El baile del caño

A 83 días de las elecciones, la campaña gira sobre la nada y los candidatos parecen decididos a “tinellizar” la política

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

La frase pertence al ex primer ministro británico Winston Churchill y sirve para ilustrar un poco lo que está pasando en la campaña electoral uruguaya a 83 días de las elecciones nacionales.


¿Qué es lo que pasa? Que los candidatos navegan en un mar casi de frivolidad a riesgo de tinellizar la política, tal como está ocurriendo en Argentina. ¿Y por qué digo “tinellizar”? Porque en ese país, el exitoso conductor ha invitado a los principales políticos para, que
ante cámaras, participen de un show que le permita elevar las mediciones de rating.


Hablando de Tinelli, todo esto se debe a la falta del popular ciclo del baile del caño en el que mujeres semidesnudas le aseguraban un éxito de audiencia tan importante como el que logró cuando un imitador ridiculizaba al ex presidente Fernando De la Rúa. La imitación, a cargo de Freddy Villarreal, fue en algún momento calificada por el propio De La Rúa de “destituyente”. Si bien no lo fue, contribuyó a su exterminio político y a su salida –helicóptero mediante- de la Casa Rosada.
El nacionalista Luis Lacalle Pou, el más joven de los presidenciables en pugna, encendió la mecha días atrás en Soriano, cuando en un caño que sirve de soporte a luminarias callejeras realizó el ejercicio de la bandera y le dijo a los reporteros que lo fotografiaban “díganle a Tabaré que lo espero en esa bandera. Lo hizo en clara alusión a Vázquez y sus 74 años.


Aunque enseguida ensayó una disculpa, dejó en claro en ese gesto simbólico que apuesta a la diferencia generacional con el expresidente frentista para convencer al electorado indeciso, ese que es el dueño de la llave a la elección y que incluso contiene votantes de izquierda. No conforme con su muestra de acrobacia física, poco después invitó a Vázquez a conformar un “consejo de ancianos” junto a los demás expresidentes.
Todo formó parte de una jugada audaz en respuesta a los dichos anteriores de Vázquez, quien había expresado en términos futboleros que en las urnas se medirán la experiencia suya y su equipo con la “sub-20”, en clara alusión a Lacalle Pou.

El viceministro de Economía Jorge Polgar recogió el guante de su contemporáneo Lacalle y, como si no tuviera asuntos importantes para resolver, hizo el ejercicio de la bandera en una columna del Centro de Montevideo.
Fuegos de artificios por acá y por allá. Debate de ideas, ninguna. No se les cae una idea!
La muestra de que los aspirantes al sillón presidencial no  están dispuestos a hablar (al menos por ahora) de las cosas que le importan a la ciudadanía me la ofreció días atrás uno de los principales asesores económicos del candidato nacionalista, a quien lo invité a charlar sobre
esos tópicos. La respuesta fue cruenta: “nos pidió silencio de radio” me confió.

Este viernes Vázquez se sacó fotos jugando al fútbol según publicó el Frente Amplio en su cuenta de Twitter.

Para cerrar el combo desmoralizante, los colorados -que tenían la oportunidad de presentarse ante el electorado como una alternativa más de centro aprovechando la polarización Vázquez-Lacalle- se disputan entre ellos quién defiende más las ideas batllistas y ya piensan a quién apoyar en un eventual balotaje.


Si la clase política uruguaya sigue jugando con fuego y apuesta a dirimir proyectos de país en un baile del caño como los vecinos del Plata, puede llegar la hora de que también cruce de orilla el “que se vayan todos”, que también ocurrió del otro lado del río.
Todavía tienen tiempo de evitar que la campaña siga navegando en el vacío.


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