Efectos colaterales

La ceremonia de entrega de los premios Oscar instaló una discusión inesperada. Nadie creía que la polémica fuera sobre xenofobia y chauvinismo.

Por Jaime Clara

Uno de los ganadores de la noche de entrega del mayor galardón de la Academia de Artes  y Ciencias de Hollywood fue el mexicano Alejandro González Iñárritu (1962), que competía a con su película Birdman, que  resultó la cinta más premiada con cuatro estatuillas: mejor película, mejor guión, mejor fotografía y mejor director. 

El responsable de entregarle uno de los premios -el de mejor película- fue el actor Sean Penn, que en un intento por ser gracioso y original, hizo una broma que para muchos fue ofensiva.  Al abrir el sobre que contenía el nombre del director mexicano, Penn dijo  “¿quién le dio a este hijo de puta  su tarjeta verde?”, en referencia a la Green card, que es el documento de residencia que permite a un extranjero vivir y trabajar legalmente en Estados Unidos.

En su mensaje de agradecimiento, G. Iñarritu   -que es de la forma que firma ahora sus películas- dijo que "solo quiero tomarme un segundo para dedicar este premio a mis compañeros mexicanos: los que viven en México, ruego porque podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos ... y a aquellos que vivimos en este país, quienes somos parte de la última generación de inmigrantes en este país, espero que podamos ser tratados con la misma dignidad y respeto que aquellos que llegaron antes y construyeron esta increíble nación de inmigrantes”.

A través de las redes sociales la reacción ante la broma de Penn y la respuesta del cineasta fue inmediata. La humorada no cayó bien. Sin embargo, el propio González Iñarritu, intentó superar cualquier polémica. Para él la broma fue “muy divertida". Agregó que “Sean (Penn) y yo tenemos este tipo de amistad brutal. A mí no me ha parecido nada ofensiva, ha sido muy divertida desde mi punto de vista personal”.

González Iñárritu dirigió a Penn en 2003, en la película 21 gramos. “Le hago muchas bromas (a Penn) muy fuertes que no les contaré a ustedes“, agregó.

El premio del domingo se produjo al año siguiente de que su compatriota Alfonso Cuarón se convirtiera en el primer latinoamericano en ganar el Oscar al mejor director, por Gravity. “Tal vez el próximo año el gobierno imponga algunas reglas de inmigración a la Academia. ¿Dos mexicanos consecutivos? Es sospechoso, supongo”, bromeó el director de Birdman.

Una de las reacciones más fuertes, en contra del mexicano fue la del millonario Donald Trump. Durante un programa en la cadena Fox dijo que “fue una gran noche para México, como siempre. Este país, ya sabes, todo esto es ridículo (...) este tipo no paraba de subir y subir y subir. ¿Qué está haciendo? ¿Se va a marchar con todo el oro? ¿Tan buena es (la película)? yo no he escuchado eso”, dijo el empresario en referencia a Birdman y a su realizador.  Para Trump la película que deberia haber ganado era Amenrican Sniper (Francotirador),  de Clint Eastwood, una cinta que, evidentemente, exalta y reflexiona sobre otro tipo de valores más vinculados a lo que es el costado más bélico y épico del american way of life. En su cuenta de Twitter agregó que "los Oscar fueron una gran noche para Méxcio -y por qué no- están estafando a Estados Unidos más que a cualquier nación", e informó que "tengo una demanda en la Corte corrupta de Méxcio que gané, pero que hasta ahora no puedo cobrar. ¡No hagan negocios con México!" advirtió el empresario.

No es la primera vez que Donald Trump irrumpe públicamente con este tipo de comentarios. El año pasado, en un discurso durante una reunión del Club Nacional de Prensa de Estados Unidos, Trump dijo que México sería “la próxima China”, que el Obamacare sólo traerá problemas a su país y que Obama, que nació en Hawaii, no nació en suelo norteamericano. También dijo que el atentado que sufrió la revista satírica Charlie Hebdo, en Francia, fue porque en París hay control de armas.

El tema xenófobo y chauvinista, en Norteamérica no es nuevo. Una película de hace algunos años, lo retrata de manera ejemplar. Un día sin mexicanos (A day without a mexican) es un polémico filme dirigido por Sergio Arau, que trata acerca de una hipotética desaparición de todos los mexicanos de California, y su efecto sobre el resto de la sociedad del Este de Estados Unidos. Durante la película aparece un senador que ve, en esa tragedia, la gran oportunidad para convertirse en gobernador de California al investigar sobre las inexplicables desapariciones de los latinos y desarrollar una serie de leyes anti inmigrantes.

La discusión no es nueva. Hace pocos años, surgieron en algunos estados norteamericanos, algunas leyes contra los inmigrantes. En  Alabama, la HB56, por ejemplo, permite detener a cualquier persona sospechosa de ser un inmigrante ilegal.  Otra controvertida norma es la de Arizona, la SB 1070, que permite a la policía local arrestar a inmigrantes indocumentados solo ante una "sospecha razonable".

Según un documento, "los datos del censo encontró que cerca de ocho millones de inmigrantes entraron a Estados Unidos entre 2000 y 2005, más que en cualquier otro período de cinco años en la historia de la nación, de ellos tres millones 700 mil entraron sin papeles. Desde 1986 el Congreso ha aprobado siete amnistías para los inmigrantes indocumentados. En 1986 el presidente Ronald Reagan firmó una reforma migratoria que dio amnistía a 3 millones de inmigrantes indocumentados en el país. Los inmigrantes hispanos estuvieron entre las primeras víctimas de la recesión a finales de la década de 2000, pero desde finales de recesión en junio de 2009, los inmigrantes registraron una ganancia neta de 656.000 puestos de trabajo. Más de un millón de inmigrantes se les concedió la residencia legal en 2011."

Es un tema de nunca acabar y que cada tanto recrudece con violencia verbal, como en la ceremonia de los Oscar, o legislativa, afectando directamente a la población migrante.


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