EEUU vota un nuevo presidente en un final con diferencias milimétricas

Clinton y Trump están muy parejos según las encuestas
Llegó el día. Después de una feroz campaña electoral en la que los dos principales candidatos a la Presidencia de Estados Unidos lucharon con uñas y dientes –y sacaron mutuamente todos los trapos sucios al sol– para conquistar el máximo cargo en la Casa Blanca, los ciudadanos de ese país acudirán hoy a las urnas para elegir entre continuidad y ruptura, entre el establishment y el outsider, entre el progresismo y el conservadurismo. Y la paridad entre ambos candidatos es brutal hasta último minuto.

Después de algo más de un año de marchas y contramarchas, dramas inesperados y una serie sin precedentes de escándalos de todo tipo, llegó el momento para ambos aspirantes de poner todas las cartas sobre la mesa.

La demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump hicieron ayer el último esfuerzo para mantener vivas sus aspiraciones de llegar a la Casa Blanca, en la última página de una campaña histórica en Estados Unidos.

Al iniciar ayer uno de sus últimos actos, Clinton se comprometió a trabajar por la unión nacional, en caso de llegar a la Casa Blanca. "Tengo mucho trabajo para unificar al país. Realmente quiero ser la presidenta de todos, de las personas que votaron por mí y de las personas que han votado contra mí", dijo a la prensa.

De acuerdo con Clinton, los electores deberán escoger entre "la división o la unidad, entre un liderazgo firme y fuerte o una bala perdida".

Cierre con todas las luces

El magnate inmobiliario, de 70 años, tuvo ayer una maratónica jornada de cierre, con actos en los estados de Carolina del Norte, Pensilvania y New Hampshire, antes de terminar su campaña en Michigan.

En tanto, la exsecretaria de Estado, de 69 años, cerró su campaña por todo lo alto, con paradas hasta la medianoche en Pensilvania, Michigan y Carolina del Norte.

En uno de sus actos tuvo la colaboración de los roqueros Bruce Springsteen y Bon Jovi, aunque su carta más fuerte fue cuando compartió escenario con el presidente Barack Obama y la extraordinariamente popular primera dama Michelle, así como con su marido, el expresidente Bill Clinton.

Más temprano, en un acto en Ann Arbor, Michigan, Obama pidió a los estadounidenses que hicieran por Clinton lo que hicieron por él, y la ayuden a ganar las elecciones.

El promedio de las encuestas atribuye a Clinton una ventaja de 2,9 puntos porcentuales, aunque la dinámica de los últimos 10 días de campaña fue favorable a Trump.

En un sondeo de la cadena CBS divulgado ayer, la ventaja de Clinton es de cuatro puntos (45% a 41%).

Sin embargo, la encuesta de LA Times/USC Tracking ha dado sistemáticamente a Trump arriba, y ayer el republicano superaba a la demócrata por cinco puntos (48% a 43%).

Pero más allá de los porcentajes de votación, como el sistema estadounidense elige presidente por vía indirecta, a través de los 538 colegios electorales en todo el país, el futuro mandatario debe lograr al menos 270 de esos votos para el triunfo.

Cada estado tiene una cantidad de votos determinada –en función de la cantidad de población– y todos los votos de ese estado van hacia el candidato más votado en ese territorio.

De acuerdo al promedio de las encuestas de Real Clear Politics, Clinton tenía asegurados ayer 203 colegios electorales, mientras que Trump lograba 164, con 171 votos todavía en danza por lo ajustado de los resultados en estados que serán decisivos, como Florida, Ohio, Pensilvania, Virginia, Georgia, Michigan y Carolina del Norte. Al proyectar cómo será la votación en esos estados de acuerdo a la diferencia mínima en las encuestas, Clinton tendría 272 votos y Trump 266, una ventaja ínfima. De acuerdo con las últimas encuestas publicadas ayer, el Partido Republicano habría superado al Demócrata en Florida, un estado que tiene 29 votos y que puede ser decisivo en estos comicios.

Un modelo matemático de proyección realizado por la cadena de televisión NBC señala que Clinton ya tendría asegurados por lo menos 274 votos en el colegio electoral, cuatro más de los necesarios para sellar su victoria.

En tanto, el sitio web especializado FiveThirtyEight atribuye a Clinton 67,9% de probabilidades de ganar la elección, contra 32,1% para Trump.

Un torbellino en Florida

Trump arremetió ayer desesperado por persuadir a los estadounidenses que estarán mejor con un outsider que con una favorita del establishment.

En un acto público en Sarasota, en el estado de Florida, Trump dijo que una victoria suya en la elección del hoy representaría un golpe letal a lo que llamó el "establishment corrupto de Washington".

"Clinton es protegida por un sistema totalmente tramposo. Y ahora los estadounidenses mañana (por hoy) harán justicia en las urnas", expresó, para añadir que quería que "el establishment corrupto de Washington escuche: si ganamos, vamos a drenar ese pantano".

"¡Drenen el pantano, drenen el pantano!", gritaba la multitud, en alusión a la capital estadounidense, que fue construida sobre un pantano.

No hay duda de que Florida es fundamental para Trump. Los votantes masculinos blancos se han alineado –según las encuestas– detrás del republicano, que no obstante sufre con los hispanos y las mujeres, que forman un bloque de electores cada vez más influyente en este estado clave.

Trump insistió en que logrará entre el electorado femenino mejores resultados que lo previsto por las encuestas. "Miren: las mujeres se van a revelar a lo grande", dijo en Sarasota.

Con las excentricidades exhibidas en las últimas horas de la campaña, el candidato llamó a una persona de la multitud que llevaba una máscara con su rostro. "Bella cabellera", dijo Trump mientras sostenía la máscara.

Trump concluyó su torbellino en Grand Rapids, Michigan, un estado que todavía tenía esperanzas de conquistar y donde el resultado es todavía incierto.

Fuente: Agencias

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