeachment".

Rousseff también se refirió a Lula y al pedido de prisión preventiva para el expresidente por la Fiscalía de San Pablo. Según la presidenta, el pedido "sobrepasa el sentido común y es un acto de injusticia", tras lo cual agregó que "es un absurdo que un país asista calmadamente a un acto así contra un líder responsable de grandes transformaciones".

A su vez, mencionó por primera vez a la prensa la posibilidad de incluir a Lula en su gabinete. "Sería un gran orgullo tener al ex presidente Lula en mi gobierno porque es una persona con experiencia y gran capacidad política", sostuvo Rousseff. Otros presidentes latinoamericanos, como el venezolano Nicolás Maduro, y el ecuuatoriano Rafael Correa, también expresaron su apoyo al expresidente brasileño.


Fuente: AFP

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