"El ADN del Plan Ceibal debería transformarse en el ADN del sistema educativo"

El directivo de Eduy21 advirtió sobre los efectos que la cuarta revolución industrial tendrá en la educación y el trabajo


La semana pasada el movimiento ciudadano Eduy21 lanzó el programa Formar y Aprender, destinado a la formación de los docentes y la ciudadanía. En la inauguración, Renato Opertti, integrante de la comisión directiva del movimiento, ofreció la conferencia 15 pistas sobre la educación en el mundo. En ella trazó las principales líneas de lo que entiende será la educación del futuro, impactada por la tecnología. En diálogo con El Observador, señaló que en Uruguay el Plan Ceibal es un elemento innovador, pero sus efectos se han reducido por haber quedado marginado del sistema. Si se institucionalizara, habría más oportunidades de aprendizaje, indicó.

En la conferencia 15 pistas sobre la educación en el mundo hablás de la cuarta revolución industrial. ¿Qué impacto tendrá en la educación?

Yo creo que tiene varios impactos. La tecnología se está transformando en un elemento definidor de nuestros comportamientos, percepciones e identidades porque las personas son una combinación de lo que pasa en los espacios virtuales y en los espacios presenciales. Entonces, la tecnología se transforma en un elemento que define nuestra identidad. La discusión que está hoy instalada es lograr que los seres humanos controlemos las tecnologías y las utilicemos al servicio de nuestras necesidades. El gran tema de la educación del futuro es: los algoritmos tendrán más peso que las capacidades humanas, los algoritmos en el sentido de la manera de regular nuestras preferencias y nuestros deseos. Es lo que pasa con Netflix. Cuando inicias sesión aparecen películas seleccionadas especialmente para vos en base a tus intereses. Entonces, hay que preguntarse: ¿Cuándo elegís una nueva película en Netflix seguís el algoritmo o dialogás con tu pareja y amigos respecto a qué películas te pueden interesar? Lo que quiero decir con esto es, ¿la tecnología va a ser el elemento definidor de nuestras motivaciones e intereses o la educación va a dar las herramientas y competencias necesarias para que las personas puedan utilizar las tecnologías al servicio de las necesidades que sientan como reales? Eso implica cambiar nuestro currículo y pedagogía porque nuestra formación está mucho más estructurada en base a contenidos e información que al desarrollo de competencias para un vivir ciudadano.

La idea es que nosotros dominemos la tecnología y no que la tecnología nos domine a nosotros

Claro. Que la tecnología esté al servicio del tipo de educación y del tipo de sociedad que queremos construir y no que el tipo de sociedad sea en función de los algoritmos. Si la educación no le da a los niños y jóvenes herramientas, las personas van a ser seguidores de la tecnología y no generadores de tecnologías que les permita resolver los problemas. El otro impacto que tiene la cuarta revolución industrial es que en el mundo de mañana vamos a tener que convivir con robots. Las relaciones no van a ser solamente entre personas, sino entre personas y robots. Esto va a implicar la pérdida de puestos de trabajo de baja y mediana calificación. Hay estudios que muestran cuáles son los empleos que más van a desaparecer.

¿Cuáles son?

Telemarketer, consejeros fiscales, vendedores de seguro de auto, árbitros deportivos, servicios de restaurantes y bares. Los que van a fortalecerse son los que están vinculados a las relaciones humanas: los médicos, psicólogos, responsables de recursos humanos y todo lo que implique una acción humana creativa y propositiva. Quienes van a poder trabajar en el mundo del futuro son las personas que tienen ingenio y creatividad. Esto, a su vez, implica que la educación no va a tener que formar para el empleo, sino para la empleabilidad, para que la persona pueda emplearse en diferentes tipos de trabajos durante su vida.

¿Cómo se educa para eso?

Se educa para que la persona tenga las competencias volitivas (de la voluntad), sociales y metodológicas para ser capaz de crear e innovar. Si la educación no da esas competencias a las personas, no solo vamos a estar dominados por la tecnología, sino que no vamos a poder trabajar. El cambio del sistema educativo en Uruguay no es el ajuste a un programa o a una asignatura, es enfrentar estos dos temas: relación entre educación y tecnología y relación entre educación y trabajo, en el marco de una sociedad que tiene que reciclarse o reformatearse para lograr mayor inclusión. Si el país no atiende esta revolución industrial vamos a tener más desigualdad.

¿El Plan Ceibal puede ayudar a mitigar esas diferencias?

Sin dudas. El Plan Ceibal puede ser una poderosísima herramienta para repensar la relación educación – tecnología. Para eso se requieren dos o tres cosas fundamentales. Primero que el ADN innovador del Plan Ceibal se transforme en el ADN innovador del sistema educativo, que no se mantenga de forma marginal. Lo que se puede hacer es utilizar algunos cimientos fundamentales del Plan Ceibal e institucionalizarlos en el sistema con cambios en el curriculum, la pedagogía y la autonomía de los centros, de forma que esos gérmenes de innovación se expandan a todo el sistema.

Para esto los docentes tienen que tener formación en tecnología, muchos dicen que no se sienten preparados.

Exactamente. El gran cambio es transitar hacia un sistema donde los docentes orienten a los alumnos en el proceso de aprendizaje y los alumnos creen conocimientos basados en las orientaciones de los docentes. Si el ADN educativo se apropiara del ADN del Plan Ceibal ganaríamos en tener más oportunidades de aprendizajes para los alumnos y más posibilidades de creación y conocimiento. No sé si estaríamos hablando de una mejor educación porque todavía no hay evidencia concluyente sobre el impacto que tiene en la mejora de los aprendizajes.

Hoy que se discute sobre la Universidad de la Educación, ¿se debería incluir algo de esto en la formación docente?

Sí, hay temas que son ineludibles. Otro es cómo usar la neurociencia para apoyar la práctica docente. Un tercero, cómo personalizar los aprendizajes. Un cuarto, cómo usar la evaluación para apoyar el desarrollo progresivo de los aprendizajes.

Ante todo esto ¿debe cambiar la actitud del docente?

La evidencia en el mundo te indica que los buenos sistemas educativos consideran al docente como el principal tomador de decisiones del sistema. El docente necesita ser formado para descubrir el potencial de aprendizaje de cada alumno más allá del contexto. Hoy están formados para un alumno estándar y en disciplinas.


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