Diyab se negó a recibir asistencia y fue dado de alta "contra voluntad médica"

"Fue imposible convencerlo", dijo la directora del Hospital de Clínicas

El exprisionero de Guantánamo Jihad Diyab se negó a recibir asistencia en el Hospital de Clínicas, razón por la que fue dado de alta "contra voluntad médica", informó a El Observador la directora del centro asistencial, Raquel Ballesté.

A la hora 11 de este sábado, Diyab fue trasladado al hospital universitario para ser atendido debido a la huelga de hambre que realiza desde hace casi un mes y a la que sumó dejar de consumir líquidos desde hace una semana.

"El personal que lo atendió habló con él durante tres horas intentando de que accediera a recibir asistencia y se realizara ciertos estudios pero fue imposible. También hablaron algunos amigos pero no hubo forma, fue imposible. Nosotros consideramos que se debía quedar internado pero hay que respetar su autonomía y sus derechos", dijo Ballesté.

La directora del Hospital de Clínicas indicó que Diyab "está lúcido y consciente" aunque muestra "claros signos" de caquexia (pérdida de peso y de masa muscular) debido a la cantidad de días que lleva sin consumir alimentos ni líquidos.

Christian Mirza, nexo entre los refugiados y el gobierno, dijo a Subrayado que el cuadro clínico se agravó ayer a la noche cuando Diyab comenzó a sentir calambres y fuertes dolores abdominales. El equipo médico que lo atendió esta mañana constató una severa deshidratación y una situación sanitaria límite.

Diyab enfatizó que no terminará con la huelga de hambre hasta que el gobierno uruguayo le asegure que podrá dejar el país. El viernes se comunicó con su familia e hijos por Skype.

El viernes el canciller Rodolfo Nin Novoa dijo a Subrayado que se cursó un pedido a Estados Unidos y a la oficina para los refugiados de la ONU para que ayuden a Uruguay a buscar un país árabe que reciba a Diyab.

"Estuve preso bajo tortura durante 13 años por culpa del gobierno de Estados Unidos, que llegó a un arreglo con Uruguay. Me trajeron con la promesa de ver a mi familia y siguen jugando el mismo juego que estaban jugando en Estados Unidos, con más torturas y más prisión aquí en Uruguay", señaló Diyab, según la traducción de uno de sus amigos, en un video que grabó esta semana.


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