El Carnaval de Río con el zumbido del mosquito del zika

Pese a la preocupación internacional, nada detiene la fiesta carioca
Una masiva multitud de gente semidesnuda y sudorosa podría parecer el paraíso para los mosquitos que transmiten el zika. Pero nada, ni siquiera una emergencia sanitaria declarada a nivel internacional, puede detener el Carnaval de Río de Janeiro.
Este fin de semana de carnaval concentra a más de un millón de personas en el abarrotado centro de la ciudad, para la fiesta callejera del Cordao da Bola Preta.
Un agitado baile a ritmo de samba, que toca en vivo una banda desde lo alto de un camión que sirve de escenario, mueve en la calle a un caleidoscopio conformado por miles de piratas, vikingos, gatos, conejos, payasos, cavernícolas, faraones y mariposas, es mucha piel.
Pese a la preocupación internacional sobre la posible relación, aún no probada, entre el zika y el incremento de bebés con microcefalia –o la posibilidad de que la picadura provoque un trastorno neurológico poco frecuente y potencialmente mortal–, el temor parecía ser tan mínimo como la ropa. "No tengo miedo", dice Cristiane Ruiz, de 30 años, con pantalones cortos y la parte superior de un bikini que cubre muy poco. "No creo que una zona de la ciudad como esta sea buena para los mosquitos, porque no hay mucha vegetación", apunta, mientras observa a su alrededor los altos edificios y las palmeras.

Al igual que muchos de los entrevistados por la agencia AFP, esta mujer dice que no se ha molestado en cargar un repelente de insectos. Los ocupados vendedores ofrecen cerveza, agua helada y hasta disfraces, pero ninguno parece tener repelente.

La buena onda no deja lugar a preocupaciones, manifiesta Felipe Nazaret, un trabajador bancario de 22 años. Cuando le preguntaron si se había puesto repelente, sacude la cabeza y suelta la risa citando una famosa línea de una canción de samba que dice: El que me protege, nunca duerme.

Los mosquitos pican a los pobres

La creencia de que el zika pueda provocar microcefalia en los recién nacidos de madres infectadas ha impulsado a varios gobiernos a advertir a las mujeres embarazadas que eviten viajar a gran parte de América Latina.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia, aunque sin confirmar todavía los temores de que el virus también pueda ser transmisible a través del semen, la sangre e incluso la saliva.
Colombia, el segundo país más afectado después de Brasil, registra hasta ayer más de 22.600 infectados, 2.800 de ellos mujeres embarazadas. Y el viernes pasado confirmó las tres primeras muertes asociadas al zika.

En el epicentro del zika, Brasil está luchando contra los mosquitos de forma simultánea a sus insistencias de que los turistas no enfrentan un peligro real, ya sea durante carnaval o cuando vengan a Río dentro de seis meses para los Juegos Olímpicos.

Las autoridades dicen que están erradicando el agua estancada donde se reproducen los mosquitos, fumigando estadios y aconsejan usar ropa de manga larga, cerrar ventanas y aplicarse repelente.
Pero en la fiesta callejera en el centro de Río, Luiz Marinho, de 51 años, expresa convencido que la guerra contra los mosquitos no se extiende a los barrios menos glamurosos. "Aquí, en el centro, el alcalde hace todo lo necesario. Es perfecto. (....) Pero es en las favelas donde escasean los servicios públicos, donde tenemos los verdaderos lugares de reproducción de los mosquitos", agrega.


Fuente: AFP

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