EEUU y Rusia, una vieja rivalidad que reapareció en zafra electoral

Creen que Putin estuvo detrás de la filtración de correos electrónicos, pero Moscú lo niega
Son viejos enemigos, y no dan un paso sin mirar lo que el otro hace. Antes era desde la Unión Soviética, cuando ambas potencias protagonizaban la guerra fría. El muro cayó, la perestroika dio inicio al fin del régimen socialista en el gigante de Oriente, pero la rivalidad con Estados Unidos sigue vigente, y con Vladímir Putin de ese lado del mostrador, más que nunca.

El nuevo capítulo de esta relación se registró en los últimos días con la filtración en WikiLeaks de más de 19 mil correos electrónicos hackeados del Comité Nacional del Partido Demócrata (DNC, por su sigla en inglés), que mostraban cómo la cúpula de ese grupo político había hecho campaña en contra del rival de Hillary Clinton, Bernie Sanders, durante la campaña por las elecciones internas.

El comando de la candidata demócrata había dicho el domingo que había recibido información que afirmaba que "actores estatales rusos" habían irrumpido en el DNC y que se habían llevado "todos esos correos electrónicos", y que se los habían entregado a WikiLeaks. Agregaron que el objetivo de los piratas informáticos era ayudar al candidato republicano Donald Trump a llegar a la Casa Blanca.

Motivos para sospechar que el Kremlin está detrás de esta operación tienen. A mediados de junio, la empresa de ciberseguridad CrowdStrike, contratada por el DNC, dijo que dos unidades de inteligencia rusas habían ganado acceso a la red de ese Comité. Según informó The Atlantic, la compañía de ciberseguridad FireEye había descubierto en 2014 a una de esas dos unidades y dijo que sospechaba que estaba financiada por Rusia por los objetivos de los ataques y la información que robaba. Además, operaba en el mismo huso horario en el que se ubica Moscú y no trabajaba en feriados rusos.

Pero tampoco pueden tener una certeza al 100%.

El gobierno de Putin se desentendió inmediatamente del caso. Dijo que las acusaciones eran "absurdas" y que formaban parte de una "obsesión" de Washington con Rusia. "Estamos observando intentos obsesivos de utilizar a Rusia en la campaña electoral de Estados Unidos. Estas informaciones absurdas han sido desmentidas inmediatamente por la familia del candidato a la elección presidencial", dijo ayer el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aludiendo a uno de los hijos de Trump que inmediatamente negó cualquier vínculo.
"Desgraciadamente, se está utilizando a Rusia en la campaña electoral. Desgraciadamente esta farsa continua", agregó el vocero. "Creemos que no es demasiado bueno para nuestras relaciones bilaterales" aunque "entendemos que hay que pasar por este mal período", aseguró.
¿Por qué le interesaría a Putin beneficiar a Trump? Más allá de si Rusia estuvo detrás del hackeo, el interés del presidente de ese país a favor de la candidatura de Trump es notorio. El candidato republicano ha dicho que se llevaría bien con Rusia si fuera electo presidente, dijo que Putin era un "líder fuerte", y además afirmó que se fijaría si apoyar o no a un socio en la OTAN frente a un ataque basado en sus contribuciones económicas a la organización. Eso puso los pelos de punta de países como Letonia, Lituania y Estonia, que temen desde hace tiempo una invasión rusa.

Putin, en tanto, apoyó a Trump desde el aparato mediático con sede en Moscú, e incluso en diciembre del año pasado, cuando todavía nadie creía que el empresario millonario podía llegar tan lejos, lo elogió públicamente: "Él es absolutamente el líder en esta carrera presidencial", sostuvo.

Obama juega con cautela

La Casa Blanca, en tanto, decidió no meterse de momento en este lío. El portavoz del gobierno estadounidense, Josh Earnest, evitó responsabilizar a Moscú al ser interrogado en una conferencia de prensa, dado que el FBI está investigando el hackeo. Sin embargo, no desechó la posibilidad de que Putin esté detrás: "Sabemos que hay varios actores, tanto estatales como criminales, que buscan puntos vulnerables en la seguridad cibernética de Estados Unidos, y eso incluye a Rusia".
Earnest dijo además que tal vez nunca se conozcan las conclusiones de la investigación del FBI porque una vez que estén evaluarán si es "beneficioso" para los intereses de Estados Unidos divulgar o no esa información.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, habló ayer en Laos con su par ruso, Serguéi Lavrov, sobre el hackeo. Ambos se encontraban en el sudeste asiático por una reunión de naciones de esa región. De acuerdo a la versión de la Casa Blanca, Lavrov negó cualquier responsabilidad de Rusia en la filtración, o respecto a intenciones de influir en el resultado de las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre.

Preguntado por la prensa en Laos, Lavrov dijo que no querría utilizar "palabras de cuatro letras en inglés", una expresión cuya traducción no es literal, sino que refiere al uso de malas palabras.

Casualidad, o no tanto, la Casa Blanca presentó ayer una guía que fija cómo deben responder las agencias gubernamentales ante los ciberataques, cuando a la administración de Barack Obama se la acusa de ser lenta en el combate contra los piratas informáticos. En esa oportunidad, Lisa Monaco, asesora antiterrorismo del gobierno de Estados Unidos se refirió a Rusia y a China como ciber adversarios con capacidad de llevar a cabo ataques con precisión.

¿Pero por qué tanto cuidado antes de nombrar a Rusia con mayor firmeza? Según el diario The Washington Post, esta vez no es tan fácil para Obama como cuando acusó a Corea del Norte de hackear a Sony Pictures Entertainment por la difusión de una película que se burlaba del líder de Pyongyang, Kim Jong-un. En esa ocasión, dice el periódico, tenía poco que perder. Pero ahora el que está del otro lado es Rusia.

"Quieren ser muy cuidadosos al acusar a otra nación de actividades ilegales y de ciberactividades", dijo Olga Oliker, directora del programa de Rusia y Eurasia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, citada por ese diario. "Si estás equivocado es vergonzoso para ti", añadió.

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