Doce horas sin que cayera la venda

Diputados y jerarcas discutieron todo el día sin acercar sus posturas en interpelación a Arismendi
Una cinta para taparse los ojos provocó una discusión de más de 15 minutos. A menos de una hora de comenzada la interpelación a la ministra de Desarrollo Social (Mides), Marina Arismendi, la diputada interpelante, Gloria Rodríguez (Partido Nacional), solicitó que se repartieran vendas a los integrantes de la cámara baja. El motivo era "ponerse en el lugar de los ciegos" que se rehabilitan en el instituto Tiburcio Cachón, que será trasladado a otro centro.

La reacción de los diputados oficialistas fue inmediata: se negaron a votar la propuesta que pretendía que todos, incluidos los jerarcas del Mides, se vendaran los ojos por un minuto. La negativa vino acompañada de acusaciones de "demagogia", "sensacionalismo", "show para la televisión" y de ser considerada una "medida antipolítica".

"No necesitamos ponernos una cinta en los ojos porque sabemos ponernos en el lugar del otro", dijo molesta la diputada del MPP, Susana Pereyra. El nacionalista Gustavo Penadés le gritó desde su asiento: "¡Es una atrevida!" "¡El atrevido es usted!", respondió Pereyra. Mientras, en las barras varios usuarios y exusuarios del Instituto Cachón extendían los brazos con las vendas en la mano, en señal de protesta.

No conforme con la decisión de la cámara, que por 45 votos en 86 rechazó que los legisladores y autoridades se taparan los ojos, Rodríguez sí se vendó por un minuto.

Y luego de 12 horas, como sucede habitualmente, una nueva interpelación culminó luego de que
oficialismo y oposición se enfrascaran en un debate sin resultados.

"Acá no hay diálogo. Acá hay una decisión unilateral", dijo Rodriguez

"Se da un doble discurso: para afuera es maravilloso y para adentro es el caos", dijo la diputada nacionalista, quien cuestionó el traslado del centro Cachón al Instituto Artigas, por el que decidió interpelar a Arismendi.

Luego de más de dos horas de exposición y videos de los usuarios, la ministra argumentó que el traslado del centro radica en razones económicas, entre las que se encuentra tener un único centro en el que las personas ciegas o con baja visión puedan rehabilitarse. "Tenemos que ser más eficientes, más profundos y necesitamos un centro nacional de rehabilitación", sostuvo.

"¿Está dispuesta a negociar el traslado?", repreguntó Rodríguez, disconforme con la explicación.

Arismendi dejó claro que, más allá de que está funcionando un ámbito de diálogo, el propósito del Mides es seguir adelante con la mudanza. Indicó que ese centro "lo paga el Estado" y debe aprovecharse y "potenciar los recursos". "No estamos negociando el traslado, estamos hablando de un plan nacional de rehabilitación", dijo. La ministra invitó a Rodríguez a participar de una mesa de diálogo, pero le aclaró que no se trata de un diálogo por la situación particular del Tiburcio Cachón, sino del plan general. Para la diputada interpelante esa posición es "intransigente" e implica "una decisión unilateral".

En abril, un grupo de usuarios y exusuarios del Tiburcio Cachón resolvieron ocupar el centro, luego de que se les informara del traslado. Durante 70 días, personas ciegas y de baja visión, la mayoría adultos mayores, hicieron guardia para no dejar sola la casa, ubicada a pocas cuadras del monumento a Luis Batlle Berres. Finalmente, el 30 de junio resolvieron desalojar por considerar que no había forma de negociar con el Mides.

"Ni vamos a ponernos una medalla ni vamos a renegar de lo que hicimos", afirmó Arismendi

Durante su respuesta a Rodríguez, la ministra prefirió concentrarse en las políticas adoptadas por el Frente Amplio desde su primer gobierno –en 2005– para personas ciegas. En ese sentido, se refirió a las más de 64 mil operaciones de ojos realizadas. "Estamos diciendo que sin Hospital de Ojos, al día de hoy habría 64 mil ciegos más", destacó.

Los diputados de la oposición que pidieron la palabra cuestionaron el traslado del centro para ciegos y que el discurso de la ministra se centrara en un plan general. "¿Por qué no hacer todo ese plan en el Cachón?", se preguntó el diputado de Unidad Popular, Eduardo Rubio. Los aplausos de las barras fueron desactivados enseguida.

La interpelación transcurrió entre el plan de rehabilitación nacional, la falta o no de sensibilidad hacia las personas ciegas, el "sensacionalismo" y la convicción del Mides de no dar marcha atrás. El Frente Amplio respaldó en bloque a la ministra.

Cuando todo hacía pensar que la jornada llegaba a su fin, apareció en el debate la edad de la ministra. Eso derivó en una discusión entre el diputado nacionalista Federico Casaretto y varios oficialistas, y en la suspensión de la sesión por varios minutos. Casaretto dijo que vio a Arismendi "apagada": "Capaz que es como dice (el presidente de la República) Tabaré Vázquez, que a todos nos llega la biología".

La ministra se rió, pero los frenteamplistas se quejaron a los gritos por lo que consideraron una falta de respeto.

En el final, apareció el nombre del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, aunque no tuviera que ver con el tema. Apenas retomó la palabra, Casaretto recordó que el Partido Nacional pidió su renuncia "varias veces". Y Arismendi lo defendió: "Pobre Bonomi, siempre se lleva la culpa de todo".

Populares de la sección

Acerca del autor