Dos caminos: o Silva va preso o es joda corrida

Mientras que el representante gremial corrompió formas y estilos, el gremio de la salud huele a complicidad

No es la primera vez que se plantea ni será la última; pero ahora que surgió el caso de presunta corrupción en el organismo que conduce la Salud Pública, es una oportunidad para describir la situación que se le plantea a la sociedad en materia de honestidad y transparencia.

Coimearon, apretaron a directores de hospitales para que contrataran a una empresa, aceleraban trámites millonarios, una joda corrida. Situación agravada porque la cooperativa de limpieza que está en el centro de la polémica fue formada en base a una empresa que ya había estafado al Estado.

El dirigente gremial Heber Tejeira marchó a la cárcel por cohecho, o sea por coima. El representante de los trabajadores en Asse, Alfredo Silva, quien está allí desde el año 2008, fue procesado sin prisión por conjunción del interés personal y público.

El juez solo resolvió iniciar una investigación, es decir procesar a los acusados. Pero ya hay pruebas con grabaciones que demuestran que Tejeira agarró plata a cambio de favores.

La situación de Silva, aunque comprometida es distinta. Sin embargo, hay abundantes indicios de que su accionar era corrupto. Había corrompido la función que debería tener un representante de los trabajadores.

La presunta ignorancia de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), gremio combativo si lo hay, tiene aroma a complicidad.
Con parecido grado de responsabilidad aparece el PIT-CNT, que o no controlaba el accionar de su mandatado o prefirió fingir demencia.

Este panorama devastador con puentes rotos y baches con agua podrida, quedan dos caminos posibles de recorrer: o la Justicia efectivamente comprueba que Silva es un corrupto, o lo exime y en ese caso lo que quedará en evidencia es que el sistema se sustenta sobre un Estado donde la corrupción, en todas sus formas, es la norma.


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