El cambio de hora sin definición genera alerta en agentes turísticos

Presidente Vázquez tendrá la última palabra con informes de Turismo y Energía
La falta de definición del Poder Ejecutivo sobre la política que tomará este año respecto a un eventual cambio horario vuelve a agitar el debate sobre la pertinencia y eficiencia de la medida, pero también aviva el temor de los operadores turísticos sobre el riesgo de volver a un régimen que no es amigable a sus intereses comerciales. Su postura histórica ha sido la de rechazar adelantar los relojes una hora desde el primer domingo de octubre hasta el segundo de marzo del año siguiente. En la otra vereda, más del 70% de la población está de acuerdo con adelantar la hora, según una encuesta que en su momento encargó la Dirección Nacional de Energía.

La ministra de Turismo, Liliam Kechichian, informó ayer que será el presidente de la República, Tabaré Vázquez, quien en el Consejo de Ministros del próximo lunes –que se desarrollará en Rocha– quien tomará una definición al respecto. Los ministerios de Turismo y Energía elevarán un informe con sus respectivos análisis sobre la conveniencia o no de volver a adelantar los relojes en verano, una medida que estuvo operativa entre 2006 y 2014, pero que se discontinuó el año pasado.

Precisamente, técnicos de UTE comentaron ayer a El Observador que esa determinación "sorprendió" porque el balance de los 11 años que estuvo operativo el régimen anterior los resultados fueron "positivos" para reducir los picos de consumo durante el verano y la cantidad de energía consumida por día (ver gráfica). "Todos los informes anuales que hacía UTE arrojaban resultados positivos. No entendimos mucho por qué se decidió volver atrás con esa política que estimulaba un uso más eficiente de la energía y reducía la inversiones de la empresa", indicó el informante. La fuente consideró "poco probable" que el gobierno opte por volver a esa modalidad que estuvo vigente entre 2006 y 2014.

Precisamente, el director de la consultora energética Seg Ingeniería, Ernesto Elenter, -que ya había cuestionado el cambio de la política el año pasado- consideró como un "retroceso" cultural y económico dejar de aplicar una medida que lideró "una de las buenas cosas" que hizo el país en materia de eficiencia energética. Dijo que la opción de no adelantar los relojes en verano es una "señal negativa" para la mejora en el uso de la energía industrial y residencial que promueve desde hace más de una década la Dirección Nacional de Energía.

"La energía más barata es la evitada. Promover la eficiencia energética es un buen negocio, incluso para UTE", aseguró el experto. Esto porque, según él, Uruguay ya logró aprovechar al máximo su potencial hidroeléctrico, y toda fuente adicional que se agregue al sistema ya sea eólica o solar, "es sensiblemente más cara que la energía generada por las represas". Además, recordó que la demanda en Uruguay seguirá creciendo, y que cada aumento requiere nuevas inversiones en redes de transmisión y generación.

"Las políticas energéticas son de largo plazo. Que hoy UTE tenga energía a bajo costo o eventualmente excedentes, no implica que esto se vaya a mantener así a futuro", afirmó el director de SEG. Agregó que quizás para UTE un ahorro de 3% no sea relevante hoy, pero sí puede serlo para la factura mensual de aquellos clientes residenciales.

Por otro lado, indicó que si un sector como el gastronómico se ve perjudicado por el cambio de hora, habría que pensar en medidas para compensar a ese sector, pero consideró "un error" rever una política que incentiva un uso eficiente de la energía para toda la población.

Posturas y alertas

La postura personal de las ministras involucradas en el tema no son unánimes. En declaraciones a Montevideo Portal, Kechichian reconoció ayer que nunca fue muy afín a creer que por el cambio de hora hubiera un impacto económico negativo para su rama de actividad. "El sector gastronómico dice que sí, pero veremos la información que envían. "Recabamos la información para enviarla a Tabaré Vázquez, que será quien decida", afirmó. La jerarca reveló que una vez que se reciban datos de la Cámara Uruguaya de Turismo se enviará un informe completo a Presidencia.

En cambio, la ministra de Energía, Carolina Cosse, no se mostró muy partidaria de promover un cambio horario. Desde su punto de vista no se justificaría un cambio a partir de octubre.
Consultada por radio a El Espectador, dijo esta semana que todavía el tema no está definido pero aclaró: "Yo la dejaría así".

Otras fuentes del Poder Ejecutivo habían comentado El Observador que si bien el año pasado "se priorizó el turismo", también hay que poner en la balanza otros objetivos de la política energética que tienden a estimular un uso más eficiente de la energía. Precisamente, ante la falta de definición del gobierno, la Cámara Uruguaya de Turismo se reunió ayer con el titular de la DGI, Joaquín Serra, y su equipo de asesores para solicitarle información sobre las ventas del sector durante la última temporada estival 2015-16 y se lo compare con el desempeño del verano 2014-15, cuando estuvo vigente el cambio de hora.

El titular de esa gremial, Juan Martínez, informó a El Observador que esos datos se trasladarán al Ministerio de Turismo para que los incluya en su informe definitivo. Si bien el sector gastronómico alega que la temporada pasada elevó sus ventas entre 20% y 30%, ello también coincidió con un aumento en la cantidad de turistas y de argentinos en particular que arribaron a Uruguay para pasar sus vacaciones. De todas formas, más allá del impacto económico en las ventas, desde el punto de vista "energético no se justifica el cambio", consideró Martínez. El empresario agregó que mantener la hora en verano ofrece más y mejores condiciones de empleo, y locomoción en horarios adecuados a la salida de los locales para aquellos trabajadores del sector turístico.

Sin consenso sobre los beneficios

Aunque la práctica se ha convertido casi que en una rutina de cada año, el economista catalán y profesor de la Universidad de Columbia, Xavier Sala-i-Martín señala que existen muy pocos estudios serios que constaten sus beneficios económicos. Para Sala-i-Martín, el estudio más serio que abarca el tema fue elaborado en 2008 por Matthew Kotchen y Laura Grant, investigadores de la Universidad de California. El trabajo analizó el impacto del horario de verano teniendo en cuenta el consumo energético durante y fuera de ese período. Para eso, se basaron en el caso del estado de Indiana que en 2006 dejó libertad a cada uno de sus condados para aplicar el cambio horario. Al comparar las facturas eléctricas de cada estado (todos similares en tamaño y condiciones climáticas) se constató que el cambio de hora no conllevaba un ahorro energético, sino que fomentaba un mayor uso de energía. "Me cuesta creer que más de 70 países estén tan equivocados en su política de cambiar la hora", respondió Elenter sobre la conclusión del estudio de Indiana. Por otro lado, explicó que es importante tomar en cuenta que cada caso es distinto, y los hábitos de consumo pueden variar según el clima, equipamiento instalado, entre otras variables, por lo que considera que el caso de Indiana "no podría trasladarse a Uruguay".

Informe oficial resalta beneficios

Un informe de la Dirección Nacional de Energía destacó las ventajas del horario de verano para realizar un "uso más eficiente de la energía". Además, "fomenta en la ciudadanía una cultura de uso eficiente y cuidado del medioambiente cuyos efectos son de difícil cuantificación en términos económicos". También contribuye a reducir los riesgos de sobrecargas de las líneas y fallas de abastecimiento. En 2013-14 el ahorro fue del 1% (unos US$ 8 millones) que equivale a 18 días de generación de los motores de la Central Batlle.

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