El acceso a los mercados lácteos

Columna de opinión de Lautaro Pérez Rocha
Por Lautaro Pérez Rocha *, especial para El Observador

Las exportaciones del sector lácteo registraron un fuerte crecimiento hasta el 2013, cuando alcanzaron US$ 923 millones, descendiendo después a US$ 654 millones en 2015. Semejante disminución se debe en buena parte a que los precios de exportación, tanto aquí como en los principales competidores globales, retrocedieron prácticamente a la mitad de dos años atrás. Si bien cayeron desde niveles récord (causales a la postre de la sobreproducción global), no deja de ser impactante la magnitud así como la velocidad de su bajada. Y este escenario tan brutal, pega más en Uruguay porque tenemos una endémica debilidad en las exportaciones agropecuarias: la inserción internacional. En los lácteos, se refleja por una escasa diversificación de productos y de mercados. Prueba de ello, en el primer semestre de 2016, el 56% del valor exportado fue a Brasil.

Este tema fue tratado el 23 de junio en el Foro INALE 2016, en una presentación de Marcel Vaillant, recomendable y de la cual traigo sus conclusiones.

La concentración de la exportación es en productos y mercados. Casi el 90% ocurre en cuatro productos (leche en polvo entera y descremada, quesos y manteca). Por otra parte, en los últimos años, el Mercosur se ha llevado más de la mitad de las exportaciones, algo razonable dada la cercanía, demanda y precios atractivos, y porque operamos con libre comercio en estos países, mientras que en los otros integrantes de Aladi hay acceso preferencial pero no libre. En el resto del mundo, el acceso del sector lácteo de Uruguay es un partido que se torna cada vez más peliagudo. Los demás países avanzan en acuerdos comerciales alcanzando mejores condiciones. (Tengamos presente que el mercado internacional de lácteos es altamente protegido, intervenido, volátil, nada fácil).

La exposición de Vaillant sugiere la prioridad de diversificar mercados. Brasil y Venezuela no son suficientes. Los acuerdos administrados (Cuba, Angola) son parches temporarios. La llave está en acuerdos extra regionales y, aunque lejos, Asia es ineludible. Es lo que hace el mundo, basta mirar los competidores en el acuerdo TPP.

Crecer puerto adentro en la producción es letal si no se avanza en el acceso a mercados

Mi opinión la he vertido reiteradas veces en esta columna. Este es el problema central, agudizado cada vez más. Crecer puerto adentro en la producción pero sin avanzar en lograr más y mejor acceso a mercados, es una fórmula letal. Para cualquier producción creciente, la demanda estará en el otro lado del planeta. Nuestra ubicación geográfica es una debilidad y no la podemos cambiar. Solo podemos construir fortalezas para contrarrestarla y eso es política internacional de Estado. Envidio la lucidez de Australia y Nueva Zelanda por su consistente trabajo en la mejora del acceso.

Tener varias canastas de colocación y con ventajas arancelarias es crítico. La carne vacuna (que no escapa al maleficio) exportó US$ 1.422 millones en 2015, más del doble que los lácteos. Las exportaciones siempre se han concentrado en regiones, pero han sido cambiantes. Del 2000 a la fecha, tuvimos primero al Nafta, luego fue Rusia, más tarde apareció China. Cuando caía un mercado, venía otro, y valorizaba más productos.

La diversificación, continuidad y acceso comercial con bajos aranceles y sin cuotas, genera estabilidad al país exportador, crea oportunidades de inversión, desarrollo de productos y de líneas comerciales, dan mayores precios, y eso a su vez alienta nuevamente a mejorar el acceso al mercado.

Olvidamos la lección en los años de petrodólares y de precios desbocados. El país precisa un plan estratégico de inserción internacional para sus principales rubros agropecuarios.

* lautaro@adinet.com.uy