El Astillero: tres voces, tres guitarras

Garo Arakelian, Franny Glass y Diego Presa hablan sobre su nuevo proyecto

En mayo de este año, Garo Arakelian, Franny Glass –seudónimo de Gonzalo Deniz– y Diego Presa dieron comienzo a una asociación imprevisible. Los tres cantautores decidieron presentarse en formato trío, apoyando cada canción con sus guitarras. El espectáculo, hasta ese momento denominado con los nombres de los artistas, consistió en un repertorio constituido por temas de cada proyecto solista y con tres versiones. Dejó en evidencia no solo el poder de las canciones –más desnudas, más guitarreras que de costumbre– sino también el talento arreglístico del trío. Y lo que parecía un evento único comandado por la amistad y el respeto entre músicos, rápidamente mostró la necesidad de que esto, como se dice de manera coloquial, no quedara acá.

Así nació El Astillero, algo que sus integrantes definen como un "trío de solistas". Luego de aquel seminal show, los músicos se embarcaron en la realización de un disco, Sesiones, que presentarán el próximo sábado 12 en La Trastienda.

El astillero - El amor anda suelto
Video de El amor anda suelto, de El astillero

¿Cómo pasaron del show en vivo a la realización del disco?

Franny Glass. El Astillero se dio de la manera en que uno se imagina: juntarnos a hacer un concierto y que sea un sello el que proponga editar un disco, cuando generalmente es al revés. Cuando uno tiene la oportunidad de grabar un disco uno ya está aburrido de las canciones y eso acá no sucedió.

Diego Presa. Yo creo que se dio de forma muy espontánea, natural. Partiendo de un primer encuentro, incluso sin tocar, ya nos dimos cuenta que podía funcionar. Desde los primeros ensayos fluyó.

FG. Estaban las piezas ahí, pero fue a través de la propuesta de Diego de hacer ese concierto en la Zavala Muñiz que por primera vez nos vimos como un trío de solistas.

Garo Arakelian. Normalmente el regenteo natural en Uruguay en términos de música popular o rock, sucede entre grupos endogámicos o que tienen una posible autorreferencia en cosas inmediatas. Nosotros no pertenecemos a un mundo donde predeciblemente pensamos "vos y yo deberíamos hacer algo juntos". Para mí es una de las cosas por las que más creo en el proyecto. Aparte de lo artístico, el don y las virtudes de mis compañeros, pesa la forma en que comenzó el proyecto. Son esas cosas que salen del promedio.

¿Cómo fue el trabajo de unir cada uno de esos mundos diferentes?

GA. Nosotros pusimos como probable repertorio un 90% de canciones nuestras y algunas versiones, pero nos dimos los permisos que surgieron de forma muy natural para modificar la canción original, apropiársela, pero todos por igual comprendíamos el límite en ese trabajo, que es el que tiene la canción en sí misma como identidad, que es la pérdida de su autonomía. Encontramos que éramos un trío de solistas. Sentir eso fue la razón por la cual pudimos trabajar de forma bien equilibrada.

FG. Acompañar a otro en su canción no es un lugar al que yo esté acostumbrado, y es en el quizás me sienta menos seguro. Ese fue también un reto interesante.

Generalmente las colaboraciones se dan en un nivel de superficialidad: te paso el tema, aprendés los acordes y vemos en la prueba de sonido. Acá se dio una profundidad en el trabajo en las canciones de los otros que me parece que no es tan usual cuando hay cruces entre diferentes proyectos.

Serán solistas pero en su caso están vinculados intrínsecamente con la guitarra. ¿Cómo idearon los arreglos para vestir cada canción ahora a tres guitarras?

DP: Creo que sobre todo a Gonzalo y a mí nos obligó a ponernos en ese rol de guitarrista acompañante. Capaz que Garo estaba más acostumbrado a eso, a acompañar una canción.

GA. Una cosa que fue obvia: no íbamos a hacer una cosa fogonera. Le dedicamos muchísimo tiempo a poder separar los registros, porque el timbre es parecido. Trabajamos en lo rítmico, los roles y el contrapunto como forma de zafar del fogoneo. Como una construcción de embellecimiento, de respeto a la canción y a la dignificación de la ejecución. Suenan grandes las palabras, pero de un lado está el fogón y del otro lado está esto.

¿A la hora de grabar el disco siguieron desarrollando las canciones o quedaron más o menos como fueron interpretadas?

FG. Las fuimos mejorando, pero más o menos cada uno había encontrado el lugar que ocupaba en la canción, y seguimos trabajando sobre todo en la composición de canciones nuevas, que no llegaron al disco pero la idea es estrenar alguna en el concierto.

GA. El nacimiento del proyecto tiene que ver con nuestras propias canciones, pero ahora el desafío que le da una trazabilidad artística y ética es el de generar material nuevo. Esa es la segunda oportunidad. La primera termina con todo el desarrollo que se le pueda dar a este disco, tocarlo, presentarlo, compartirlo, pero a la hora de concebir otra etapa es con canciones nuevas.

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Las entradas para su presentación del 12 de noviembre a las 21 horas están a la venta en Red UTS a $400, $500 y $650.




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