Eduardo Rubio le echa otra mano al FA y apoya reforma de la caja militar

Unidad Popular también respalda impuesto a jubilaciones castrenses; Mujica vota en contra
Así como lo hizo cuando votó en contra de la investigadora de los negocios con Venezuela, el diputado de la izquierda radical, Eduardo Rubio (Unidad Popular), le dará aire a la menguada mayoría del Frente Amplio en la Cámara Baja y apoyará la reforma de la caja militar y el impuesto a las jubilaciones castrenses más altas.

Estas iniciativas corrían el riesgo de quedar por el camino puesto que Gonzalo Mujica –quien se abrió de la bancada del FA y le quitó la mayoría de 50 votos- no estaba dispuesto a respaldarlas, y la oposición exhibe diversos matices de rechazo a la propuesta. Pero Rubio promete darles el envión que les falta.

"Aunque el proyecto aún no entró a Diputados, somos proclives a apoyarlo para terminar con los privilegios que tienen muchos jubilados militares. También, en líneas generales, estamos de acuerdo con lo que se conoce de la reforma de la caja de pasividades", dijo Rubio a El Observador.
En tanto, Mujica advirtió que no está dispuesto a "desestimular" la carrera militar.

"No estoy de acuerdo con la reforma que plantea el Frente Amplio y no es bueno empezar a estudiar el tema aplicando un impuesto. Parece que (al FA) le sirve todo lo que vaya en detrimento de los militares", declaró a El Observador el parlamentario que, tras ser electo por el MPP y pasarse al astorismo, ha tomado lo que parece ser una distancia casi definitiva con el oficialismo.
Es así que Mujica votó junto con la amplia mayoría de la oposición a favor de la investigadora de los negocios de la empresa Aire Fresco con Venezuela, pero la iniciativa no prosperó ya que Rubio le restó lo que podría haber sido el voto 50.

En el asunto de las pasividades militares Rubio se apresta a definir el tema ya que, mientras blancos y colorados han expresado su rechazo a la reforma, el Partido Independiente tiene reservas con la iniciativa y aún no ha tomado posición acerca de ese proyecto ni del impuesto planteado.

El impuesto

El pasado 12 de octubre el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley que propone un impuesto a las jubilaciones militares más altas con el fin de financiar al Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas al que el Estado debe socorrer todos los años con unos US$ 400 millones.

La iniciativa, que está a estudio de la Comisión de Hacienda del Senado, es un adelanto de la ya anunciada reforma de la caja militar que buscará terminar con determinados privilegios con los que cuentan buena parte de los retirados castrenses y que provocan un desequilibrio en las finanzas de esa institución.

Según el gobierno, con el nuevo impuesto –que será transitorio hasta que se establezcan las condiciones de la reforma- se intenta "contribuir a paliar en el corto plazo" el "grave" desequilibrio a través de una reducción del 10% de las transferencias de Rentas Generales a la caja militar.
El gravamen afectará, progresivamente, a las jubilaciones mayores de $ 50 mil y caerá con más peso en aquellas que superen los $ 100 mil. "A partir de este diseño, se estima que no serán gravados aproximadamente el 80% de los pasivos militares lo que implica que más de 40.000 beneficiarios no pagarán ese tributo. Por su parte, se prevé que más del 65% de los ingresos se obtendrán a través de aquellas prestaciones mayores al equivalente a 30 BPC" (unos $ 100 mil) dice el proyecto firmado por el presidente Tabaré Vázquez.

El gobierno quiere que este impuesto empiece a tener vigencia a partir del 1 de enero próximo por lo que debe ser aprobado por el Parlamento antes del 15 de noviembre, cuando termina el actual período legislativo.

La reforma

Por otro lado, el gobierno impulsa una reforma de la caja militar que difícilmente sea abordada este año. En ella se planea desestimular el retiro de los militares –mayormente del personal superior- que alentados por un régimen jubilatorio que los rige desde 1974, les permite, según el rango, irse de los cuarteles con 20 años de servicio y con menos de 50 años de vida.
Además, cada año de trabajo en el exterior de los uniformados se les computa doble, cobran como jubilación el 100% de su sueldo, reciben aguinaldo y, cuando mueren, buena parte del cobro de sus haberes es heredado por su familia. También pueden jubilarse con un grado mayor al que ostentan en el momento de su retiro.

Se estima en unos 23 mil los militares que revisten en las Fuerzas Armadas. Los uniformados que perciben jubilaciones rondan los 49 mil.
Los generales pasan a retiro obligatorio al cumplir 60 años, los coroneles a los 55 años, los tenientes coroneles a los 52 años y los mayores a 48 años.

Dentro del personal subalterno, los suboficiales mayores se jubilan a los 55 años, los sargentos primero a los 52 años, los sargentos a los 50 años, los cabos de primera a los 48 años, los cabos de segunda a los 46 años; los soldados a los 45 años y los soldados de segunda a los 40 años.

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