EEUU: "Estamos haciendo lo máximo posible contra el Estado Islámico"

La principal asesora de John Kerry explicó los desafíos del combate al Estado Islámico
El presidente sirio Bachar al Asad criticó, en una entrevista con la agencia EFE en diciembre, la "hipocresía" del presidente galo François Hollande de anunciar un aumento de los bombardeos contra el Estado Islámico (EI) después de los atentados de noviembre en París, cuando en realidad se había comprometido contra el terrorismo antes de eso. "¿Qué significa eso? Significa que antes de los incidentes de París, no estaban en guerra contra el terrorismo. ¿Por qué no hicieron lo mismo antes de dichos incidentes?", protestó el mandatario sirio.

Una pregunta similar surge tras la lectura de las conclusiones de la reunión mantenida el martes en Roma entre los cancilleres de los países más implicados en la guerra contra el grupo terrorista que domina zonas de Irak y de Siria.

Según una declaración conjunta al término de la cumbre, los líderes reafirmaron su compromiso "para infligir una derrota duradera a esa organización bárbara", y prometieron "intensificar y acelerar" la campaña contra el Estado Islámico.

¿Acaso no tenían ese compromiso antes? ¿No estaban –contrariamente a lo que promulgaron– determinados desde el primer momento? ¿Qué cambia ahora?

La pregunta fue realizada a la diplomática estadounidense Kristie Kenney, principal asesora del secretario de Estado, John Kerry, que estuvo en Uruguay unas horas antes de viajar a Argentina. Su respuesta fue que "es muy difícil" actuar contra el grupo porque este tiene la facilidad de mudarse de lugar en cualquier momento. "Cuando se logra detenerlos en una zona, avanzan por otra. No es fácil".

"Entonces, la coalición piensa cómo bloquear su actividad. No solo en términos militares, sino también en cuanto a su actividad en medios sociales, pues hacen propaganda y tratan de atraer nuevos socios. Hay un grupo de la coalición que evalúa esto de modo concreto", abundó la estadounidense.

"Estamos haciendo lo máximo posible con la coalición. Los ministros están siempre en contacto. Todos los días el canciller de EEUU habla por teléfono con sus colegas para evaluar la situación", declaró Kenney.
La mujer brinda asesoramiento estratégico en asuntos de política exterior a Kerry, emprende gestiones para fortalecer la diplomacia de EEUU y asume tareas diplomáticas especiales a solicitud del que oficia como canciller de su país.

Consultada sobre la posibilidad de que la ONU autorice una intervención militar en la zona –la que realiza la coalición es independiente de Naciones Unidas–, Kenney consideró que "no todos los miembros de la organización tienen la facilidad de poder evaluar algo así, y quizá tampoco tengan interés en hacerlo". Lo que sí se puede lograr a ese nivel es aumentar los bloqueos a los intereses financieros de los implicados, de modo de asfixiarlos y hacer que merme su poder.

En ese terreno Estados Unidos se debe una investigación y un debate interno. Es público que brinda ayuda militar y financiera a facciones rebeldes sirias. Y, según distintas investigaciones, esas facciones son en gran medida clientes del petróleo que vende el EI. El grupo terrorista gana cerca de US$ 1,5 millones por día gracias a la venta de este oro negro a traficantes de pequeñas cantidades que en última instancia revenden a los disidentes sirios, que compran gracias al poder económico que le dan sus patrocinadores occidentales.

Kenney confirmó que están "trabajando en eso". Buscan comprobar la información que circula acerca de los beneficios del EI con el petróleo, así como detectar los puntos de venta de crudo y definir modos de bloquear la actividad. "También buscamos trabajar con los países petroleros de la región tales como Irak, para ver el origen y destino del petróleo. Es algo que no es fácil. Y no es un problema que pueda solucionar un solo país, eso es obvio. Es uno de los grandes problemas de hoy y hay que afrontarlo juntos", puntualizó la asesora de Kerry.

Libia, dos asuntos en uno

En la cumbre de la coalición celebrada el martes en Roma también se evaluó la situación de Libia, donde en 2011 hubo una revolución contra el líder Muammar Gadafi. Intervinieron militarmente algunos países (EEUU entre ellos) lo que derivó en la caída de Gadafi y su muerte en octubre de ese año. Desde entonces, no se ha estabilizado la situación política en el país.

Antes de la cita había trascendido que EEUU tiene militares en el terreno libio para evaluar la situación y, eventualmente, sugerir una nueva intervención militar. El martes se decidió que no era momento propicio para hacerlo.

De acuerdo con Kenney, son dos los asuntos que EEUU sigue de cerca en Libia: el fortalecimiento de un gobierno y el avance del EI. "Estamos tratando de facilitar las conversaciones entre las partes y, a la vez, darles a ellos información sobre el avance del Estado Islámico en su país. Porque el Estado Islámico busca extenderse en lugares donde no hay gobierno, donde no hay control, y ahora Libia es un lugar así".

La solución a la inestabilidad de Libia pasa, de acuerdo con Estados Unidos, por dos frentes. Esto es, detener al EI y ayudar a los libios a crecer en democracia. "No podemos formar un gobierno por ellos, pero sí podemos ayudar y facilitar contactos para que se robustezcan y luego controlar la seguridad de su propio país. Es casi imposible enfrentar al EI sin tener un gobierno", explicó la mujer, no sin después aclarar que esto, lo mismo que detener el avance de los extremistas en Siria, "es muy difícil".

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