El cerrojo de los Balcanes: 36.000 personas varadas en Grecia, alivio para Alemania

Algunos países decidieron cortar el paso de los refugiados
Europa está en crisis tras la llegada de un millón de refugiados en 2015 y ahora algunos de sus países plantearon una solución polémica: cerrar el paso a los que pretenden avanzar a pie por el continente. La medida fue criticada por organizaciones internacionales y también por la canciller alemana Angela Merkel. La mujer, empero, podría verse beneficiada por el cambio en la ruta migratoria.

Al día de hoy se calcula que hay unos 36.000 migrantes varados en Grecia. Llegaron hasta ahí desde Siria o algún otro país de la región y esperan para poder seguir avanzando hacia otros países de Europa. Hace unas semanas Macedonia cerró el paso, y en los últimos días Eslovenia hizo lo propio. Conste que el límite con Hungría ya estaba bloqueado, por lo cual en los hechos se eliminó una de las principales rutas de los refugiados hacia el norte.

Antes, los que huían de sus países en crisis cruzaban el mediterráneo hacia Grecia, y de ahí seguían por Macedonia, Serbia, Hungría y Austria. Cuando Hungría se blindó, hicieron un cambio en la ruta y comenzaron a atravesar Eslovenia. Pero ahora este último país también aplicó el cierre, lo mismo que Croacia y Serbia. Y los migrantes quedaron en una calle sin salida.

"La ruta de los Balcanes para la inmigración clandestina ya no existe", sentenció el primer ministro esloveno Miro Cerar, al anunciar que comenzaban a aplicar restricciones fronterizas a los migrantes indocumentados y sin visados.

Ahora, salvo excepciones "humanitarias", solo podrán entrar a Eslovenia los refugiados que quieran solicitar el asilo en ese país, lo que representa una ínfima minoría entre las 850.000 personas que llegaron el año pasado a las islas griegas, que se convirtieron en la puerta de entrada a Europa. En el caso de Serbia, entre 1.500 y 2.000 migrantes quedaron bloqueados en su territorio sin poder continuar la ruta.

Aunque el cierre no es políticamente correcto, el presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, celebró la adopción de una "decisión común de los 28" para mantener los equilibrios en los países.

Desde ONU consideraron injusto el cierre de fronteras, que relega a los más necesitados a quedarse en su país o a sufrir escasez de todo tipo mientras se agolpan en Grecia, sin las condiciones básicas de alimentación o higiene.

La medida también fue criticada ampliamente por la canciller alemana Angela Merkel, una de las principales abanderadas a favor de los refugiados: cuando todos los países del bloque se alarmaban por la ingente llegada de personas, ella aseguró que su país recibiría a 800.000 refugiados.

Merkel crítica

"El problema no se resuelve tomando una decisión unilateral", dijo la canciller el jueves de noche. Criticó que "la decisión unilateral de Austria, y luego de los países de los Balcanes, hace que lleguen menos refugiados pero pone a Grecia en una situación muy difícil".

En efecto, los que se agolpan en Grecia no son atendidos según los estándares europeos, que establecen que deben recibir alimento y refugio mientras se les hacen las documentaciones pertinentes. Los centros de acogida están desbordados y la gente espera días a la intemperie, sin más ayuda que la que proporcionan las Organizaciones No Gubernamentales. Solo en Idomeni, frontera con Macedonia, malviven unas 13.000 personas.

A diferencia de Merkel, otros líderes políticos de su país aprobaron las medidas adoptadas por los de los Balcanes. Al decir del vicecanciller Sigmar Gabriel, los de esas naciones están haciendo "el trabajo sucio en lugar de Alemania" para limitar la llegada de migrantes.

Por su parte, el ministro del Interior Thomas de Maiziere saludó abiertamente la reducción de la cantidad de migrantes. "El número de refugiados que llegaron a Alemania es bajo (...). Estamos trabajando para que esto siga así", recalcó.

Canciller cuestionada

El apoyo de Merkel a las políticas para refugiados le valió un descenso en su popularidad, así como discusiones de alto nivel con otros miembros del arco político. En este contexto, los opositores Verdes denunciaron el "cinismo" del gobierno, pues aseguran que el cierre de la ruta es en definitiva beneficioso para la canciller.

"Hay que decirlo con claridad: es cínico alegrarse de que haya menos refugiados" y criticar el cierre de la ruta de los Balcanes, declaró Luise Amtsberg, portavoz de los Verdes.

Esta "contradicción" existe desde hace meses y Berlín está limitando gradualmente el derecho de asilo para ciertos países y mandando de vuelta a Austria a miles de migrantes, agregó.

El primer ministro esloveno, Miro Cerar, también destacó esta "una extraña contradicción entre lo que dice el gobierno y lo que ocurre en las fronteras. Berlín dice por un lado que las fronteras permanecen abiertas a los refugiados y por otro hay limitaciones para cruzar las fronteras alemanas desde hace tiempo", declaró a Die Welt.

Para Horst Seehofer, líder de los conservadores bávaros y primer detractor de la política migratoria de Merkel, Alemania es el "principal beneficiario" de la acción de los países de Europa del Este que cierran sus puertas.

Dirigentes de Austria, el país que provocó indirectamente el cierre de los Balcanes al anunciar la aplicación de cupos de acogida de migrantes, también ironizan al comentar la actitud de Alemania.
"Si alguien es partidario de acoger a los refugiados, como nuestra vecina Alemania, puede ir a encargarse de ellos directamente en los centros de acogida. Pero lo que no puede ser es que uno diga 'que vengan' y que el ministro del Interior diga 'Austria tiene que parar de dejar pasar'" a los refugiados, declaró el jefe de gobierno austríaco Werner Faymann.

No obstante, "la reducción del número de refugiados le alivia la carga antes de las elecciones regionales a la CDU", el partido de Merkel, estimó el diario Neue Osnabrücker Zeitung, dos días antes de los comicios de mañana en tres regiones.

Fuente: Agencias

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