Dolores, una película de terror

Los interminables minutos de viento furioso y la incertidumbre sobre lo que estaba pasando dejó a una ciudad en un estado de shock del que aún no logra salir
La lluvia mansa dio paso al viento salvaje. En cuestión de segundos era todo zumbidos y explosiones. Una más fuerte que otra. Reventaban los vidrios, volaban techos, autos y chapas. El viernes por la tarde un tornado cruzó la ciudad de Dolores y parecía que no se salvaba nada.

"Fue de un segundo a otro. La puerta se abrió y se cerró medio fuerte. Cuando fui a agarrar la llave para trancar, sentí un estruendo y toda la vidriera cayó". El golpe tiró a Juan Pablo Buffa tres metros hacia atrás. El dueño del pub ubicado en calle Asencio, a media cuadra de la plaza Constitución, se escondió en el baño luego de ver cómo un auto que apareció en el aire destrozó las vidrieras blindadas de su local. Buffa sufrió cortes y heridas superficiales en la cara y los brazos. "Caían un montón de cosas. Fueron dos minutos intensos y después calmó". Y esa calma desató el caos. Llantos, gritos, alarmas. Nadie se explicaba qué había sucedido. Y el desastre se convirtió en tragedia cuando se confirmaron los primeros fallecimientos y las decenas de heridos que colmaron los centros de salud.

Si bien en 2012 un tornado había pasado muy cerca de Dolores, no existían registros de uno que la hubiese atravesado. "Pensé que eran pájaros que andaban volando. Miré bien y eran chapas que venían", comenta Luciano Heredia, del local Electro Hogar, uno de los comercios más afectados del centro de la ciudad. "Entrás en shock. Es horrible", agrega su pareja Carolina Ávila, quien resaltó la fugacidad del fenómeno: "Se empezó a ver la turbonada y no dio tiempo de nada".

El torbellino ingresó por el noroeste de la ciudad y siguió camino hacia el este, pasando por barrios periféricos, el centro y la plaza principal de Dolores.

La primera consecuencia del fenómeno meteorológico fue el corte de la electricidad, una medida que tomó UTE para garantizar la seguridad, ya que los vientos desprendieron cientos de cables de alta tensión. Al caer el sol, la ciudad se convirtió en el escenario de una película de terror. En medio de la oscuridad, las luces de los autos dejaban ver los destrozos: casas sin techo, camiones con las ruedas hacia arriba, viviendas sin ventanas, locales comerciales con la mercancía esparcida en una vereda repleta de chapas dobladas. Parecía que Dolores había sido bombardeada. Una vivienda de dos pisos quedó como una casa de muñecas: sin fachada y con todas las habitaciones a la vista.

Sin poder creer

Un día después, los pobladores siguen sin poder creer lo que pasó. Una mujer pasó por la puerta del cine y se llevó la mano a la boca con un gesto de sorpresa. No daba crédito. Parte del techo se había caído sobre las butacas y la pared sobre la que estaba el escenario de teatro ya no existía. César Cano, encargado del Movie Dolores Digital, dijo que en tres minutos se perdió una inversión multimillonaria, en referencia a la sala inaugurada en junio de 2015. "Habíamos tenido un problema con el proyector. Alguien nos iluminó y por suerte no teníamos función. Si esto pasaba un fin de semana en una matiné...", reflexionó.

Y en medio del desastre, también hubo hurtos y saqueos. Baffa lo relató con indignación. "Me tocó sacar a una persona de abajo de unos escombros y había gente robando, aprovechando el momento". Al caminar por las calles se veía a varios vecinos montando guardia en casas o locales, para evitar los robos. El patrullaje de la Policía, Guardia Republicana y el Ejército sirvieron para disuadir a los oportunistas.

Bomberos planificó durante la madrugada el plan de acción para la mañana. En el gimnasio techado pasaron la noche personas que no tenían dónde dormir junto a los militares que hicieron base allí.

Eficacia y solidaridad en limpieza

El tiempo no acompañó, estuvo inestable con algunas lluvias intensas, pero la ayuda se contaba en palas, escobas, guantes y botas. Las tareas de recolección de restos y basura de casas y calles se dio de manera organizada durante toda la mañana. Además de cientos de policías, soldados y bomberos, se sumaron vecinos y voluntarios, entre los que destacó la labor de las cuadrillas convocadas por el Sindicato de la Construcción y Anexos (Sunca). También se vio desde temprano el trabajo de funcionarios de la Intendencia Municipal de Soriano, UTE, ANTEL y ASSE.

La zona donde se ubica la Cooperativa Agraria de Dolores (Cadol) fue una de las más golpeadas. La turbonada se armó a unos cien metros de la planta de silo, que también tiene barraca y maquinación de semilla. Las obras quedaron destruidas casi en su totalidad. "La planta quedó prácticamente inutilizada", dijo el gerente general de la cooperativa, Arturo Ross. "Fue una catástrofe, pero la idea es reflotar todo esto", concluyó.

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