El 4% de las denuncias policiales por rapiña terminan en procesamientos

Según el Ministerio del Interior en 2015 hubo 19.432 denuncias por rapiña; 960 terminaron con al menos un procesado por lo difícil que resulta probar el delito
Una bandera en una lujosa casa frente a la playa de El Chorro –entre Punta del Este y José Ignacio– con la leyenda "acá también robaron", causó molestia en la Policía y las autoridades del departamento fernandino. Y aunque el intendente de Maldonado, Enrique Antía, se reunió con las víctimas –turistas argentinos que llegaron al balneario a disfrutar de sus vacaciones– para aclararles que la Policía haría lo posible para encontrar a los culpables, a juzgar por la realidad es poco probable que eso ocurra.

En 2015 sólo el 3,5% de las denuncias de hurto, terminaron en un proceso penal donde hubo al menos una persona procesada.

Algo similar ocurre con las rapiñas: de las 19.432 denuncias que se realizaron en 2015, según el Ministerio del Interior, 960 terminaron con al menos una persona procesada, lo que significa el 4,3% (se contabiliza el delito y no la cantidad de personas procesadas), según los datos estadísticos del Poder Judicial.

A su vez, eso no es suficiente para determinar cuántos crímenes quedan impunes, ya que según el sociólogo y exdirector del Observatorio de Criminalidad del Ministerio del Interior, Rafael Paternain, en Uruguay cuatro de cada 10 delitos contra la propiedad no son denunciados. Las razones por las que ocurre esto, según el especialista, son tan variadas como el temor a una represalia, la percepción de que el delito del que se es víctima no reviste gravedad, o la visión de que la denuncia es ineficaz para que se haga justicia.

Lo cierto es que, para los expertos, que el número de denuncias que terminan con una sanción sea tan bajo se debe a una característica propia del delito en Uruguay y que tiene relación con lo difícil que es conseguir las pruebas.

El peso de la prueba


En los últimos cinco años, el porcentaje de denuncias de delitos que acaban con la sanción judicial de al menos uno de los responsables casi no ha variado. Si se miran los datos del Poder Judicial, los procesamientos por rapiña han oscilado entre los 1.195 en 2009 y 1.373 en 2015, sin mayores saltos en los restantes años (ver gráficas).

Para el abogado penalista y criminólogo, Germán Aller, Uruguay tiene una delincuencia que está concentrada en "delitos callejeros" y "contra la propiedad", que son muy difíciles de sancionar.
El criminólogo dijo que "la policía puede detener a las personas pero a la largo del juicio surgir un problema probatorio", por lo que muchas veces los detenidos son dejados en libertad. Para Aller, el problema no es la preparación de los oficiales, sino lo difícil que es relacionar cabalmente un hurto con un sospechoso.

En el mismo sentido, el presidente de la Asociación de Magistrados, Alberto Reyes, explicó que las rapiñas son "difíciles de esclarecer" porque son "circunstanciales".

"Para que un juez tenga elementos suficiente para procesar a alguien se necesita que haya testigos capaces de identificarlo como victimario, y que la policía lo encuentre de forma inmediata con
posesión de los bienes sustraídos", de lo contrario "se empieza a complicar".

"A veces la policía no presenta ningún elemento probatorio", en otras oportunidades las víctimas no pueden identificar a quién las hurtó o rapiñó, explicó Reyes.

El juez penal agregó que hay casos en los que la Policía le mostró a la víctima fotografías de personas a las que señaló como responsable del delito, lo que terminó condicionando la identificación del sospechoso.

"Hay un tema de garantía, para que la Policía no detenga por simple sospecha", los jueces le restan valor a la identificación del sospechoso en esos casos, agregó Reyes.

Homicidios


Otro escenario se percibe en el campo de los homicidios, donde el 60,4% de los casos son aclarados por la Justicia. En 2015 hubo 177 procesamientos de los 265 homicidios cometidos.

Sin embargo, a diferencia de los hurtos y las rapiñas, el porcentaje de casos que se resuelve ha cambiado en los últimos años.

En 2011, por ejemplo, el ministro del Interior Eduardo Bonomi, había dicho que el porcentaje de esclarecimiento de los homicidios había alcanzado el 80%.

Este cambio, según explicó Reyes, se debe a una mayor cantidad de lo que las autoridades llaman "ajustes de cuentas", homicidios entre delincuentes.

Si bien los datos actuales están lejos de los registrados en 2011, el Ministerio del Interior destacó en
el último informe presentado esta semana que el nivel de aclaración de homicidios "evidencia una curva de crecimiento sostenido en los últimos dos años", ya que mientras que en el 2014 el 54% de los homicidios fueron aclarados, en 2015 esa cifra llegó al 60% y en 2016 al 60,4%.

Prevenir en lugar de procesar


El criminólogo Aller dijo que es difícil reducir la brecha entre denuncias y crímenes aclarados en lo referido a rapiñas y hurtos, pero que es posible prevenir este tipo de accionar.

En el mismo sentido, Paternain dijo tomar acciones para controlar este tipo de delitos es más
eficiente que pretender procesarlos, ya que "no hay país en el mundo que no tenga una brecha entre denuncias y procesamientos".

Estrategias como la del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO), que aplica el Ministerio del Interior en la zona metropolitana (que abarca Montevideo, San José y Canelones) desde abril de 2016, van en este sentido (ver nota aparte). De hecho, según la cartera, desde que se aplica el PADO se logró bajar las rapiñas 7% en la zona metropolitana.

La importancia de la denuncia

A pesar de que las denuncias no siempre terminen con un delincuente procesado, el Ministerio del Interior insiste en su importancia ya que con ellas –y a través de un software adquirido en 2014– puede predecir la acción criminal en un área específica. De esa manera, los oficiales que forman parte del PADO pueden incrementar los controles en esa área al momento en que el sistema cree que ocurrirá un delito.

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