Dispendioso safari africano

E l periplo africano del vicepresidente Raúl Sendic, más siete legisladores, es un epítome de despilfarro irresponsable

E l periplo africano del vicepresidente Raúl Sendic, cuatro senadores y tres diputados del Frente Amplio y del Partido Nacional y seis funcionarios del Parlamento es un epítome de despilfarro irresponsable por jerarcas del poder del Estado que presuntamente deben controlar el gasto público. Empeoraron el traspié las trabadas explicaciones contradictorias que dio Sendic, en vez de reconocer sin vueltas el error. El vicepresidente y titular del Senado no parece haber aprendido el valor de la transparencia ante la opinión pública ni la lección del desprestigio generado por la caída de ANCAP al borde de la insolvencia durante los años en que presidió el ente, tema actualmente ante la Justicia penal por denuncias opositoras de irregularidades.

Fueron penosos sus intentos explicatorios por televisión el viernes. Sostuvo que el volumen de la delegación uruguaya al congreso anual de la Unión Interparlamentaria Mundial en Zambia no fue exagerado y estuvo acorde con la población del país. Pero hete aquí que la nación con menos habitantes fue la que envió más representantes. Brasil y Canadá mandaron 11, México y Venezuela, siete; Chile, seis; Cuba y República Dominicana, tres; Argentina, dos y Perú, uno. Y cada vez que los periodistas insistieron en que explicara mejor por qué viajaron 14 personas, eludió responder y se fue por la tangente a otro tema. Sostuvo que sus viajes a África e Irán estuvieron dirigidos a negociar exportaciones uruguayas, tema importante pero que carece de mucho sustento en este caso, donde solo se reúnen parlamentarios y por muy escaso tiempo.

Dijo además que solo ocupó una noche su suite de US$ 522 diarios en Lusaka. Pero el informe del propio Senado reveló que la suite estuvo ocupada tres noches y que, de todos modos, se pagaron cinco porque era el mínimo establecido por el hotel. Después de contrariar en este punto la propia información del Senado, señaló como mérito que pasó tres días con el contingente de tropas uruguayas de la misión de paz de la ONU, compartiendo sus magros alojamientos. A menos que los soldados uruguayos estuvieran alicaídos y necesitaran la visita del vicepresidente para levantarles la moral, nada explica su presencia en ese lugar.

Tan indefendible fue la concurrencia de la nutrida delegación a una reunión de un organismo intrascendente que legisladores más serios han adelantado severas censuras. La más enérgica fue del diputado colorado Fernando Amado, que exigió conocer el costo exacto de la expedición. El Senado reveló haber gastado US$ 72.333, en tanto el costo para Diputados fue de US$ 48 mil. El total, más gastos previos del Parlamento en viajes desde comienzos del año, en tres meses ha convertido a 2016 en el año más costoso en este rubro desde 2010.

El safari parlamentario se produjo en momentos en que el presidente Tabaré Vázquez y el ministro de Economía, Danilo Astori, prometen austeridad oficial y hacen esfuerzos para ahorrar ante las graves peripecias financieras actuales por caída de recaudación, inflación y déficit fiscal altos y virtual estancamiento de la economía. El gasto desaprensivo en un viaje superfluo por el vicepresidente de la República y representantes de los votantes es una grave claudicación por la que tanto Sendic como quienes lo acompañaron tendrán que responder ante el gobierno, ante el resto del Parlamento y ante la opinión pública.


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El Observador

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