Dublín: igual que en casa

La capital irlandesa no es muy grande, se recorre a pie y los paseos siempre terminan con una pinta de cerveza; así es imposible sentirse incómodo
Qué tienen en común un dublinés y un montevideano? Aunque a simple vista resulte más fácil encontrar las diferencias, un uruguayo en Dublín se siente más a gusto de lo que podría haberse imaginado.

Los irlandeses son pocos, la población total asciende a 4,5 millones de personas. Además, la República de Irlanda es una nación joven, que se independizó en 1922 y que tiene una larga historia de conflictos y de opresión con el Reino Unido. De hecho, la isla no se separó por completo, porque hay seis estados que aún forman parte de la corona británica y se denominan Irlanda del Norte.

¿Cuánto y dónde?

Si alguien quisiera visitar Montevideo, ¿cuántos días le diría que viniera? De seguro, un fin de semana sería suficiente. Dublín no necesita más. La mayoría de las atracciones turísticas están en el centro, cerca del río Liffey. El punto de referencia es St Stephen's Green, un parque que vale la pena recorrer y en donde empieza el luas, el tranvía de la ciudad. Las señalizaciones en Irlanda están tanto en inglés como en irlandés –para preservar su cultura oprimida por sus vecinos– y muchas palabras pueden resultar desconocidas.

La peatonal

Grafton St es la peatonal glamorosa de la capital irlandesa. Las mejores marcas –y los precios más caros– están aquí, aunque Dublín es una de las ciudades más baratas de Europa. Si tiene planeado visitar varios lugares en su recorrido, aproveche para comprar en Irlanda.

Por esa zona está el Temple Bar, pero aunque todos quieren una foto con el icónico pub de fondo, no es más que una fachada bonita. Una alternativa más barata –y mucho mejor– es The Quays Bar, ubicado frente a la plaza principal de Temple Bar. Cuando se tome una pinta de Guinness, la clásica cerveza negra irlandesa, no se olvide de decir "Slancha!" al brindar.

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No deje de conocer el Trinity College Dublin, la universidad más antigua de la isla. La entrada al edificio es gratuita, pero hay que pagar € 13 para visitar la Old Library. Aunque las películas de Harry Potter no se filmaron ahí, la famosa biblioteca de Hogwarts es muy parecida a esta joya irlandesa.

Puente obligado

Para cruzar el río Liffey hay varios puentes. De todos modos, no se pierda el Ha'Penny Bridge, la versión irlandesa del Pont des Arts de París.

Del otro lado del río, visite O'Connell St, una avenida en honor al libertador irlandés y la más importante de la ciudad. En esta zona hay muchas tiendas también –bastante más baratas que las de Grafton–, pero algo más llamará su atención: el Spire. Este gran obelisco de metal buscaba conmemorar el milenio, pero como todo en Irlanda –y por qué no en Uruguay– se retrasó su construcción y fue inaugurado en 2003.

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Ya que está en Dublín, y si tiene un día extra, no se pierda los Cliffs of Moher. Estos acantilados quedan del otro lado de la isla y son el límite con el océano Atlántico. El paseo lleva todo el día y ronda los € 50, pero el paisaje es indescriptible. Los acantilados están a 200 metros sobre el nivel del mar y hay ocho kilómetros de costa, que se pueden recorrer a pie, si el clima lo permite.

Las claves

¿Cuándo?
Lo ideal es visitar Dublín en verano (de junio a setiembre), ya que el invierno es bastante frío y húmedo. Eso sí, lleve paraguas siempre.

Hospedaje
Dublín es una ciudad que se recorre a pie, por lo que es ideal quedarse cerca de St. Stephen's Green para estar cerca de todo.

Guinness
La storehouse de la clásica cerveza queda a 10 minutos del centro. Se puede hacer un recorrido por la fábrica por € 14 y tomar una pinta en el Gravity Bar, con una vista espectacular.

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