Duelo cubano con signo de interrogación

Los cubanos salieron a la calle esta semana para darle el último adiós a Fidel Castro, y la incógnita sobre qué pasará en la isla quedó abierta
Después de recorrer casi 1.000 kilómetros a lo largo de 13 de las 15 provincias de la isla, en un camino inverso al trazado en 1959 con la "caravana de la libertad" que terminó con el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista, los restos de Fidel Castro llegan este fin de semana a Santiago de Cuba, en el sur del país, donde serán enterrados este domingo en un cementerio junto con el héroe de la independencia cubana, José Martí.

En el camino, los habitantes de la isla salieron a las calles a despedirse de su líder, que murió el viernes 25 a los 90 años, una década después de haberse alejado del poder que ostentó durante casi medio siglo.

"¡Yo soy Fidel!", gritaban los cubanos estos días cuando delante de ellos pasaba la caravana con las cenizas del Comandante, que viajaban en una urna negra cubierta con flores blancas y la bandera de Cuba, en un vehículo militar. Habían partido el miércoles desde La Habana, en un periplo de cuatro días dentro de los nueve que el gobierno de su hermano, Raúl Castro, decretó de duelo. En el camino se reencontró simbólicamente con Ernesto "Che" Guevara, enterrado en la ciudad de Santa Clara.
"Fidel es todo para Cuba y lo vamos a extrañar", dijo a la agencia Reuters Guillermo Cádiz, un cubano de 83 años que salió a saludar a la caravana. "Nunca habrá otro ser humano como él", agregó.

Pero junto con las lágrimas, en los cubanos también asomó la incertidumbre respecto al futuro de su país. Raúl Castro inició una serie de reformas en la isla después de que asumió oficialmente como presidente, en 2008, entre las que se encuentra una mayor apertura a la inversión privada, la eliminación de la prohibición de viajar y la reconciliación con Estados Unidos, se retomaron las relaciones diplomáticas y en 2014 abrieron sus respectivas embajadas en Washington y La Habana.

Aunque ahora habrá cambios en la mayor potencia mundial, con Donald Trump en la Casa Blanca desde el 20 de enero próximo. Durante la campaña fue duro con la política de acercamiento del actual mandatario Barack Obama, y en los últimos días amenazó con "liquidar el acuerdo" si no mejoran las condiciones en Cuba.

Estados Unidos quiere más cambios: en derechos humanos, en libertades políticas y que haya libre mercado. Y con una mayoría republicana en el próximo Congreso, parece imposible el levantamiento del embargo que procuró Obama.

"Con lo que ha venido diciendo (Trump), pareciera que se vienen tiempos aciagos para Cuba", dijo Cristian Gutiérrez, un cubano que concurrió a ver la caravana, a la agencia AFP.

El hermano menor de Fidel, además, prometió que dejaría la Presidencia luego de su segundo período de cinco años, algo que ocurrirá en 2018. De cumplirse ese anuncio, el actual primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sería el heredero natural del mando.

Díaz-Canel, de 56 años, ha defendido la modernización de los medios estatales, la libertad de prensa y el acceso a internet en la isla, algo que marcaría un antes y un después si se concreta. En otros temas sigue la línea ya trazada por el Partido Comunista, o ha evitado hablar de ellas en público.
"De muchas maneras, la muerte de Fidel simbólicamente marca el fin de una era y el inicio de una era pos Castro, una vez que Raúl se retire también de la vida pública", afirmó Jorge Duany, director del Cuban Research Institute, a AFP.

"Sin la sombra de su hermano mayor, Raúl puede sentirse más libre de poner en marcha más reformas", agregó.

Para la despedida, dirigentes latinoamericanos, principalmente de izquierda pero también de derecha, viajaron a Cuba el martes. Ese día, casi 2 millones de cubanos reunidos en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, esa en la que Fidel Castro pronunció innumerables discursos contra Estados Unidos, le dijeron adiós con su tradicional grito de guerra: "¡Hasta la victoria, siempre!".

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