Disparó contra la sede de Rampla para ser abatido por la Policía

Para investigadores, usó el mismo auto en el atentado del partido ante Cerro; ante la Justicia negó estar vinculado a ese caso
La Justicia procesó con prisión al hombre que baleó la sede de Rampla Juniors el martes por la mañana, luego de que confesara su responsabilidad en los hechos. El juez penal de 14º turno le imputó un delito de porte de armas, uno de disparos con arma de fuego y uno de receptación porque en su auto se encontraron una escopeta y un revólver, este último robado a una empresa de seguridad.
Ante el juez Valetti y el fiscal Leonardo Morales, el hombre afirmó que lo hizo porque estaba atravesando una depresión a raíz de que hacía tres años había muerto su hijo en un accidente, indicaron fuentes del caso a El Observador. Según dijo, su objetivo era ser abatido por la Policía. Por ese motivo, Valetti solicitó una pericia psiquiátrica que concluyó que había actuado "con conciencia y voluntad".

A pesar de que estaba requerido como uno de los presuntos responsables de haber baleado al guardia de seguridad de Rampla Miguel Servetti en un partido contra Cerro de la Tercera división, negó ser el autor de ese hecho y no fue responsabilizado por la Justicia. El auto en donde se le incautaron las dos armas había estado requerido por la Policía desde el 17 de mayo, cuando un grupo de hombres llegaron en diferentes vehículos al partido de Tercera división entre Cerro y Rampla, empezaron a insultar al director técnica de la Primera división, Luis "Ronco" López, y uno de ellos hirió de un disparo a Servetti. Fuentes vinculadas a la investigación informaron a El Observador que varios testigos dieron la matrícula del auto y que coincide con la del hombre que el miércoles por la tarde fue procesado por atentar contra la sede de Rampla.

Precisamente, la orden de requisitoria fue emitida a raíz de que se reconoció el número de la matrícula. A su vez, ese auto había sido detenido por la Policía el 19 de abril en un procedimiento en Cerro Norte. El procesado era quien conducía el vehículo también en esa oportunidad y se le incautó un revólver, pero la Justicia resolvió dejarlo en esa instancia en libertad. El auto no es de él, sino de su expareja.


Dos días después de que hirieran a Servetti, el 19 de mayo, la Policía encontró el vehículo en la casa de la mujer, quien dijo que se lo había prestado al ayer procesado, que no lo veía desde el 16 de mayo y que el 18 de mayo le había mandado un mensaje diciéndole en qué esquina lo había dejado. Al encontrarlo, la Justicia cesó la requisitoria por el auto pero el hombre seguía estando requerido.
El procesado por los disparos a la sede de Rampla tiene 40 años, dijo ser hincha de Cerro y tiene un atecedente por un delito de lesiones graves por el que en el año 2000 estuvo recluido en Cárcel Central. Además de la escopeta y el revólver, en el auto que manejaba encontraron cocaína y marihuana.
Horas después del atentado a la sede, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, relató a la prensa que la Policía había empezado una persecusión contra el auto desde donde habían salido los tiros y lo detuvo. En ese momento notaron que quién manejaba era el mismo hombre que estaba requerido por el incidente en el partido de Tercera división.

Bonomi afirmó que, en una primera declaración, testigos lo señalaron como el responsable de balear al guardia de seguridad, pero luego se retractaron. Por los tiros a Servetti todavía no hubo consecuencias a nivel judicial. Varios testigos se negaron a reconocer a los responsables y tanto el herido como López no quisieron presentar una denuncia. La causa continúa de oficio porque la pericia del médico forense realizada a Servetti confirmó que se trata de una herida grave.

Para el subsecretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, no denunciar "es un código mafioso".
"Creo que vamos por el mal camino, porque de alguna manera nos estamos aliando con quienes generan actos de violencia", sostuvo, y agregó que no hacer la denuncia es comprometerse "con la violencia".

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