El 40% de los internados podría recibir el alta pero no tienen dónde quedarse

No padecen dificultades psiquiatricas graves pero les faltan "alternativas externas"
El 40% de los pacientes que están hoy internados en el Hospital Vilardebó no permanecen allí específicamente por dificultades psiquiátricas sino por "falta de alternativas externas".

Durante una recorrida abierta a la prensa realizada este jueves por motivo del aniversario número 137 del hospital, el director de Salud Mental de ASSE, Horacio Porciúncula, explicó que la mayoría de los pacientes internados son personas que si bien ingresaron con un trastorno psiquiátrico hoy ya "podrían estar viviendo en comunidad" pero encuentran dificultades para relacionarse socialmente.

Ante este panorama, la administración de salud comenzó a implementar un proceso de cambio del modelo de funcionamiento actual para que el Vilardebó deje de ser un lugar de internación permanente y se convierta en un centro de atención de situaciones de crisis, contó Porciúncula.

La apuesta es a la reinserción social de los pacientes mediante la creación de casas de medio camino; un lugar al que acuden los pacientes luego de la internación, donde viven en comunidad y tienen asistencia médica. En la actualidad hay 10 casas de medio camino en el país y unas 290 personas viviendo en comunidad, aseguró Porciúncula.

En ese sentido, las autoridades permanecen expectantes a la aprobación del proyecto de ley de salud mental que tiene a estudio el Parlamento la cual, entre otros aspectos, apunta a impedir que se creen nuevos establecimientos similares y se envíen pacientes a colonias psiquiátricas.

"Estamos trabajando en un proceso que va lento, que necesitamos del apoyo del Parlamento para que la ley se termine de aprobar, también de una mirada de una sociedad que acepte a esta población", expresó.

El Vilardebó recibe entre 1500 y 1700 ingresos al año y atiende entre 60 y 70 consultas diarias en su emergencia.

De estas, el 30% son de pacientes que padecen trastornos mentales "severos y persistentes" como psicosis o esquizofrenia desenfrenada. Estos, según Porciúncula, son también los que más reingresan como consecuencia del propio deterioro que genera la enfermedad así como también por abandonos familiares.

Alrededor del 20% de los que ingresan son personas con trastorno de personalidad y consumo de sustancias y entre el 10% y 14% de los que ingresan son personas afectadas por depresión o manía.

Electroshock

De lunes a viernes en el Vilardebó se realizan entre 10 y 15 sesiones de terapia electroconvulsiva, más conocida como electroshock. El hospital es la única institución pública del país donde se aplica esta terapia.

Según Porciúncula, esta terapia se indica como último recurso para pacientes que presentan patologías graves, donde hay una idea persistente de muerte por parte del paciente e intentos de suicidio, poniendo en riesgo su vida y la de otros.

La terapia se realiza con previo consentimiento informado del paciente y su familia. El tratamiento dura 20 segundos y requiere anestesia. Hay pacientes ambulatorios que reciben un tratamiento mensual, mientras que otros lo reciben día por medio durante un tiempo determinado.

Porciúncula dijo que esta terapia tiene hasta un 70% de efectividad e incluso, para algunos casos, como por ejemplo el de una mujer embarazada que no puede recibir medicación, "es más inocuo que el fármaco". Asimismo, dijo que para algunos esta terapia "ha resultado ser el único tratamiento terapéutico que le ha permitido tener una vida en comunidad".


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