El aprendiz: los primeros 100 días de Trump

El primer tramo de la gestión del presidente republicano ha estado cargado de polémica y crisis internacionales
Para el recién llegado, Washington DC transmite una sensación de calma inalterable. Los enormes monumentos en las inmediaciones de la Casa Blanca, los edificios del gobierno, las zonas universitarias, los vecinos en el metro de la ciudad y hasta los turistas cumplen con su parte del guión: la de mostrar que nada cambió en la ciudad desde donde el gobierno más influyente del mundo opera, con un verdadero outsider a cargo de todo.

La ciudad desde la cual una de las democracias más estables y referenciales del mundo opera parece decir al visitante que todo sigue igual. Si acaso, alguien completamente ajeno a las noticias podría en parte sorprenderse por una manifestación: científicos e investigadores de todas partes del país se reunieron el último fin de semana en los alrededores de la Casa Blanca para manifestarse contra las visiones de un presidente que parece querer traer todo el pasado de golpe al presente.

Puertas adentro, los reportes y los registros oponen otra visión a esa sensación turística: los primeros 100 días de la presidencia de Donald J. Trump han estado cargados de polémica, retrancas en los diferentes resortes que hacen al gobierno de Estados Unidos, así como crisis internacionales y otras desavenencias internas que marcan el pulso de una presidencia que prometió un cambio radical y revolucionario pero que ahora parece ajustar su pragmatismo a la realidad de la política cuando esta funciona con ciertos contrapesos.

Y el pueblo se lo está haciendo saber al presidente: desde la enorme manifestación de las mujeres al momento de su asunción hasta la congregación científica en DC y diferentes partes del país, son muchos los grupos de estadounidenses que, desde el día 1, confrontaron a una administración que llegó con propuestas incendiarias en temas como la inmigración, la salud, el progreso económico y la relación con el exterior.

Trump se resiste a ponerse nota para sus primeros 100 días. "Es una barrera artificial". "No importa demasiado". "Es un estándar ridículo", repitió en diferentes ocasiones a lo largo de estos días.

Sin embargo, medios como el New York Times llamaron la atención de que mientras tanto el presidente preparaba un discurso masivo al estilo de su campaña en el que conmemora estos primeros 100 días y la Casa Blanca ultimaba detalles de un website especial sobre este período en concreto, el repaso se hace evidente, toda vez que en los últimos días Trump intentó empujar proyectos que marcaron su campaña, como el muro de división en la frontera con México, la reforma tributaria y el reemplazo de la ley de provisión de servicios de salud de su antecesor, Barack Obama.

Las encuestas señalan que un 98% de votantes de Trump no están arrepentidos de haberlo puesto en la Casa Blanca. Sin embargo, los niveles de aceptación continúan siendo bajos, más aún dentro del período de lo que suele conocerse como "luna de miel" entre el presidente y el electorado.

Las tasas de aprobación de su presidencia rondan el 40%, según sondeos de encuestadoras como Gallup. Un sondeo del Washington Post y ABC lo sitúan en un histórico 53% de desaprobación, mientras que su base de votantes, la misma que lo llevó al poder a través de la vía de los colegios electorales, se mantiene sólida.

Lo cierto es que Trump, que respondió a encuestas y críticas de los medios quizás como ningún otro presidente en la historia de Estados Unidos, cierra un primer ciclo en el cual quedan claras al menos dos cosas: que de momento está en medio de una curva de aprendizaje sobre el rol presidencial que no se sabe cuándo terminará, y que gozar de mayorías parlamentarias no se lo pondrá demasiado fácil.

La semana pasada, el gobierno se encaminaba a un congelamiento de funciones debido a los desacuerdos en la aprobación de un presupuesto que se centra en el costoso muro, en una exención significativa de impuestos y en un enorme crecimiento del gasto militar. Finalmente postergó la decisión del muro y tuvo unos días más para seguir negociando.

La prensa ideológicamente más alineada con el Partido Republicano hace más énfasis en la curva de aprendizaje que en las cuestiones que Trump no pudo aprobar. "Cien días de truenos y relámpagos.

No ha sucedido nada que no sea un comienzo típico de una nueva presidencia", titula en su tapa el Washington Examiner, que acaba de presentar una tapa con un título irónico bajo un apocalíptico dibujo de Trump al pie de la Casa Blanca.

Si se ven los resultados de los sondeos de popularidad de Trump, el concepto no luce tan errado: 100 días parece demasiado poco tiempo para que haya movimientos grandes en las preferencias a gran escala.

Inmigración: la frontera

Una de las primeras medidas bombásticas de Trump fue su orden para prohibir el ingreso de viajeros de siete países musulmanes: Siria, Somalia, Irak, Yemen, Sudán, Libia e Irán.

La orden original –que incluso impedía el ingreso de residentes de EEUU con "green card" provenientes de esos países– fue anulada por un juez y su apelación rechazada, además de ser acompañada por manifestaciones que convocaron a miles de personas en diferentes aeropuertos del territorio estadounidense.

Una revisión de ese proyecto –que a los ojos del presidente dejó mal parados a algunos de sus instigadores más cercanos, como el radical Steve Bannon– también fue rechazada por otro juez.

