Educación a la cola del mundo

Los problemas en la enseñanza pública, y especialmente en el ciclo medio, se arrastran desde hace años

El ausentismo estudiantil y de los profesores y las pocas horas de clase han emergido como factores irrefutables del atraso en que naufraga el nivel secundario, por más que las autoridades de la enseñanza pública se escuden en el ingenuo argumento del cambio del sistema evaluatorio para eludir las comprobaciones de las pruebas PISA 2015. Nada puede esconder la realidad. El ausentismo estudiantil creció 25% desde la última medición en 2012, cinco veces más que el promedio en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que realiza el estudio cada tres años. El 51% de los estudiantes de secundaria se ausentaron de clases, hundiendo a Uruguay al fondo de los 72 países encuestados, superado solo por Montenegro con 60% e Italia con 55%, lejos del promedio de OCDE del 20% y a años luz de Japón, con el 1%.

Peor aún fue el comportamiento en horas de clase. Nuestro país quedó último con 23 horas semanales, magro período agravado por la baja calidad de los programas de estudio. Y el 61% de los estudiantes evaluados afirmaron que el ausentismo de los profesores es el punto que más obstruye el aprendizaje. La acumulación de factores negativos conduce a un altísimo nivel de repetición del 35%, que pone a Uruguay detrás de 69 países y por delante de solo dos, Brasil y Colombia.

Los problemas en la enseñanza pública, y especialmente en el ciclo medio, se arrastran desde hace años. Pero aprovechando la culposa inacción tolerante de los tres gobiernos del Frente Amplio, las autoridades de ANEP y de los consejos de diferentes niveles siguen obstinadamente aferrados a un sistema fracasado. Las soluciones han sido planteadas desde la década pasada por reputados expertos, muchos de ellos jerarcas públicos en algún momento, pero que fueron radiados de sus cargos por el pecado de propiciar reformas que saquen del abismo al sistema educativo. Ocurrió con el Plan Promejora, con otros cambios pertinentes y hasta con el razonable plan del presidente Tabaré Vázquez de unificar primaria y secundaria, torpedeado por el presidente de ANEP, Wilson Netto.

Las medidas correctivas a las deficiencias reveladas por PISA2015 son claras. El ausentismo docente se evita con la asignación de profesores de tiempo completo en un único centro de estudios para evitar que se dispersen en más de uno. Esta es una de las muchas reformas propuestas pero desechadas. El poco tiempo de clases exige modificar programas, procedimientos y los extensos períodos de vacaciones. Ambas soluciones y el complemento de programas modernos y mejor ejecutados harán más atrayentes y efectivos los cursos, ayudando a disminuir la repetición.

Pese a ser obvios y factibles, estos cursos exceden la corta visión y la limitada capacidad de las autoridades de la educación pública. Es el tema prioritario a encarar, poniendo al frente del área a los técnicos competentes que abundan pero que han sido relegados por el peso de la actual mediocridad dirigente. Hasta ahora los gobiernos frenteamplistas han eludido esta responsabilidad, pese a los reiterados anuncios de reformas específicas formulados por Vázquez y por su predecesor, José Mujica. Mientras persista la debilidad gubernamental al tolerar el abandono de planes idóneos por las desviadas presiones de ANEP, no solo seguiremos a la cola del mundo en formación educativa, como acaban de confirmarlo las pruebas PISA2015. Caeremos cada vez más.


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El Observador

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