El aire de Tel Aviv se llama wifi

Se vincula a Israel con guerra y ortodoxia religiosa, en función de lo que se informa por estos lares. Tel Aviv, sin embargo, tienen una vida juvenil, de bares y centros culturales que sorprende.

Por Jaime Clara, desde Tel Aviv. 

No es que haya indiferencia hacia un problema grave como son los enfrentamientos que tiene el país desde hace años, sino que en el diario vivir, de ciudades importantes como Tel Aviv, hay otras inquietudes que hacen que el país esté despegado en materia de innovación y desarrollo, más allá de la agenda informativa.

 Uno camina por la ciudad y en todos lados  hay wifi, gratuita por supuesto, que permite estar conectado con el mundo, a través de computadoras o dispositivos móviles todo el  tiempo, en una plaza, en un bar, en la parada de un ómnibus o paseando el perro. Para ellos es como la electricidad contar con este recurso en forma permanente.

 En términos históricos, Israel es un país joven, con ocho millones de habitantes. En tres décadas, pasó de ser una economía basada en la agricultura a venderle al mundo alta tecnología. Por ejemplo, 75% de las exportaciones son de este rubro. Tel Aviv tiene una superfecie que no llega a los 52 km cuadrados y apenas supera los 400 mil habitantes. Casi el 60 por ciento de ellos tiene estudios terciarios. Un libro publicado en 2009, definió a la ciudad como la start up nation por la proliferación de iniciativas que han surgido y nacen permanentemente, a partir de la creatividad de jóvenes emprendedores.

 ¿Qué es una start up? Se trata de iniciativas que surgen de emprendedores, generalmente muy jóvenes. Personas que desarrollan sus ideas, que luego funcionan como negocios que generan trabajo. Se trata, generalmente, de aplicaciones simples a muy sofisticadas, vinculadas con ciberseguridad, pasando por ideas que colaboren a resolver problemas. La traducción literal del concepto start up” es puesta en marcha. En un documento donde se las describe sobre este mundo de emprendedores, se detalla que "toda start up nace como una gran idea, desarrollada por un equipo de uno, dos o más personas (probablemente en un garaje), quienes creen fielmente en su proyecto y están totalmente entregados y comprometidos a hacer que funcione. Pero no todas las start ups llegan a ver la luz. Son pocas las que realmente triunfan y se convierten en compañías de peso, como lo hicieron Google, Facebook y Amazon en su momento. La clave está en la constante búsqueda y la capacidad de adaptarse al cambio."

 Hace algún tiempo, en una entrevista, el   jefe científico del Ministerio de Economía de Israel, Avi Hasson, dijo que  "no tenemos recursos naturales y por eso todo se basa en el capital humano. En este país la alta tecnología no es un hobby, es un negocio. Más del 50% de nuestras exportaciones son en alta tecnología (hi-tech)", al tiempo que daba la cifra de que unas cinco mil de las empresas del país son, justamente del sector tecnología.

 En el centro de Tel Aviv, una biblioteca de varios pisos que se quedaba sin visitantes porque ahora leen libros electrónicos, se transformó en The Library (*), un lugar donde la municipalidad de la ciudad ofrece todos los insumos materiales necesarios para quien tenga ideas y quiera desarrollarlas. Y si es joven, mejor. Es lo que se conoce como "primera oficina". El ambiente de trabajo, pese a la alta competencia, es de colaboración permanente entre quienes allí asisten. "Se ha generado un ecosistema de colaboración e intercambio que no se ve en otros lugares", dicen con orgullo los encargados del lugar.

 A este lugar se han acercado grupos de jóvenes para desarrollar sus ideas y  surgieron aplicaciones que hoy son planetarias. Por ejemplo Waze,  app que es un gran GPS mundial fue desarrollado por costos mínimos, que luego fue vendida por casi mil millones de dólares, o Viber, dedicada a la mensajería que la empresa japonesa Rakuten compró por novecientos millones de dólares. También está  Wix, el servicio gratuito que permite que permite diseñar páginas web. Durante esta visita a Tel Aviv, pude conocer a un joven de 31 años, Roi Stimler, que desarrolla la aplicación SportJobz que permite conectar a deportistas con diferentes instituciones, evitando la intermediación de contratistas, ya que el sitio, que ya tiene cuatro mil deportistas en su base de datos, pertenecientes a 97 países, cobra sólo el tres por ciento cada vez que hay un contrato, cuando los representantes cobran por encima del diez o el quince por ciento. Es una especie de red Linkedin del deporte o una gran bolsa de trabajo.

 Cada día se generan emprendimientos que permiten, a decenas de jóvenes, proyectarse en el mundo de los negocios, crear aplicaciones y crear recursos innovadores que facilitan la vida de la gente, porque pueden ir desde mejorar el transporte público o colaborar en temas de salud o vinculados al ambiente. Hoy gracias a muchas facilidades logran consolidar una nación con forma de ciudad, la start up nation y donde se respira wifi.

(*) http://www.thelibrary.co.il/


Comentarios

Acerca del autor