Más allá de una mayor visibilidad de raids y deportaciones a cargo de la fuerza ICE de refuerzo del control de fronteras (incluidas personas que integraban el programa Dreamers de hijos de inmigrantes ilegales a las que se aseguró que no serían deportadas), Trump se encamina hacia su medida más fuerte en este rubro: el muro con México.

Además, el nombramiento en la Corte Suprema de Neil Gorsuch, para cuya aprobación el Partido Republicano tuvo que asignarse potestades mayores y romper con una tradición bipartidista de años, también fue polémica por este tema; aunque debido a que el proceder de los jueces es independiente, poco se sabe de cómo Gorsuch encarará los temas migratorios.

La salud a la sombra de Obama

"Es un desastre". La frase de Trump en campaña sobre la ley de acceso a los servicios de salud conocida en EEUU como Obamacare se convirtió en un mantra electoral, y su proyecto de reemplazo uno de los grandes eventos de estos primeros 100 días.

Presentada por el líder republicano Paul Ryan (afín al costado más "republicano" del entorno de Trump como su jefe de gabinete, Reince Priebus), la reforma fue tildada como "un Obamacare pasado por agua" y rechazada por los grupos más radicales en su propio partido.

El proyecto no llegó a encaminarse, ya que Trump no consiguió los votos para dar curso a la consideración del proyecto, lo cual fue señalado como una de sus primeras grandes derrotas políticas.

Se sigue conversando sobre la posible llegada de un nuevo proyecto en estos días que permita recuperar al presidente y a su entorno de este revés.

La compleja relación con Rusia, Siria y Corea del Norte

Putin

Mucho se habló de la injerencia rusa en la campaña electoral. Desde los "hackers" del presidente Vladimir Putin hasta las noticias falsas y de desprestigio desperdigadas por internet.

Entre aquella noción y esta realidad surge un panorama confuso: a las acusaciones de injerencia rusa durante la transición entre Obama y Trump, se sumó la comprobación de que uno de los asesores de Trump, Michael Flynn, tuvo contactos con representantes rusos y discutió la eliminación de sanciones a Rusia por EEUU antes que Trump asumiera.

Al Asad

Al Asad

Uno de los eventos más selientes de la administración Trump, y que más consenso político generó, fue el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk para atacar posiciones aéreas del ejército sirio, que responde al régimen del presidente Bachar Al Asad, luego que el presidente estadounidense lo acusara de cometer un ataque químico en la provincia de Idlib.

La escalada, que implicó que EEUU se involucrara directamente en la guerra civil en Siria, fue mal vista por Putin, quien advirtió sobre una eventual ruptura de relaciones entre ambas potencias.

Kim Jong-un

Kim Jong

Pero el "aviso" de Donald Trump a Siria también fue recibido por el régimen de Corea del Norte, que lo tomó como una provocación, que le permitió revalidar sus ensayos balísticos intercontinentales.

A su vez, eso reabrió un frente que estaba relativamente calma: el de los ensayos con armas nucleares, que generan indisimulada preocupación a nivel mundial.

En ese contexto, el gobierno de China pidió a Estados Unidos que no presione demasiado al impredecible Kim Jong- un.

Un molde familiar para la nueva administración

Jared Kushner Ivanka Trum

Otra de las grandes marcas de la administración Trump en estos 100 días es la escasa cantidad de funcionarios nombrados en las distintas dependencias.

Siempre proclive a trabajar en entornos cerrados de máxima confianza, Trump parece querer llevar ese estilo a una administración federal, lo cual se está traduciendo en algunas señales visibles, como la creciente cantidad de asignaciones que tiene Jared Kushner, su yerno y mayor confidente y asesor, así como su hija Ivanka, que pasó de ser una asesora informal a una con oficina en la Casa Blanca.

Kushner tiene a su cargo tareas tan dispares como modernizar el funcionamiento de la Casa Blanca y visitar las tropas en Irán, además de enfrentar una guerra interna contra Steve Bannon, quien se adjudica ser el representante de los votantes que llevaron a Trump a la Casa Blanca, según afirmó la prensa que cubre la Casa Blanca la semana pasada.

Reforma presupuestaria y el pago por el muro

Muro

Dos de las grandes bazas electorales de Trump fueron una exención masiva de impuestos y la construcción del famoso muro entre Estados Unidos y México, que según el presidente resolverá el problema del tráfico de drogas y la inmigración ilegal y por el que, según sostiene, pagará México.

Tal afirmación provocó un desencuentro a nivel diplomático: el mandatario mexicano Enrique Peña Nieto decidió cancelar una reunión con él, lo cual inauguró un estado de rispidez entre ambos gobiernos.

El muro puede costar US$ 70 mil millones a EEUU, algo que hace que incluso algunos republicanos estén en desacuerdo.

En cuanto a la reforma tributaria, Trump la ha anunciado como "el recorte de impuestos más grande", aunque el grupo de trabajo encaminado hacia esa reforma, según señalan los analistas, recién está sentando las bases de ese recorte.

Una enorme cantidad de actores involucrados a favor y en contra, tanto en política como en la industria, complicará el proyecto "mucho más que la reforma de la salud", aseguran medios como Politico.



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