EEUU retrasó ingreso de carne ovina con hueso

La nueva embajadora en Montevideo dijo que no puede garantizar cuándo ingresará éste producto a su país
El gobierno esperaba que a principios de noviembre el primer contenedor de carne ovina con hueso estuviera en camino hacia los Estados Unidos, en lo que se suponía debería ser la entrada inaugural del producto en ese mercado.

Sin embargo, la nueva embajadora de Estados Unidos en Montevideo, Kelly Keiderling, dijo ayer durante un almuerzo de la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos que no puede garantizar cuándo se hará efectivo el ingreso de carne ovina con hueso a su país. El escenario que más favorece al gobierno es que ese ingreso se dé antes de fin de año y que, al decir del ministro de Economía, Danilo Astori, el cordero uruguayo pueda estar en la mesa navideña de la familia estadounidense.

El escenario que más complica a Uruguay es que la autorización para la entrada del primer contenedor no ocurra durante la administración del presidente, Barack Obama, y pase a ser decisión de quien se adueñe de la sala oval en la Casa Blanca. En ese caso, se debería esperar a conocer la ponderación del nuevo gobierno de Estados Unidos y, seguramente, se puedan esperar retrasos.

El trámite sigue en proceso ante las autoridades competentes. Recientemente Uruguay recibió 13 comentarios de parte del gobierno estadounidense, 12 de ellos que eran "favorables" y uno que era desfavorable, explicó el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, en un intercambio público informal con la embajadora durante el almuerzo de la Cámara de Comercio.

Aguerre señaló que el comentario desfavorable era "esperable" ya que estaba inspirado por el lobby que se opone al ingreso de la carne con hueso ovina.

Consultada por la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Washington y Montevideo, la embajadora dijo que eso fue parte de un momento histórico preciso y que esa posibilidad "ya no existe". "Los momentos para Estados Unidos de firmar TLC individuales con otros países ya pasó", señaló la diplomática.

Keiderling explicó que ahora la apuesta a tratados entre bloques como el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica. "Veo que esa tendencia seguirá y no esa tendencia de país a país", subrayó.

Lotería

El almuerzo fue la presentación oficial de la nueva embajadora. Keiderling, que lleva 30 años de trabajo en el Departamento de Estado, dijo que llegar a Uruguay fue sacarse la lotería.

La diplomática advirtió que la embajada estadounidense en Uruguay existe para encontrar maneras de mejorar "la seguridad global y la prosperidad económica" de los dos países.

"Me interesa que mi embajada ayude a ciudadanos estadounidenses y uruguayos a obtener una educación moderna, a tener la habilidad de hablar otros idiomas y de manejar nuevas tecnologías, a desarrollar un espíritu emprendedor y abierto al mundo", dijo Keiderling.

En 2015, las exportaciones de productos estadounidenses a Uruguay totalizaron algo más de US$ 750 millones y ocuparon el cuarto lugar en el ranking después de China, Brasil y Argentina. Desde que se abrió el mercado de cítricos, Estados Unidos se convirtió en el mayor importador. Además, Estados Unidos es el principal mercado para el software Uruguay. "Mi trabajo en Uruguay será simplemente potenciar una relación que ya es muy buena", concluyó .

Un hombre que encarcela disidentes

"¿Por qué más estamos aquí? ¿Es suficiente concentrarnos en nuestros intereses, donde coinciden con los intereses uruguayos?", se preguntó la embajadora de Estados Unidos. Y rápidamente se contestó: "yo creo que no".

"Cuando un hombre fuerte, líder de su país, encarcela a manifestantes pacíficos y no los deja opinar en contra del gobierno, ¿acaso debemos hacer la vista gorda y quedarnos callados?", se volvió a preguntar. "Mi corazón me dice que no", respondió.

Aunque sin nombrarlo, Keiderling hizo referencia al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y más tarde se refirió al presidente sirio, Bashar al-Asad.

Eso para decir que la política exterior estadounidense tiene un componente "idealista" que tiene que ver con la defensa de la valores democráticos.

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