El arte de la maldad vuelve al Solís de la mano de Shakespeare

Marcelino Duffau dirige una obra con actuación de Pablo Robles, en la que brillan los villanos del Bardo

El atractivo de los villanos de ficción es innegable, pero no por ello fácil de explicar. Confrontación, reflejo, morbo. Entre las imágenes habituales, sin embargo, hay más unanimidad, y la mente no duda en dejarse inundar por las acciones y los diálogos de personajes shakespirianos.

En esa gravitación hacia los malvados del Bardo, el actor y dramaturgo inglés Steven Berkoff decidió analizarlos y dedicarles una obra propia, en la que fuesen vistos "como un género particular: personajes tarados, agrios, o, si se quiere, incluso mentalmente perturbados".

El resultado fue Los villanos de Shakespeare (1998), un unipersonal que volverá hoy al Teatro Solís de la mano del actor Pablo Robles y el director Marcelino Duffau, quien también se encuentra detrás de la obra más longeva del teatro uruguayo, Barro Negro.

A diferencia de la apuesta poco convencional de Barro Negro, Los villanos de Shakespeare demandaba un escenario teatral, en el que un único actor brinda una suerte de clase magistral sobre la maldad, en la que explica su acercamiento a los personajes y reviviéndolos en su palabra.

Como suerte de prolegómeno a la interpretación de cada villano, el actor discute perspectivas, dificultades o anécdotas sobre figuras como Macbeth, Shylock, Yago, Ricardo III y Hamlet, para luego interpretar breves escenas de cada uno. "Nosotros no aspiramos a hacer Hamlet y que la gente comprenda quién es Hamlet a partir de un monólogo. Sí aspiramos a que el espectador cuestione la realidad que lo rodea a través de estos personajes", sostiene Duffau.

En ese cuestionamiento, Los villanos de Shakespeare incorpora referencias internacionales, en tanto que su versión local introduce ejemplos propios. "Aunque no lo pretenda, el espectador hace una analogía con lo que ve. ¿Qué tiene que ver Macbeth con la actualidad? Creo que si vemos cómo está el mundo, hay muchos Macbeth sueltos, haciendo los destrozos que hizo Macbeth".

"El tema central es la soledad, el fracaso, la lucha por el poder y la capacidad del hombre, abrumado a la hora de entablar vínculos afectivos, todo bajo el paraguas del esfuerzo y las penurias de un actor para sobrevivir en la profesión", agrega.

Sin embargo, aunque el género, la tradición y la enseñanza obligan a ver a los villanos bajo la lupa de la tragedia, la obra de Berkoff introduce un humor irónico, incluso calificado por algunos críticos como un afán iconoclasta. En ese diálogo con la dramaturgia del inglés, el montaje de Duffau introduce a la droga como elemento explicativo de las locuras de cada villano. "Cada uno tiene, según lo que comprendimos del texto y lo que surgió del trabajo de improvisación, una droga determinada que marca, contribuye o acelera la demencia en la que está sumergido", esbozando lo propio de cada personaje, sin por ello soslayar la esencia del villano shakesperiano.

Las funciones se realizarán además el 8, 9 y 10 de abril en la Sala Zavala Muniz, con entradas a $390.

Los villanos de Shakespeare




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