El acuerdo con las FARC y el voto de los colombianos

Cuando el Reino Unido votó a favor del "Brexit", gran parte del mundo experimentó una sensación de incredulidad
Por John Paul Rathbone
Financial Times


Cuando el Reino Unido votó a favor del "Brexit", gran parte del mundo experimentó una sensación de incredulidad. Ante la perspectiva de que Donald Trump se convierta en presidente de Estados Unidos, la gente alrededor del mundo ha reaccionado con pavor. Y a medida que más bombas sigan cayendo sobre la sitiada ciudad siria de Alepo, numerosas personas han llegado a estar tan insensibilizadas por el espantoso ataque que ya ni saben qué sentir.

Por eso el acuerdo de paz firmado recientemente en Colombia proporcionó un raro momento de esperanza.

El acuerdo –firmado entre el gobierno y el mayor grupo rebelde marxista del país– hace que caiga el telón sobre los movimientos revolucionarios latinoamericanos inspirados por la guerrilla y corre paralelamente a la esperanza de un cambio en la Cuba comunista.

Además, si la violenta Colombia puede poner fin a su conflicto –el más antiguo del hemisferio occidental– existe la esperanza de que la aparentemente eterna crisis en la vecina Venezuela también se pueda resolver.

En un mundo acosado por la división y el rencor, sin duda ésta era una razón para sentirse bien.

Si sólo fuera tan simple.
Es que la mayoría de los colombianos se sienten extremadamente ambivalentes con respecto a lo que el resto del mundo apoya con tanto entusiasmo.

Sus sentimientos se reflejaron el pasado domingo en un referéndum nacional que terminó por rechazar el acuerdo de paz.

El estado de ánimo antes de la votación se asemejaba en gran parte al de la campaña previa a la votación del Reino Unido sobre si debía abandonar o no la Unión Europea (UE).

Las similitudes son sorprendentes. Al igual que con la campaña en el Reino Unido para permanecer en la UE, la campaña de 'Sí a la Paz' en Colombia a veces trató a la del 'No' con condescendencia metropolitana.

¿Cómo se puede estar en contra de la paz?, expresa el "ortodoxo" subtexto. "Fácilmente", viene en respuesta: los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, son unos "narcoterroristas" en quienes nunca se podrá confiar.

La campaña colombiana del 'No' también se aprovechó del miedo, tal como lo hizo la campaña del "Brexit".
Mientras que quienes apoyaban la salida de la UE pronosticaban que el Reino Unido sería invadido por inmigrantes refugiados si permanecía en la UE, los partidarios del 'No' en Colombia pronosticaban que permitir a los miembros de las FARC que depusieran sus armas y se convirtieran en políticos podía dar lugar a una subversión en el país al estilo del "Castro-chavismo" venezolano.

Al igual que en el Reino Unido, el gobierno de Colombia buscó las opiniones de "expertos" extranjeros y de líderes mundiales, desde el Papa hasta el presidente de EEUU, Barack Obama, para reforzar el caso del 'Sí'. Un mensaje implícito, como en el Reino Unido, es que el 'No' disminuiría la imagen internacional del país, lo cual seguramente podría suceder.

También existían preocupaciones en los círculos empresariales respecto a que el 'No' podría minar la confianza de los inversionistas y causaría un colapso de la moneda, tal como ocurrió en el Reino Unido.

No obstante, la mayoría de los partidarios del 'No' siguieron adelante con sus consignas, independientemente de las opiniones.

Mientras mayor era el apoyo internacional a un voto por el 'Sí', mayor era el sentimiento de ser objetos de la condescendencia y mayor también el vigor de los argumentos de que las complejidades de la historia colombiana se están ignorando. Esto se asemeja levemente a los argumentos en apoyo del "excepcionalismo británico" promulgados por los defensores del "Brexit" a pesar de un apoyo internacional casi universal de la permanencia del Reino Unido en la UE.

Fue conmovedor estar en la plaza de Cartagena el día en donde tuvo lugar la firma del acuerdo de paz.

Todo el mundo vestía de blanco. Gran parte de la audiencia estaba consumida por los recuerdos privados del conflicto, y lo que pudiera significar su resolución. A mi izquierda, una mujer lloraba en silencio. A mi derecha, un hombre de negocios se enjugaba las lágrimas.

Detrás de mí, un capitán de la policía consolaba a su esposa. Sin embargo, pocos de los 50 millones de habitantes de Colombia votaron con una emoción tan profunda.

Cada acuerdo de paz, al igual que todo tratado o acuerdo comercial internacional, representa un compromiso. Así es que de haber existido una opción en la papeleta que permitiera elegir "Sí, pero ...", hubiera ganado fácilmente.

Sin embargo sólo había dos opciones: 'No' y 'Sí'. Las encuestas indicaban en la previa que prevalecería el voto por el 'Sí'. Pero, después de la votación del "Brexit", ¿quién todavía podía confiar plenamente en las encuestas?

Igual que lo hicieron los votantes del Reino Unido, los colombianos acudieron a votar con su conciencia el pasado domingo, independientemente de cualquier campaña.

Definitivamente, luego de haber hablado con colombianos de todas las clases sociales, no encontré antes a un entusiasta votante por el 'Sí'.

Más personas afirmaban que irían a votar por el 'No', si tan siquiera se molestaban en hacerlo.
Pero una sorpresa desagradable era ciertamente posible.

Y los que todavía temen una presidencia de Trump en Estados Unidos bien podrían tomar el resultado del plebiscito colombiano como un mal presagio de la elección estadounidense en noviembre

Populares de la sección