El cepo del miedo

El gobierno argentino ha instalado en los últimos tiempos varios cepos sobre las actividades económicas. Los más famosos son el cepo cambiario, que afecta a la compra y venta de divisas

El gobierno argentino ha instalado en los últimos tiempos varios cepos sobre las actividades económicas. Los más famosos son el cepo cambiario, que afecta a la compra y venta de divisas, y el cepo del comercio exterior que restringe notoriamente las importaciones, las cuales son autorizadas o denegadas, por sí y ante sí, por el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Moreno es un personaje de esos que ya no existen en regímenes democráticos ni en países serios pero sí en la Argentina, que es cada vez menos democrática y menos seria. Moreno actúa por fuera y al margen de la ley. Mejor dicho: él es el que crea la ley y hace lo que se le antoja en materia de comercio interior y exterior, de precios, de regulaciones. Es el inefable personaje que responde como soldado fiel a Néstor Kirchner primero y a su esposa después. Muchas veces cumple ordenes de su jefe (el solo obedece a Néstor o a Cristina) y otras muchas las extrae de su ingenio para regular. Es el inspirador y ejecutor de la manipulación del Indice de Precios de INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) que le permite informar de una inflación muy inferior a la real, y una cifra de índice de pobreza también menor que la real.Conocido por sus desplantes de neto corte autoritario, no vacila en dar órdenes a empresarios mediante una llamada telefónica. Pero guay de quien no la tome en serio. La revancha será terrible porque su poder es muy fuerte.

No contento con los cepos que rodean al comercio exterior y al mercado de cambios y a las estadísticas fiables, ha inventado un cepo publicitario y periodístico. Aunque cueste creerlo, mediante una orden telefónica de comienzos de febrero obligó a los supermercados a no remarcar precios y a no realizar publicidad de ofertas en los medios escritos y audiovisuales. La idea era estrangular económicamente al Grupo Clarín y al diario La Nación. Y efectivamente eso ha ocurrido desde febrero hasta ahora. De golpe y porrazo la publicidad de supermercados desapareció de los diarios y de canales de televisión. Pero lo más curioso es la forma en que ello se llevó a cabo: una simple orden verbal a supermercados nacionales y extranjeros, que fue acatada solo por una razón: miedo. ¿Miedo a qué? A represalias de cualquier índole, entre las cuales brilla de restricción de importar determinados productos o alguna inspección arbitraria.

Cuatro meses después, el cepo publicitario parece aflojarse un poco. El periodista Joaquín Morales Sola cuenta en su columna del pasado domingo en La Nación:“La publicidad de algunos electrodomésticos ha vuelto, en parte, a la radio y la televisión. Pero electrodomésticos y supermercados tienen prohibido publicar publicidad en los grandes diarios del país, sobre todo en LA NACION, Clarín y Perfil. Las pérdidas son cuantiosas. No es una orden escrita; no hay resolución ni decreto ni ley al respecto. Fue una orden verbal, directa y atemorizante de Moreno, el mismo funcionario que autoriza si esas empresas deben vivir o morir.

Esas compañías, muchas de capital extranjero, consideraron riesgoso hace poco concurrir a una audiencia convocada formalmente por los bloques opositores del Congreso. Son legisladores que están en la oposición, es cierto, pero son también funcionarios del Estado que fueron despreciados.

Aunque parezca otra cosa, el proyecto cristinista para fulminar lo poco que queda de periodismo independiente sólo ha comenzado. Rápida o lenta, la muerte de éste es el propósito final de una presidenta con vocación de verdugo”.

Ahora bien: si no hay ley, ni decreto, ni siquiera orden escrita ¿por qué los supermercados le hacen caso y temen concurrir al parlamento? Le hacen caso por miedo y como no hay nada escrito es imposible recurrir al amparo de la justicia o del parlamento. Los cepos son todos malos, pero el cepo del miedo es vergonzoso. Indica que se ha dejado de vivir en un estado de derecho y que la fuerza predomina sobre la ley. Triste hecho en el décimo aniversario del advenimiento del gobierno K.


Fuente: Por Ricardo Peirano.

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